octubre 2007

agueroHace tiempo que en el Atlético de Madrid las cosas no se están haciendo bien. De hecho, podríamos decir que desde la temporada del doblete, con Radomir Antic en el banquillo y los Molina, Santi, Caminero, Pantic o Kiko sobre el césped, la entidad colchonera anda dando tumbos sin hallar un proyecto futbolístico, un camino a seguir, pero lo que aún es más preocupante es que tampoco parece preocupado en buscarlo. La salida de Fernando Torres abría la posibilidad de generar unos ingresos extraordinarios para reinvertir en la formación de un equipo competitivo que permitiese al Atleti volver a las posiciones que por historia merece. En realidad, la práctica totalidad de lo ingresado por "el Niño" se destinó al fichaje del uruguayo Forlán, pese a que junto a él llegaron a la orilla del Manzanares fichajes como Reyes, Simao o Raúl García, que a la postre convertirían al Atlético de Madrid en uno de los conjuntos con una mayor inversión en fichajes a nivel europeo. Por esto al Atlético actual se le debe exigir más. No es suficiente una trayectoria en liga más o menos irregular y un camino aceptable en la UEFA. Por inversión, plantilla e historia, este equipo debe pelear por los primeros puestos de la clasificación y ejercer como favorito en la UEFA, dónde sólo el Bayern de Munich debe partir por delante de los colchoneros como favorito para lograr el título. No obstante, esto no sucede puesto que el equipo carece de una hoja de ruta que vertebre una filosofía futbolística y se encomienda a la tremenda calidad de sus futbolistas para que decidan los partidos. Esta táctica, suficiente ante rivales muy inferiores, resulta poco productiva en partidos de tu a tu ante rivales poderosos donde el rival deja menos espacio al desequilibrio individual y en que debe ser el conjunto el que consiga desnivelar la balanza. Y es en este punto donde el Atlético de Madrid muestra una total indefinición futbolística.