
El de los periquitos no es un enfrentamiento cualquiera, y menos para el gran numero de canteranos que figuran en la plantilla azulgrana. La gran prueba de los de Guardiola, pues, no consiste en un resultado favorable, sino en ser capaces de hacer lo mismo que cada jornada. No dejarse llevar por la atmosfera y dominar ellos el partido. Si lo logra, el Barça actual es prácticamente imbatible, sino, dará pié a que el sorprendente Espanyol de Pochettino se haga fuerte en el infranqueable Cornellà-El Prat y saque algo positivo del encuentro.
El Espanyol presumiblemente saldrá con su habitual 1-4-2-3-1, con la misión de cortocircuitar el juego de posesión culé. Difícilmente le discutirá la posesión al Barça, por lo que su objetivo será el de quitarle continuidad. Incomodar e interrumpir el juego. Para lograrlo es probable que acumule muchos hombres en la zona ancha, uniendo a los centrocampistas unos laterales agresivos saliendo hasta línea de medios a presionar. El equipo de Pochettino, normalmente en fase defensiva cierra con un 1-4-4-2 dejando arriba a Verdú y Osvaldo. Por el centro busca anticiparse, evitar que el rival reciba de cara o pueda girarse, si es preciso, con falta. Es en banda donde se localiza la zona de recuperación, con la intervención del lateral, el volante y el apoyo desde el interior de uno de los dos mediocentros. Una vez recuperado el balón, la primera opción siempre es el contraataque con Osvaldo como principal destinatario, y Luís García y Callejón entrando como balas en diagonal fuera-dentro.
Si no se encuentra opción para la contra o el ataque debe iniciarse desde más atrás, el Espanyol suele utilizar el recurso del juego directo lanzado por Kameni o Forlín buscando al punta, escenario en el cual dispone de dos alternativas. En primer lugar, descargar de cara para un Verdú que espera en la mediapunta y que junto a Javi Márquez trata de construir posesiones más largas. Cuando esto sucede y el Espanyol puede combinar, es frecuente que el lateral izquierdo Dídac aparezca en ataque, lo que permite a Callejón acercarse más al área. La segunda alternativa que maneja el Espanyol en ataque directo es la prolongación de Osvaldo buscando la entrada al espacio de Callejón o Luís García en diagonal desde la banda. El Barça deberá estar muy atento a este comportamiento, pues acostumbra a sufrir en estas situaciones, y por eso sería muy positivo para los intereses de los azulgranas, que sus laterales tuvieran mucha presencia en ataque, ya que esto obligaría a un gran esfuerzo en el retorno a Callejón y Luís García, manteniéndolos lejos de Osvaldo en caso de transición defensa-ataque blanquiazul.
Por parte del Barça, todo parece indicar que saldrá con su once de gala, el que goleó al Madrid, aunque desde En un momento dado dejaríamos la puerta abierta a que Guardiola dé entrada a Maxwell y Keita. El primero para contar con un lateral de mayor proyección ofensiva que aleje a Luís García de Osvaldo -aunque sus limitaciones a la hora de cerrar el segundo palo pueden resultar muy peligrosas ante el delantero asturiano-. En el caso de Keita, su entrada en el once respondería a la voluntad de contar con un centrocampista más desde la posición de Iniesta como falso extremo. Además, con el habitual movimiento del malí entrando sin balón desde la segunda línea, el Barça alejaría al futbolista más dotado para la recuperación del centro del campo del Espanyol, Baena, de los encargados de llevar el peso del juego.
Por último, apuntar que debido a la tendencia de los laterales blanquiazules a salir a la línea de mediocampo para presionar al rival, el Barça puede llevar mucho peligro si, centrando la posición de Villa y juntándolo con Messi, busca las situaciones de 2 para 2 respecto a los centrales. Ya sea con las caídas a banda desde el centro con o sin balón, mediante el desequilibrio individual, la pared o la entrada de algún hombre desde segunda línea, el equipo de Guardiola puede encontrar en este escenario uno de los principales factores para desequilibrar.
