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Iniesta 2011-2012

Después de una temporada 2009/10 marcada por los continuos problemas con las lesiones, la pasada fue la temporada de la recuperación de Andrés Iniesta. Jugador vital la temporada del triplete, y ausencia clave para explicar el juego discontinuo en la 09/10, en la tercera temporada de Guardiola al frente de la nave culé, Iniesta volvió a ser uno de los futbolistas clave en los éxitos culés. Debido al fichaje de Villa y la consolidación de Pedro, sobretodo tras la incorporación en invierno de Ibrahim Afellay, la posición del manchego se asentó en el interior izquierdo del equipo, posición desde la cual mayor rendimiento ha ofrecido a las ordenes de Guardiola. Ya lo hizo en la primera temporada del técnico, una vez que Pep encontró acomodo a Henry en el extremo izquierdo, permitiendo al de Fuentealbilla grandes espacios por el interior. Desde éstos, su entendimiento con Xavi y Busquets en el triangulo del medio campo, su facilidad para generar siempre una línea de pase a su compañero, su visión en el último pase y, sobretodo, la facilidad con la que acelera la jugada valiéndose de su desborde en el uno contra uno, lo convierten en un jugador que suma en cada jugada y prácticamente imposible de controlar por sus rivales.

La pasada temporada, no obstante, el encargado de substituir a ese Henry en el extremo izquierdo fue David Villa, quien como el francés es un punta reciclado a banda con desmarque y presencia rematadora en el área, pero en este caso con una tendencia central mucho más marcada que Thierry, y por lo tanto con más problemas para aguantar la posición en banda. Sin ese jugador que abra al rival sobre su banda derecha, los espacios para Iniesta disminuyen y las ayudas defensivas de los hombres de banda se encuentran más próximas, por lo que el escenario para Iniesta se torna menos favorable. De ahí, por ejemplo, que en medio de los cuatro choques que disputó el equipo contra el Madrid, Guardiola propusiera un intercambio de bandas entre Pedro y Villa que se repitió posteriormente en la final de Champions ante el United. Pedro sí se mantenía abierto y fijaba al lateral rival bien cerca de la cal, alejando las ayudas del centro y dibujando un escenario propicio para Iniesta.

Esta temporada, con la contratación de Alexis, se suma otra variable a tener en cuenta en la ecuación, pues se trata de un jugador que bien alineado en banda izquierda, bien en banda derecha permitiendo a Pedro caer sobre el perfil zurdo, puede influir en la creación de ese contexto positivo para el juego de Iniesta. Además, su capacidad para entrar al espacio desde la posición de extremo derecho, puede habilitar nuevas líneas de pase para Andrés, que les permita reproducir esa sociedad entre el canterano y Dani Alves, que con frecuencia ha permitido al lateral brasileño recibir el pase de Iniesta, entrando al espacio desde atrás, a la espalda del lateral o del central izquierdo, cuando el balón circula cerca de la frontal en el perfil zurdo del ataque del Barça. -Gol de Alves ante el Shakhtar-

También Cesc, gracias a su portentosa llegada desde segunda línea, dependiendo de la posición que ocupe finalmente en el esquema de Guardiola, puede beneficiarse de esas situaciones en las que Iniesta queda encarado con su pierna derecha hacia el centro para mandar un pase en profundidad. El de Arenys, además, será una pieza clave a la hora de determinar el peso colectivo que finalmente tomará Iniesta en el equipo esta temporada. A diferencia de la temporada del triplete, donde el Barça imprimía un punto más de verticalidad y velocidad en su juego, en la dos últimas campañas el equipo selecciona más sus ataques y la defensa con balón se ha tornado un recurso más frecuente. Ahí, el hombre que marca ese ritmo es Xavi, e Iniesta, un jugador tan volcado a la aceleración de la jugada, asume un rol más secundario.

Con Cesc, no obstante, el Barça incorpora a otro cerebro capaz, junto a Xavi, de marcar el ritmo con que se juega el partido. En este caso, un cerebro mucho más vertical y profundo, que vertebra un juego de ataques más cortos y constantes. Así pues, de la capacidad de Cesc de alternarse en la batuta del juego –o de Guardiola de entregársela- dependerá en gran medida que Iniesta recupere ese papel principal que asumió la primera temporada del técnico en el banquillo azulgrana, y marque diferencias como argumento colectivo y no sólo como recurso individual.

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