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¿Y si no está Messi? (2/2)

La respuesta rápida es Cesc Fábregas, y más después de lo del sábado ante el Mallorca. Es una de las dos opciones que tiene Vilanova, la del hombre por hombre. Asumiendo que no hay dos Messis, el de Arenys es el que más se le puede parecer de lo que el técnico tiene en plantilla. Cesc es interior, así que no será referencia arriba sino que, como Leo, buscará relacionarse con la medular escondido detrás de los mediocentros del PSG. Y tiene gol. Sólo el propio Messi y Villa están por delante de él en pegada en el conjunto culé. Más allá de la diferencia en el regate, la pega es que no es Messi, y en frente esperará nada menos que Thiago Silva. El ex-gunner difícilmente quedará en nada, pero difícilmente también el Barça desnivelará el partido desde ese duelo. Perfectamente asumible porque el Barça tiene recursos para hacer la diferencia en otra zona del campo, pero es algo a tener presente. Mientras en la ida se enfrentaba a Thiago Silva el mejor jugador del mundo, hoy lo hará Cesc, que no lo es.

De ahí que quede una puerta abierta a la sorpresa. A que Vilanova no se conforme con eso. Con «lo mismo pero peor», sino que opte por dotar de herramientas nuevas al conjunto. Es la ocasión perfecta, además, para volver a asentar mecanismos que en su momento fueron claves y que sin Tito el equipo dejó atrás. Mecanismos que deberían permitir que, a la vuelta de Messi, el equipo esté en disposición de subir varios peldaños respecto a su momento actual.

Ayer desmenuzábamos a Messi en tres partes a la hora de hablar de su importancia en el juego culé. Primero hablábamos del gol, y sin el argentino los nombres son los de Villa, Cesc o, idealmente, ambos. Hay mucho caudal goleador que equilibrar. En segundo lugar nos detuvimos en cómo Leo permite al equipo asentar la posesión arriba, dar esa línea de pase hacia adelante a los centrocampistas. Messi aparte, esta temporada el Barça sólo ha encontrado eso con Iniesta actuando como falso extremo izquierdo. El mecanismo es este: el balón llega a Andrés que la aguanta, la protege y da tiempo al resto de compañeros para subir líneas. La posesión se asienta prácticamente en el pico de la frontal del rival. El rival obligado a recular y todo en ventaja para lanzar la presión si se pierde el balón. Además, ese papel de Iniesta regalando tiempo al resto, ha permitido disparar tanto a Jordi Alba como a Cesc desde el interior, lo que añade profundidad a la jugada y presencia en el área.

Este mecanismo sólo ha fallado cuando el rival a presionado arriba, obligando a Iniesta a hacer de Xavi y comandar la salida, abandonando su rol de atacante. No será el caso de esta noche. El PSG no es un equipo que presione arriba. Más allá de Lavezzi, los hombres encargados de hacerlo serían Pastore, Ibrahimovic y Lucas Moura. Queda todo dicho. Y además faltará Matuidi.

El tercer punto es la atracción que genera Messi hacia los rivales y  que permite que el resto disponga de menos vigilancia y mas espacios. Justo lo que se genera con ese re-dimensionado peso del sector izquierdo azulgrana y con la capacidad de Iniesta para aguantar el esférico y no perderlo. Tanto Villa y Xavi por el centro, como Pedro/Alexis y Alves en la derecha, podrían sacar mucho provecho de este tipo de situaciones.

Son las dos soluciones que tiene Vilanova esta noche si finalmente Messi no llega a tiempo. Darle a Cesc el rol del argentino, o intentar adaptar el conjunto a la situación y permitir un crecimiento futuro. La decisión del técnico dependerá de cómo vea al equipo.

 

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