
El pequeño de los Alcántara se ha afianzado en el equipo de Luis Enrique como interior izquierdo en el 1-4-1-4-1 que viene presentando el asturiano. Es una posición que le permite el sube-baja y si además, como el martes, el rival sale a correr, le abre el telón de su escenario preferido. Song, en una posición difusa, no era ni interior ni mediocentro, ni ambas cosas a la vez ni ninguna de las dos. Claramente no encontró su sitio aunque, insistimos, le fue útil al equipo. Rafinha se aprovechó. Le ganó la espalda en innumerables ocasiones, abusó de la conducción y tuvo espacio para exhibir técnica. La tiene, aunque la active más lento que su hermano, y por eso, si el adversario le da un segundo de más, lo agradece. Con un par de años más, le podría haber amargado la noche al Barça.
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