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De estrella a estar

Desde hace más o menos un mes, a Cesc es muy difícil ponerle nota. Lleva varios partidos mal, estando prácticamente en todos ellos entre los 3-4 peores del equipo en cuanto a inspiración individual, y sin embargo es importante. Lejos han quedado sus primeros meses, en los que no sólo rindió, jugó y firmó números como para considerarlo uno de los futbolisats más importantes del campeonato, sino que también tiró del carro junto a Neymar cuando faltó, nada más y nada menos que Leo Messi. El Fàbregas de entonces se parece poco al de ahora, y aún así,  Martino no parece que piense en sacarlo de su equipo base (el de las noches importantes), ni debería hacerlo. Cesc está mal pero está, y eso es, hoy por hoy, lo que le hace un fijo. Por mal que juegue es útil. Y seguramente es el único que puede serlo en su papel.

En el Barça que ha venido después de la derrota ante el Valencia, el Tata le ha dado al de Arenys una función encaminada, básicamente, a reforzar el centro del campo. Como interior, guarda más la posición que las otras opciones: cuando no se debe salir a presionar porque no hay ventaja para hacerlo, no sale. Se queda para ocupar un lugar atrás, quitarle una preocupación a Busquets y reforzar la zona del de Badía, que no pasa por su mejor momento precisamente. Cesc evita un agujero, suma por que está. Juegue bien o juegue mal, su posición está ocupada, y eso es positivo para el equipo. Además, su mayor capacidad en estos cometidos, le permite al técnico probar con cosas como la marca a Xabi Alonso en el Bernabéu. Fàbregas volvió a no estar muy fino, y sin embargo siguió sumando. Aunque sea sólo por que cuando el rival ataca, se lo encuentra, Cesc está siendo importante.

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