
Así bajan las aguas del Sena para un PSG al que, a las bajas conocidas de Thiago Silva y Lavezzi, ayer se le sumó la confirmación de la ausencia de Zlatan. Aunque el sueco tenga la incómoda costumbre de achicarse en los partidos grandes, huelga decir que su no-presencia es un revés importantísimo para Laurent Blanc. Por lo bueno que es Ibra y porque a su alrededor está edificado el equipo. A partir del delantero cobra sentido un plan que tiene en las recepciones del sueco entre líneas la jugada que busca con más ahínco. Para encontrarlo ahí pone esmero y mucha dosis de talento en salir jugando limpio, con una pareja de centrales brasileños que esta temporada contará con la novedad de David Luiz. Como se puede imaginar, el primer pase correrá de su cuenta. El PSG abre más que sube a sus laterales, una plaza nada definida todavía, en la que Aurier y Van der Wiel por la derecha, y Maxwell y Digne en la izquierda se reparten los dos perfiles. Desbocados y físicamente más potentes el marfileño y el francés, más comedido el ex azulgrana, es posible, por lo tanto, que Blanc ponga a uno de cada.
Mientras tanto, por dentro, Verratti y Motta son fijos repartiéndose el papel y la posición de mediocentro. El curso pasado, por momentos costaba decidirse por cuál de los dos era el pivote, aunque en este inicio el menudo italiano ha venido ocupando una posición más clara de interior, aunque con toda la libertad para acudir a la base. La tercera plaza de la medular, en condiciones normales es para Matuidi, y así será esta noche, ya que su competencia para jugar unos pasos por delante de sus compañeros de línea es un Pastore que sin Ibra ni Lavezzi seguramente juegue en la delantera. Matuidi, pues, será el encargado de apretar arriba, defiendan los locales en 4-3-3 o en 4-2-3-1, y de atacar la espalda de Dani Alves en transición defensa-ataque. Es posible que con más recorrido exterior si en la banda izquierda juegan Maxwell y Pastore, su duelo con Rakitic se prevé espectacular.
Cuando ha faltado Ibra, que son ya unas cuantas fechas, el encargado de aguantarla arriba y dar tiempo a una ruptura de Cavani y Lucas, ha sido Pastore. Normalmente partiendo desde la izquierda, lo normal es que ante el Barça repita la misma posición aunque para Blanc pueda ser goloso imaginar los desmarques al espacio de un Cavani que este año va por la izquierda, juntándose a los de Matuidi, a la espalda de Dani Alves. También visualizar al uruguayo entrando desde la derecha al segundo palo, en el sector que seguro defenderá Alba y, presumiblemente, también Mascherano. Pero atendiendo a lo que ha sido este año el PSG cuando ha faltado Zlatan, Cavani jugará por el centro con Pastore en la izquierda y Lucas Moura en la derecha. El extremo brasileño, recurso exterior el curso pasado, desde agosto suma presencia e intención interior.
Sin embargo al PSG le cuesta un mundo tirar el muro cuando no está Ibra. El Barça no obstante, por imbatido que llegue, difícilmente lo levantará, y Cavani, Lucas, Matuidi o Aurier agradecerán poder correr. Como Luiz, a poco que lo dejen libre y el brasileño tenga una de esas noches suyas. Claro que a los de Luis Enrique también les gusta sentir el viento en la cara. Y entre ellos está Leo Messi. El tiempo en París, ya se sabe…
