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El Barça con y sin Gerard Piqué

1412101566_extras_noticia_foton_7_0Todavía es pronto para aventurarse a veredictos, pues de hecho este artículo nace a raíz de la suplencia de Piqué ante el PSG, y todos tenemos más o menos claro que de haber estado Zlatan Ibrahimovic, Gerard no habría sido suplente. No obstante, como se acaba de hacer notar, que su titularidad venga marcada por la presencia o no de un contrario, denota que el 3 del Barça no es, al menos por ahora, una pieza fija en el esquema y la idea de Luis Enrique. Es cierto que, perfiles en mano, el tipo de central que representan Mathieu y Mascherano casan más con la trayectoria de Lucho como técnico. Al asturiano le gusta salir jugando pero maneja alternativas como el balón largo o la descarga sobre un lateral para ganar segunda jugada, y en todo caso, su hombre fuerte en esta fase del juego de sus equipos ha acostumbrado a ser el el mediocentro. A los centrales les ha otorgado un rol corrector más que evidente, encargados de anticipar de forma radical para acompañar una defensa tan adelantada como sea posible, y de abarcar, a la carrera, los enormes espacios que este planteamiento deja a la espalda de la zaga. Una de sus primeras peticiones fue Mathieu, y su central perfecto es Marquinhos.

Sin embargo, Luis Enrique en el Barça no parte de cero. Una parte de la plantilla le vino dada, y contiene piezas muy potentes de las que difícilmente va a prescindir porque no se ajusten al ideal que imagina en la posición. Ya hablamos en agosto del caso de Sergio Busquets y la cuestión del mediocentro, y el devenir de Piqué puede ir estrechamente ligado. La plantilla del Barça, ya se sabía en verano, presenta alguna laguna que nadie desde fuera ha solventado. A no ser que Vermaelen se revele como un central dominante a estas alturas, a la salida de balón le faltan piezas poderosas, que todavía se hacen más necesarias debido a la escasez en el primer pase y la base. Piqué es de todos los centrales azulgranas, el que más capacidad tiene para sumar en el inicio de la jugada.

Además, todo apunta a que el Barça de Luis Enrique va a correr. Que sin Xavi y con Messi, Neymar y Luis Suárez no renunciará a escenarios abiertos en los que se transite rápido. Con menos control, el equipo deberá afrontar más fases de defensa en campo propio, zona en que ni Busquets, ni Mathieu ni Mascherano cuando juega de central, tienen su contexto más favorecedor. Piqué, este Piqué, el de 2014, es el culé que más puede sumar ahí, el que mejor interpreta situaciones defensivas complejas, el que sobrevive y permite sobrevivir en inferioridad, el que alterna soluciones según el tipo de problema que se le presenta en frente. También es la princiapl arma, tanto ofensiva como defensiva, en el juego aéreo a balón parado. El tiempo y la evolución del equipo dirá si Luis Enrique piensa un Barça sin todo eso, si espera encontrar las soluciones en unos pies distintos o si todo es cuestión de tiempo y se trata de apretarle las clavijas a Piqué porque, justamente, lo necesita más que a otros.

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