
Con lanzadores como Pareja, Krychowiak o Benaga, y amenazas al espacio como Bacca, Aleix Vidal o Vitolo, el Sevilla es un equipo que se da tiempo atrás pero no adelante. Con Ever redescubierto en la base de la jugada, el equipo exhibe paciencia en el inicio de la jugada hasta encontrar la rendija, sacar el arco, tensar la cuerda y disparar, mientras en los metros finales, por el contrario, pretende definir con premura. Es un plan que tiende a partir al equipo en dos mitades lo cual ante este Barça entraña un peligro extra pues, en esto sí se diferencia el Sevilla de esta temporada respecto al de la anterior, su defensa en el área no es todo lo eficaz que fue entonces. La presencia de Carriço en el centro de la zaga, eso sí, ayuda y mejora por mucho la prestación de Kolodziejczak o Arribas, como también lo hace el intercambio de posiciones sin balón entre Iborra y Ever Banega. No puede descartarse, aun con todo, que finalmente el argentino espere turno desde el banquillo y M’Bia refuerce el doble pivote a modo de muro de contención por delante de los centrales para protegerse del triángulo que en la banda derecha del Barça formarán Messi, Rakitic y Luis Suárez.
En él, será especialmente importante la compensación del croata sobre la posición de Messi a poco que el argentino insista en irse hacia dentro, pues a lo apetitoso de mandar a Suárez a rebotear en el área, se juntará el peligro que generaría Vitolo a la espalda de un Dani Alves adelantado. El canario, recientemente internacional, es otra de las señas de identidad del actual Sevilla, incisivo al espacio, amplio y directo en sus acciones y astuto entendiéndose con Bacca en el pico izquierdo del área grande. Si es Rakitic el encargado de abrirse cuando Leo decida cerrar su posición, el Barça podrá sujetar por detrás del balón a Dani Alves y evitará que Piqué tenga que salir a banda descubriendo el carril central por el que se moverán Carlos Bacca e Iborra. El Sevilla, ahora mismo, es un equipo con plan.
