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Lanzarse sin mirar

Lanzarse sin mirar

Sevilla FC v FC Barcelona - La LigaMessi es el abismo, el horizonte difuso, el otro extremo del mundo. La página en blanco del fútbol donde todo es posible y donde toda mentira puede ser verdad. Es los ojos de un niño cuando la magia aún no sorprende, un sorbo de nube, lanzarse sin mirar. Una forma maravillosa de ver el mundo, accesible, con un poco de suerte, al menos dos veces por semana. La visita del Bayern Múnich al Camp Nou venía marcada irremediablemente por el regreso de Pep Guardiola a la que fue su casa, y por un enfrentamiento entre el creador y su mejor obra que inundaba la previa. Prometía ser un encuentro histórico, pero incluso eso opacó la actuación final Leo Messi. Una primera aparición del argentino allá por el minuto 77 de partido, un segundo gol poco después y la asistencia del tercero, transformaron la épica en oda.

Hasta llegar ahí, el partido se había desarrollado con la normalidad que cabría esperar de una semifinal de la Champions League. Con alternativas, cambios de guión e igualdad entre dos de los más grandes de Europa. Guardiola y su Bayern, castigado por las ausencias, era quien se guardaba la sorpresa, y ésta consistió en una defensa de tres que marcó el primer cuarto de hora de partido. Con una presión muy adelantada, hombre a hombre en campo rival, el conjunto visitante avivó un ritmo de partido superior al imaginado, y un escenario de ida y vuelta en el que no terminó de amenazar de forma concreta al tiempo que, atrás, parecía demasiado expuesto como para sobrevivir a la delantera de su adversario. Con Thiago a la derecha del mediocampo, Bernat en la izquierda y un Bastian Schweinsteiger muy adelantado cerrando la opción de pase hacia Sergio Busquets, tan cierto es que los alemanes ensuciaban una ya de por sí poco pulcra salida culé, como que aun así y a base de ataques más directos y verticales, el Barça olía el peligro muy de cerca prácticamente en cada transición. De forma muy individual porque ni Iniesta ni Busquets aparecían demasiado para pesar en un juego que apenas se detenía en su zona, y porque el Bayern lograba desactivar con acierto al pase diagonal de Messi que inicia tantas cosas en este Barça, pero igualmente intimidatorio.

Con Neymar desconectado por el cortafuegos que dirigía Xabi Alonso entre los dos flancos del ataque azulgrana, la principal amenaza azulgrana estuvo en un Luis Suárez, que emparejado hombre a hombre con Boateng le ganaba la partida física y futbolística. El carril derecho, por su parte, aunque aislado, funcionaba bien. Leo tenía cubierto el cambio de orientación y el envío profundo si no partía desde muy atrás, pero regateaba, juntaba y activaba la dinámica habitual en ataque de su costado. Rakitic, venido a más y muy a gusto en este tramo de partido, aparecía sin la pelota por banda compensando los movimientos del extremo y con ella en la frontal, mientras Dani Alves dominaba con autoridad su sector.

Tuvo que cambiar el partido Guardiola al cuarto de hora y reorganizarse con cuatro atrás, para dejar de encomendarse a su guardameta que ejerció de salvador buena parte del primer tiempo. Atento fuera del área y tirano reduciendo espacio al delantero, Neuer mantuvo dentro del partido a su equipo cuando más expuesto estuvo. Con la defensa de cuatro hombres -Rafinha pasó a la derecha y Bernat bajó hasta el lateral- no es que el conjunto alemán se pusiera a dominar, pero sí que se expuso menos, se estabilizó sin el balón y como consecuencia se serenó con él. Los duelos individuales, por lo general, seguían siendo perdedores, pero ahora disponían de un compañero libre para la cobertura, algo que se notó sobretodo en el centro con Benatia y Boateng. Con la pelota, poco a poco, la inercia marcó una línea ascendente, con Alonso dando salida, Lahm y Thiago ganando presencia y todo el equipo, en su conjunto, alargando ataques en campo rival. El peligro real, sin embargo, quedaba a expensas de un error o desajuste en el triángulo que formaban Jordi Alba, Mascherano y Busquets, tres piezas débiles defendiendo en las inmediaciones del área y que permitieron alguna recepción peligrosa en tres cuartos al Bayern.

La dinámica positiva de los de Guardiola se confirmó en el segundo tiempo, durante los compases iniciales del cual probablemente vivió su fase de mayor comodidad. El Barça, que continuaba acelerado, impreciso y aparentemente ansioso en la definición, no lograba ese punto de calma en campo rival que venía mostrando las últimas semanas y que, como se comprobó después, le habría allanado mucho el camino para castigar a un adversario que ya había templado el ritmo. El Bayern, aunque merodeaba la mediapunta a la espera de un anzuelo mal picado por parte de algún culé -Lewandowski, tirado a la izquierda, se llevaba con él a Piqué y lo alejaba de la corrección-, había acercado a Thiago, Lahm, Bastian y Xabi con la intención de usurparle cuota de balón al Barça, ganar en confianza con ella y reforzarse desde la posesión ante el peligro de la contra de su adversario. Neymar, poco participativo durante el primer tiempo, también sumó presencia tras la reanudación, asociándose con Jordi Alba, Ineista y Suárez, apareciendo por dentro y regateando en banda. El brasileño estaba siendo el delantero más activo de la segunda mitad y el artífice de que la balanza volviera a decantarse dentro de la igualdad reinante, hasta que Dani Alves robó sobre la salida de Bernat, entregó el balón a quien más le quiere y con eso le bastó a Messi para hacer estallar el partido.

El impacto anímico sobre el encuentro del primer gol de Leo fue definitivo. Castigando un error aislado y batiendo por su palo al héroe rival, alteró los nervios de su oponente y templó el juego de su equipo. A partir de entonces, la aceleración excesiva que por momentos había estorbado en la forma de atacar del Barça, se volvió confianza y entereza. Emergieron Iniesta y Busquets para sumarse a Alves en el centro del campo, y el juego culé fluyó al tiempo que el del Bayern languidecía, apocado ante la verdadera dimensión del diez local. El segundo gol del argentino fue el resultado de ambas curvas, y nada de lo que pudiesen hacer los entrenadores lo habría cambiado. Aquello pertenecía a algo mucho más íntimo, a algo dentro de cada uno de los 22 jugadores. Al Bayern solo le quedaba el tiempo, que es justo lo que necesitó Messi para darle a Neymar el tercero. El brasileño se lo agradeció. Como, en el fondo, hacemos todos.

Comments:3
  • Halilović 10 7 mayo, 2015

    Grande!! Me dejo mejores sensaciones el Bayern, con el equipo al completo quien sabe lo que podria pasar.

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    • Morén 8 mayo, 2015

      A mí, en cambio, me dio la sensación que el Bayern solo tuvo la iniciativa desde el inicio del segundo tiempo hasta un poco antes del primer gol. Y aún durante ese tramo del partido, muy lejos de marcar. Más control sin riesgo del que comentábamos en la previa que opción real de peligro. Antes, durante la primera mitad, el inicio me parece un error grave del Bayern que podría haber perdido la eliminatoria ahí mismo hasta que Pep recompone con defensa de cuatro y el juego se equilibra, pero aún así yo el gol lo veía más cerca del lado culé que del bávaro salvo en ese tramo del 45′ al 65′ que lo vi de 0-0. Igualado, porque hasta «lo de Messi» es un partido que responde bastante a lo que se le presupone a una semifinal de Champions, pero de color azulgrana.

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  • Iniesta10 9 mayo, 2015

    Pues a mi Guardiola me decepcionó mucho y muy profundamente.

    1.- El planteamiento de inicio del Bayern, esto es, salir con una defensa de tres contra la MSN, me pareció una falta de respeto a la delantera más potente de toda Europa. Creo que pecó de dogmatismo hasta tal punto, que puso en grave peligro la semifinal para su club a poco que el Barça hubiera estado fino. Fueron varios mano a mano que Neuer resolvió con acierto pero que hubieran podido hundir a su equipo. Después de la eliminatoria tan dolorosa que sufrieron los bávaros el año pasado en simifinales contra el Real Madrid, esperaba de Pep todo lo contrario, esto es, que saliera con una defensa más ortodoxa, y que después, según se terciara el partido, y según como viera al Barça, decidiera arriesgar o no, pero de inicio esperaba que Pep se tomara la eliminatoria con calma, sin riesgos ni precipitaciones, con respeto, al menos en el Camp Nou. A mi esto me parece un error muy grave para un entrenador de la categoría que se le supone, que puso en riesgo la eliminatoria para su equipo de manera absolutamente innecesaria.

    2.- Otro momento del partido que considero todavía más criticable es la gestión del final del partido. Cuando el Barça mete el primer gol, el Bayern literalmente se descompone, se lanza desaforadamente al ataque, nuevamente sin tener en cuenta contra quien esta jugando y que armas tiene el rival, y es esa que en vez de perder por 1-0, que era un resultado “defendible” en semifinales de champions, perdió por 3-0, y suerte que tuvo porque pudo ser peor. Lo que hizo el Bayern en esos últimos minutos del partido fue impropio de ese club. Hubiera sido entendible si hubieran sido los últimos minutos de la eliminatoria, pero no lo es si te quedan 90 minutos en el Allianz Arena. Todo un Bayern no puede descomponerse así porque Messi te meta un gol. Que eso suceda es algo esperable, el Bayern tenía que estar preparado para ello. Este segundo punto de crítica a Pep me parece especialmente grave, porque si ya se equivocó en el primer cuarto de hora, no tenía porque volver a equivocarse en el último cuarto, no era lógico que el Barça perdonara en ambos cuartos, tubo mucha suerte el Bayern en el primero pero en el último acabó pasando lo más lógico cuando das facilidades al rival.

    En definitiva, creo que pudo haber sido un partido en el que los alemanes podían haber salido vivos del Camp Nou (creo que planteado como se vio desde el minuto 20 de la primera parte hasta el primer gol del Barça, hubiera sido factible un 0-0, un 1-0, o a lo sumo, y con muy mala suerte, un 2-0, que podía ser entendible si tienes en cuenta que el rival tiene a MESSI), pero en cambio ví un partido en el que el resultado de 3-0 se me quedó corto dadas las ocasiones del Barça, creo que hubiera sido más lógico un 5-1 o 6-1 (y lo del 1 es por la ocasión de Lewandowsky, que creo que fué la única del Bayern).

    Quizás es el momento de desmitificar, porque el resultado del Camp Nou visto lo visto, creo que fue muy benévolo para el Bayern, y el responsable máximo fue Pep. Un Luis Enrique mucho menos dogmático está dotando al Barça de muchos recursos de los que antes carecía:
    – ahora podemos ganar poseyendo el balón, pero también sin el.
    – mejor defensa y ataque en jugadas a balón parado y buen juego aéreo en general.
    – muy buena condición física.
    – se juega bien tanto posicionalmente, jugando al pie, como en transiciones, jugando al espacio, lo que hace del Barça un equipo impredecible y que puede marcar gol en cualquier momento.

    El Barça ha mejorado en condición física y en defensa, pero para mi gusto «le falta algo» en el centro del campo.

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