
La presión como condena:
Volviendo sobre los dos antecedentes de enfrentamientos entre Barça y Athletic de esta misma temporada, veremos que la receta elegida en ambos casos por Valverde ha pasado por incomodarle el inicio de la jugada al Barça. Esto se debe en primer lugar a que la intensidad y el ímpetu conecta directamente con la personalidad de los leones y eso les refuerza, a que en la alternativa -defendiendo su frontal- no es precisamente cuando más sólido se ha visto a su equipo, y a que esta fórmula, contra el Barça, se ha demostrado efectiva este año para hacerle el partido incómodo. No es la salida el mecanismo más cuajado del campeón de Liga, y aunque posee futbolistas para que la presión del rival no implique necesariamente la pérdida, le ensucia el camino más transitado. Sobretodo a estas alturas, en que con el paso al frente de su mediocampo, la posición centrada de Dani Alves y la aproximación de Messi a la medular, su juego en campo rival se ha enriquecido de forma evidente. Valverde tiene en su plantilla físico y predisposición, y como demostró en San Mamés pese a la derrota, maneja recursos para orientar esa primera defensa hacia las zonas y jugadores rivales que más le interese.
Su problema es que, como ya se comprobó entonces, aun así este Barça puede encontrar caminos para salir: no la pierde, espera el desajuste o fuerza la maquina con una acción de mérito de una de sus tremendas individualidades. Además en esta ocasión, a diferencia de lo sucedido en Liga, tendrá a Ter Stegen bajo palos y el alemán con los pies es un remedio superior a Bravo cuando el contrario ahoga. Incluso si todo le fallara a los azulgranas, todavía les quedaría la solución de buscar de forma más directa a uno de sus tres delanteros, a los que el Athletic habrá regalado espacio yéndose arriba, para que impongan su determinación a una zaga algo dubitativa a lo largo de la temporada. En este punto huelga decir que la presencia o no de Luis Suárez marcará en parte esta batalla. El uruguayo es el mejor delantero culé para erigirse en receptor del envío directo, y como se observó hace pocas semanas en el Vicente Calderón, si se les presiona los centrales del Barça pueden extrañar esa figura en la delantera que baje el balón y lo juegue de espaldas a portería.
La defensa de la MSN:
El Athletic necesita que su zaga haga un partido perfecto y que Messi, Suárez y Neymar no tengan el día, para dejarles a cero. Aún dándose ambas premisas lo tendrá muy difícil, pues no en vano se trata de la mejor delantera del mundo. Sobre Messi es de esperar que Valverde plantee una vigilancia cercana por parte de Balenziaga, al estilo de la que encomendó Guardiola en Múnich a Bernat o, para irnos a un precedente más vinculados a los rojiblancos, Caparrós a Koikili en la final de 2009. Evidentemente el lateral necesitará apoyos, y ya vimos en San Mamés como Mikel Rico puede ser para él un más que estimable aliado tanto cubriendo su recepción del primer pase como, posteriormente, sus incursiones en zona de interior. También Laporte, el central más talentoso del Athletic, al que por colocación y técnica mandará el Txingurri como primer escollo a la diagonal del argentino. No será el único peligro al que deberá estar atento Aymeric, que sufrirá de cerca a Luis Suárez. Cierto que con Mikel San José la defensa del envío largo buscando el apoyo del uruguayo en el carril central se presume más eficiente, pero si en lugar de la cara el pase busca la espalda de los centrales, Laporte y Etxeita tienden a descoordinarse.
La baja del sancionado De Marcos, además, puede abrir la plaza de lateral derecho que intentará contener a Neymar. Iraola debería ser el favorito, pero no llega en el mejor punto físico después de una lesión, para igualarle las fintas y desencajes al brasileño, y su concurso atrás le restará a su equipo su valiosa aportación cuando asume funciones de centrocampista. El joven Bustinza y la opción de abrir a un central son, a priori, las otras dos alternativas. Ninguna parece redonda. El canterano dejó buena impresión en su debut en el Calderón pero apenas cuenta con experiencia ni rodaje en los últimos partidos, y tanto Etxeita como Gurpegui en la banda pueden acusar los metros que se extenderán a su alrededor a poco que el partido se abra.
Iñaki Williams, Aduriz y Mathieu:
Sorpresa más agradable de la temporada en el equipo de Ernesto Valverde, es una de las grandes esperanzas de su equipo de cara a esta Final de Copa del Rey, toda vez el Athletic no dispondrá esta vez de Iker Muniain. Puede jugar en todas las posiciones de ataque y en Liga, preferentemente, lo ha venido haciendo en la derecha o acompañando a Aduriz en punta. Es veloz al espacio, resuelto en la conducción y esforzado en el retorno, por lo que en el lado de Jordi Alba protagonizaría un disputado duelo con el lateral, aunque seguramente sea jugando en la izquierda que el patilargo cachorro puede convertirse en el arma secreta de su equipo. En el lado de Messi, donde el argentino tiende al centro y el extremo a menudo queda vacío para que Suárez y Neymar tengan más espacio por el que moverse, Iñaki sería una salida clara emparejado con Alves. Próximo al brasileño para igualar fuerzas cuando el Barça tenga la pelota, como el lateral del Barça no percute por fuera sino que fija su posición más retrasada y mucho más al centro, cuando el Athletic logre recuperar el esférico su desmarque partirá desde una altura superior, con opciones reales de ganarle la carrera a Alves y de amenazar en profundidad una esquina derecha de la defensa culé donde la principal ayuda que llega es la de Piqué. Como comentábamos a propósito de la semifinal ante el Bayern y vimos en la vuelta con el trabajo de Lewandowski sobre Gerard, para el rival del Barça lograr que el central catalán caiga a la banda es abrir las posibilidades de dañar en el área, donde además el Athletic tendrá a un panzer de la talla de Aduriz.
Si la gran baza ofensiva en juego del Barça es su temible tridente, en el lado bilbaíno quien encarna esa figura es el rescatador Aritz Aduriz. Experto en presentarse cuando más problemas tienen los suyos, ya fue el autor de uno de los dos goles de su equipo cuando se midió a los azulgranas en San Mamés. Acostado sobre la zona del central izquierdo, exigiéndole en el juego de espaldas, imponiendo su físico y ganando posición de remate, podría darle a su equipo el tiempo que necesita para respirar y los metros para sacudirse la presión, sobretodo si por ese perfil en mediocampo se mueve Iraola. No obstante, en los dos partidos de Liga, Luis Enrique no lo emparejó con Mascherano -sobre quien tiene una ventaja física evidente- sino con Mathieu, y el asturiano en estos casos es de los que opta por repetir. Nada le garantiza a Jérémy esquivar el sufrimiento ante un delantero espléndido como es Aduriz, pero respecto al titular habitual tiene a su favor la altura y el oficio en la demarcación.
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