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A la sombra de un gran nueve

El Barça busca un delantero centro reserva. Repasamos los casos de Pizzi, Anderson, Dani, Larsson y Bojan.

El Barça inicia el curso sabiendo que jugará con un delantero centro. Así conquistó su segundo triplete, con Luis Suárez como pilar indiscutible en los éxitos y funcionamiento del equipo. Al uruguayo también lo tenía en sus filas el año pasado, pero no estaba tan clara como ahora su demarcación final. La llegada de un entrenador nuevo, la larga sanción del futbolista y el pasado posicional reciente de la máxima estrella del proyecto, hacían que el campo de posibilidades se extendiera. De hecho, cuando más dudas despertaba el cuadro azulgrana, Luis Suárez llegó a empezar varios partidos desde la banda derecha a la que finalmente se decantaría Leo Messi. Si no media sorpresa, por lo tanto, así será de inicio el Barça 2015-16, en el que tendrán un papel de mucha importancia tanto la función del punta como la del teórico extremo derecho. También la del izquierdo, como receptor de los envíos del 10, aportación en ruptura o recurso interior. En el Barça de los delanteros, los tres tienen su lugar y su papel.

Es por eso que la ausencia en la plantilla de un nueve suplente definido puede resultar más problemática que en otros posibles escenarios, pues la instintiva reubicación de Messi altera más cuestiones que su mera situación en el césped. Arda Turan, Rafinha, Pedro o Aleix Vidal la posibilitarían, pero con ello el Barça pasaría a jugar de una forma distinta a la que se asentó durante la segunda mitad de la temporada pasada. Sin poder acudir al mercado hasta el mes de enero, las miradas, por lo tanto, se posan en los jóvenes Munir El Haddadi y Sandro Ramírez. Ya nos referimos a ellos dos cuando en junio tratábamos en el blog justamente la cuestión del delantero reserva, y su competencia vuelve a estar en primera línea. Sin embargo, aunque ambos pueden participar también en banda, el rol de nueve reserva es poco agradecido. Aun así, pese a que en los últimos años el Barça se ha caracterizado por utilizar a referencias menos específicas en la punta de ataque, son varios los ejemplos de éxito que aparecen si uno rastrea en la historia reciente del club.

El más próximo en el tiempo, en las temporadas 2008-09 y 2009-10, las dos que con Guardiola en el banquillo el cuadro culé jugó habitualmente con un delantero centro en su esquema. Entonces el equipo contó como reserva, primero de Eto’o y posteriormente de Ibrahimovic, con el joven Bojan Krkic, quien todavía sin haber alcanzado la veintena cumplió con creces con el cometido antes de salirse de la vía en 2011. El primer año solo disfrutó de seis titularidades en Liga, pero fue fijo en una Copa del Rey de la que el Barça sería el campeón, y la campaña siguiente incluso terminó arrebatándole el puesto a Zlatan para ser parte de la delantera titular que levantó la segunda Liga del ciclo. En total, aquellos dos cursos los rubricó con 34 titularidades y 18 goles repartidos entre todas las competiciones. Es un caso que por edad y necesidades del futbolista puede asemejarse al que vivan Sandro o Munir esta temporada. En el otro extremo encontraríamos al ya mitológico Henrik Larsson. Distorsionado su recuerdo –siempre es útil en este punto recuperar el vehemente y atinado alegato de Marc Roca– lo cierto es que el sueco, de un modo distinto a lo que el poso mediático indica, fue un excelente delantero centro reserva de Samuel Eto’o. Veterano, útil por pocos minutos que tuviera y capaz de sumar desde diferentes perfiles, con él Rijkaard encontró un sustituto de garantías y un recurso entrando desde el banquillo de mucho valor, como atestiguará para siempre la Final de París. En su caso, las dos temporadas que vistió de azulgrana se saldaron con 29 titularidades y 13 goles.

Con el sueco reverdeció después de varios años un rol de especialista que a finales de los noventa resultó especialmente fértil y que encadenó a hasta tres encargados distintos de llevarlo a cabo. El primero fue Juan Antonio Pizzi, atado por Cruyff meses antes de ser cesado y quien compartió plantilla, nada más y nada menos que con Ronaldo Nazario. Como suplente del mejor delantero del mundo, el hispano-argentino se las arregló para dejar su impronta en no pocas ocasiones, ya fuera compartiendo once con El Fenómeno para dar la vuelta a algún resultado desfavorable -inolvidable su gol al Atlético de Madrid en el Camp Nou– o para ocupar su lugar cuando el astro era reclamado por su selección. Tuvo todo lo que podía pedírsele a un delantero centro reserva. Le bastaban pocos minutos, poseía olfato, capacidad para agitar un final apretado y calidad para cubrir una eventual ausencia del titular. No le fue tan bien al año siguiente, y eso que el muro que lo separaba del once inicial era menos costoso de saltar. La salida de Ronaldo la cubrió el también brasileño Sonny Anderson, y aunque el pistolero no pudo con la carga, Pizzi fue menos importante para Van Gaal (solo 4 titularidades y 2 goles) de lo que había sido para Robson (13 titularidades y 16 goles).

De hecho, para la siguiente campaña el técnico holandés incorporó a Patrick Kluivert y fue Anderson quien pasó a desempeñar el papel de nueve reserva. De perfil distinto al titular, ciertamente el brasileño tuvo menos episodios memorables como recambio que su antecesor, pero su uso y sus cifras resultaron positivas. Diez titularidades e idéntico número de goles, sobre todo durante la primera mitad de curso, fue su balance aquella temporada. Su última como azulgrana. En verano, siguiendo la cadena, su lugar fue para Dani García Lara que venía de firmar una excelente campaña en el Mallorca de Héctor Cúper, y por tercer año consecutivo el nueve suplente del Barça funcionó. Mejor que los anteriores, incluso, pues la capacidad de Dani para jugar en banda en un Barça que coqueteaba con el 3-4-3 y algunas desavenencias de Kluivert con Van Gaal le abrieron la puerta de la titularidad con más frecuencia de lo esperado. Hasta en 24 ocasiones saltó de inicio sumando todas las competiciones, y convirtió 16 goles en total, contando un hattrick en 8 minutos contra el Betis y un trascendental tanto ante el Chelsea. Contra los ingleses, en el partido de vuelta de cuartos de final de la Champions disputado en el Camp Nou, su entrada al campo desatascó el encuentro y un cabezazo suyo a centro de Guardiola sirvió para mandar el partido a una prórroga en la que los goles de Rivaldo y Kluivert darían el pase al conjunto culé. Otro delantero centro reserva en la foto.

Hoy al Barça le falta esa figura y mira a Sandro y a Munir. La historia de Ronaldo, Kluivert, Eto’o e Ibrahimovic es también la historia de Pizzi, Sonny Anderson, Dani, Larsson y Bojan. De momento Luis Suárez no tiene quien lo acompañe. De momento.

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