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La explicación de Ney

Luis Suárez y Neymar Jr. celebran el gol del Barça en Mestalla.

La explicación de Ney

Luis Suárez y Neymar Jr. celebran el gol del Barça en Mestalla. El Barça de Luis Enrique cerraba la ronda de las visitas más complicadas de la primera vuelta el sábado en Mestalla. Sin saber a qué atenerse, pues su rival no solo estrenaba técnico sino que el director interino no presentaba un bagaje previo a partir del cual los azulgranas pudieran prepararse, de modo que el cuerpo técnico culé a quienes más atendió fue a los suyos. Para ello formó con su once de gala, el que levantó la Champions en Berlín con la salvedad de su portero, un once que está en la mente de todos pero que por diferentes razones esta temporada todavía no había podido coincidir en Liga. La puesta en escena del mismo, no obstante, estuvo forzosamente matizada debido a que su pieza más importante llegaba a Valencia con su punto óptimo de forma todavía lejano. Este Messi menguado no solo afecta a lo que pueda ofrecer de forma directa el argentino, sino que por su ascendencia en el juego determina el juego a un nivel más colectivo. Por ejemplo, cuando el físico le limita el 10 tiende a habitar mucho más en el carril central de lo que lo hace normalmente desde que Luis Enrique lo desplazó a la banda derecha, un hecho que cambia su forma de intervenir en el partido y, por lo tanto, de relacionarse con sus compañeros.

Más allá de que el sábado el carril derecho del Barça estuviera poco ocupado pues igual que Leo, Rakitic y Alves tampoco tenían como función estirarlo hacia el córner, sin embargo, de inicio esta situación no supuso un perjuicio grave ya que el objetivo localizado a la hora de llevar peligro sobre la portería de Jaume Domènech se encontraba en la orilla contraria. Allí, debido a las bajas, Voro se había visto obligado a reubicar a un central como Rubén Vezo, y el Barça supo sacar partido a su desconocimiento de la posición para empezar a desgarrar el encuentro. El Valencia había saltado al campo con una intención parecida a la que tuvo la Roma en el Camp Nou, esto es, ceder la iniciativa y la salida, emparejar al punta con Sergio Busquets y combinar todo esto con una línea defensiva sensiblemente adelantada que se apretara contra el mediocampo. Éste, formado por Parejo, Enzo Pérez y Danilo Barbosa, situaba como hombres más adelantados a los dos más aptos para apretar sobre los interiores del Barça, dejando al español como cierre y posterior lanzador del primer pase. La posición de Parejo asumía el riesgo del trabajo de espaldas entre líneas de Suárez, pero la cercanía entre las dos líneas valencianistas y la defensa de Abdenour sobre los apoyos del uruguayo, lograron minimizar los daños.

No sucedía así en banda izquierda, en un duelo entre Vezo y Neymar en el que el Barça supo ensañarse. La manifiesta ventaja del brasileño sobre su defensor en el uno contra uno era potenciada por la lejanía de Iniesta y Jordi Alba, que entendieron que aproximarse al 11 era acercarle también una ayuda a Vezo y guardaron la distancia. Juntos y por separado tuvieron a Danilo y Santi Mina lo suficientemente alejados del lateral, y cuando alguno de los dos, aún así, decidía auxiliar a Vezo, tanto Andrés como Jordi supieron castigarlo con peligro. El primero con el pase, la profundidad y la conducción, desde esta nueva versión más comandante, y el segundo exhibiendo una tranquilidad con balón que también compareció cuando no lo tuvo y de la que habrá que hablar más pronto que tarde. Generada la situación, Ney arrolló a Vezo. El portugués siempre estuvo muy cerca del brasileño pero no impidió que recibiera, y debido a la desigualdad de velocidad y agilidad entre ambos, a continuación el azulgrana no tenía muchos problemas para zafarse en el regate o al espacio e inaugurar la fase final de la jugada.

Fruto de este dispar duelo, el Valencia terminó bajando la altura de sus líneas para que la labor de Iniesta y Alba alejando ayudas resultara menos efectivas, a lo que el Barça respondió centrando la posición de Neymar y pasando a atacar la zona que antes cultivaba el paulista con sus otros dos compañeros de carril y las caídas a banda de Luis Suárez. En ambas coyunturas el gol rondó el arco de Domènech y, pese al titánico trabajo de Paco Alcácer contra el triángulo defensivo del Barça, al Valencia le resultaba difícil salir sin exponerse en demasía. El punta de los locales fue quien, desde una inferioridad de partida total, regaló tiempo a los suyos para incorporar hombres al ataque desde la segunda línea, ya fuera Mina por la derecha o Gayà y Enzo por la izquierda aprovechando las diagonales de De Paul hacia dentro, pero cada intento de agresión ché era respondido con un contraataque feroz del Barça como el que, después de varias oportunidades claras, abrió el marcador.

Tras el tanto de Suárez, Luis Enrique puso en práctica la maniobra que tan buen resultado le dio la temporada pasada en las plazas más difíciles para cerrar los partidos con marcador a favor. Entonces con la entrada de Xavi y el sábado sin alterar el once, por delante en el luminoso el conjunto catalán optó por esconder la pelota al contrario, sin intención de agredir ni tampoco de exponerse por ello. Sin embargo, bien porque sin el de Terrassa la medida resulta menos convincente, por el estado actual de Messi o porque este Barça es ya demasiado de sus delanteros como para volver atrás, lo cierto es que el plan tuvo una fuga: Neymar -el más joven de los once- seguía atacando y, por lo tanto, arriesgando. El ejercicio de conservación de la pelota se exponía a morir cuando llegaba a la zona del brasileño, que insistía en esa puerta abierta que le ofrecía su rival en frente. Todos los compañeros se enfocaban en mantener un 0-1 del que el brasileño había sido una de las principales causas, mientras él perseguía el 0-2 siendo quien menos cerraba, a su vez, la opción del empate. Teniendo en cuenta el momento en el que se encontraba el partido, una medida alto arriesgada para solventar el desajuste habría sido sacar el del campo a quien más había hecho por que el Barça estuviera por delante, o, con un punto más de prudencia, tratar de mandarle el mensaje con otro tipo de cambio.

La entrada de un central en lugar de Rakitic, o de Adriano en mediocampo también por el croata -que además habría supuesto juntar a Iniesta con Alves y Messi en la derecha formando un triángulo de control- fácilmente habrían sido leídas como un llamamiento a la cautela. De haber llegado a Ney el anuncio, mediante el refuerzo de la idea probablemente se habría compensado la bajada de nivel individual, pues pese a todo el Barça se estaba mostrando notablemente superior a su rival. Precisamente por esta superioridad, seguramente, Luis Enrique entendió que podía seguir sin tocar el equipo pues, quitando alguna avería, su equipo se seguía imponiendo y el rival, que ahora salía más, encontraba pocas opciones claras para llevar peligro sobre la meta de Claudio Bravo. En una de esas, que en realidad no lo era pero Alcácer se encargó de aclarar, lograron los valencianistas el empate como premio a las actuaciones individuales de varios de sus hombres. Buen resultado para los de Luis Enrique en una plaza siempre difícil que, viendo como fue el encuentro, supo a muy poco. Lo cual no deja de ser una gran noticia.

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Comments:3
  • dribleador 7 diciembre, 2015

    Se habla como de una realidad irrefutable de que Messi «no está» Pues sí que está Messi -contra el Valencia erraron Messi y Neymar todas sus oportunidades por igual.- Messi es en su manera de jugar al futbol, concentración total con mínimo de movimientos para llegar al resultado.Contra el Valencia nos sobró en mi opinión Neymar. Valencia quizo hacer «un Atlético» pues no pudo principalmente por una razón no tiene al Cholo Simeone. Partido difícil trabado donde no alcanza lucir en el dribling sino en el lograr el fin, la obtención del gol. Fué un partido típico para que lo solucionara el genio de Messi con la ayuda de sus disciplinados companeros. Nos sobró Neymar.

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  • dribleador 7 diciembre, 2015

    No creo que haya sucedido nunca que a los genios totales -nos quedamos entonces para simplificar con 3:Pelé,Maradona,Messi se sintieran satisfechos si los mandaban jugar a la punta sobre la línea y quedarse allí todo el partido.Como solución táctica para partidos complicados -Bayern es un ej-sí pero con libertad para una vez lograda la superioridad, recuperar la libertad de acción. No, no lo aceptan. Sucede que quieren libertad para moverse pero sobretodo quieren comandar desde la zona central de ataque además bajando al medio campo si así lo sienten para retomar el control desalojando a los que se encuentran allí. Neymar ha logrado mejorar su juego e integración al equipo en este último período, de forma brillante. Lo sigue haciendo, su progresión es evidente. Este crack dotado de un enorme talento destinado a grandes cosas, también quiere abandonar la línea para irse al medio.Si logramos que Messi y Neymar -Suárez acepta y se adapta buscándose sus espacios- logren sacar siempre lo lúdico del juego, el juego del potrero, el jugar al futbol para divertirse como razón de ser, entonces encontrarán la forma de hacerlo -ayudados con las ideas, proposiciones del cuerpo técnico está claro- y sus egos no estropearán su juego conjunto. Tienen con inteligencia, no disputarse el reino de la sala del trono, la sala de operaciones. A día de hoy Neymar no discute quien es el que manda en esa sala de operaciones pero…es un muy difícil equilibrio partido a partido y de su éxito depende la duración de la asociación entre los dos cracks en el Futbol Club Barcelona.

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  • Joan 7 diciembre, 2015

    Qué quieres decir con este segundo mensaje?

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