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La sorpresa de Víctor Sánchez del Amo

La sorpresa de Víctor Sánchez del Amo

Uno de los grandes cambios que supuso la llegada de Luis Enrique al banquillo del F.C.Barcelona, tuvo que ver con aquello de que el conjunto culé siempre debía marcar a qué se jugaría fuera donde fuera el partido. De la mano del asturiano, esto adquirió muchos matices, y a su equipo no le dolieron prendas por cederle ese privilegio al oponente. Todo lo contrario, Luis Enrique prefirió un equipo capaz de adaptarse y superar al rival en cualquier escenario, más que uno que obligara al adversario a cumplir con su plan maestro, como si todavía fuese aquel jugador capaz de rendir con total garantía competitiva en todas las demarcaciones en que tuvieran a bien alinearle sus técnicos. A veces con más balón, otras con menos, en ocasiones a la contra y otras picando piedra para derribar el muro que cercara el área rival. Menos condicionado por el status de su equipo y lo particular de la casa que desde el abril pasado vuelve a habitar, Víctor Sánchez del Amo seguramente pase por ser el técnico más camaleónico de lo que llevamos de Liga. Si su adversario es un conjunto sin demasiado apego a la pelota, él adapta al suyo y le proporciona las herramientas para tenerla y tenerla bien, si en cambio su oponente acostumbra a manejar altos guarismos de posesión, a los suyos los prepara para hacerse fuertes sin el cuero y castigar de forma más vertical. En función de esto, Víctor elige dibujo, piezas y plan, y su equipo se ha convertido no solo en una de las revelaciones del campeonato, sino también en el oponente más imprevisible. Incluso en el Camp Nou, donde prácticamente todos saben de antemano qué tipo de partido les espera, el técnico blanquiazul se abonó a la sorpresa.

Apostó de inicio por un dibujo con dos puntas, que es por el que suele decantarse cuando anticipa un partido de más contraataque que elaboración, y organizó a su mediocampo en un rombo de lo más particular. Si dos jornadas atrás la Real Sociedad se plantaba en el feudo azulgrana con la idea defensiva de cerrar mucho la posición de sus laterales, el sábado fueron los futbolistas que iban a jugar por delante los que tenderían sin reparo hacia el carril central. Tanto Juanfran como Luisinho, pese a su, a priori, apariencia exterior, funcionaron como interiores a un lado y otro de Alex Bergantiños, emparejándose con Rakitic e Iniesta cuando el Barça tuviera la pelota igual que haría Fayçal Fajr unos metros por delante con Sergio Busquets. Debido al tres contra tres que la pareja de delanteros y el mediapunta francés escenificaban contra el triángulo de salida azulgrana, y a la posición cerrada de los teóricos centrocampistas de banda, la concesión del planteamiento de Víctor Sánchez del Amo era la libertad de Dani Alves y Jordi Alba. A diferencia de lo que sucedería ante los de Eusebio Sacristán, esta libertad de los laterales del Barça no los habilitaba tanto para la profundidad por el carril, pues los costados de la zaga deportivista sí estaban ocupados, sino para que junto a interiores y extremos se asociaran en superioridad por banda. Aquí, la estrategia visitante tenía como aliados a la ausencia de Neymar, a la notable diferencia de Sandro respecto al brasileño a la hora de combinar, y al momento de forma de Messi, que provoca que La Pulga tienda más de lo habitual a refugiarse en zonas centradas. Durante el primer tiempo, además, el Deportivo se encontró que ni Dani Alves ni Jordi Alba terminaron de asimilar que ante la propuesta de su adversario ellos tenían la llave para hacer la diferencia.

El planteamiento del Deportivo de la Coruña en el Camp Nou., con un rombo en mediocampo que emparejaba a Juanfran, Luisinho y Fajr con Iniesta, Rakitic y Sergio Busquets.

El planteamiento del Deportivo de la Coruña en el Camp Nou., con un rombo en mediocampo que emparejaba a Juanfran, Luisinho y Fajr con Iniesta, Rakitic y Sergio Busquets.

Ante el plan de Víctor, el F.C.Barcelona gozaba de una superioridad numérica para asociarse en banda que no supo aprovechar.

Ante el plan de Víctor, el F.C.Barcelona gozaba de una superioridad numérica para asociarse en banda que no supo aprovechar.

Pese a todo, como el Deportivo contenía únicamente con siete jugadores, y los tres del mediocampo no eran piezas especialmente rigurosas posicionalmente, tanto Iniesta como Messi a los costados de Bergantiños fueron capaces de superar la primera barrera. Fue la segunda, la defensa, la que permitió a los gallegos sobrevivir tantos minutos, sobretodo una pareja de centrales que semana tras semana hace demostración de su capacidad para competir. No se bastaron Sidnei y Arribas cuando en la reanudación y tras previsible indicación de su entrenador, Dani Alves y sobre todo Jordi Alba se propusieron explotar las ventajas que les proporcionaba el planteamiento de su contrincante. Ganaron peso los dos, y con ellos Iniesta, Messi y Rakitic, principales culpables de un dominio que con dos a cero parecía sentenciar el choque. A partir de entonces, Luis Enrique aligeró de minutos las piernas de los hombres que junto a Leo habían sido titulares en Leverkusen, y el equipo, como en Alemania, rebajó ostensiblemente la tensión de su juego. El Deportivo, que ni había bajado los brazos ni tenía intención de hacerlo, aprovechó la relajación del Barça para ganar protagonismo con la pelota y llegar más y mejor sobre la portería de Claudio Bravo. A lo largo del primer tiempo, la pareja de delanteros blanquiazules habían buscado la espalda de Dani Alves y Alba en banda para alejar entre sí a Piqué y Mascherano, y aunque su equipo había logrado activarles ahí en más de una ocasión, la precipitación y falta de acierto había impedido que los intentos fueran fructíferos. Las entradas de Luis Alberto y Cardoso, sin embargo, agilizaron la ofensiva deportivista.

Sobretodo en el caso del ex del Barça B, su participación resultó clave para explicar la remontada gallega. Aprovechó la distensión local para tocar mucho el balón, hacerlo sensiblemente vencido hacia la izquierda del ataque y durante el tiempo suficiente como para que Piqué se viera tentado a perder su posición en el centro de la defensa. Como, además, en la derecha la bulliciosa presentación de Cardoso estaba castigando a un entumecido Mathieu, la pausa que se dio Luis Alberto en la otra orilla incentivó que tanto Gerard como Mascherano se separaran, pasando a sufrir cada uno en sus duelos individuales sin poder socorrerse entre ellos y añadiendo, de esta forma, una nueva capa a la pregunta que en Champions había lanzado Schmidt. A parte de eso, poca relación tuvo el empate con los dos últimos, sobretodo con el de Mestalla ya que aquel día el plan para cerrar el partido encontró una fuga. Lo del sábado fue distinto y probablemente tenga más que ver con lo que vendrá próximamente.

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Comments:1
  • dribleador 15 diciembre, 2015

    Mas trabajo, más sudar la camiseta, menos pensar en el pase genial que solucionara sin necesidad de ponerse a trabajar.Eso es lo que no hizo el Barcelona

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