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La MSN desatada

LEGANES, SPAIN - SEPTEMBER 17: Lionel Messi (L) celebrates scoring their fourth goal with teammates Neymar JR. (R) and Luis Suarez (L) during the La Liga match between Deportivo Leganes and FC Barcelona at Estadio Municipal de Butarque on September 17, 2016 in Leganes, Spain. (Photo by Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)

La MSN desatada

En realidad es cierto: el Barça, en conjunto y salvo contadas excepciones, lo pasa mal cuando el rival sale a presionarle arriba. No obstante, sucede que rara es la vez en que pese al sufrimiento los de Luis Enrique tropiezan ante este tipo de respuesta. Si acaso, el adversario aspira a apretar durante los primeros minutos ambicionando la posibilidad de adelantarse rápido y replegar una vez conseguido el botín, pero mantener el plan, dejando con ello espacios de forma permanente en la retaguardia que puedan amenazar Messi, Luis Suárez y Neymar, suele terminar penalizando. El guión del encuentro que el sábado al mediodía enfrentó al Leganés y al F.C.Barcelona en Butarque no fue muy distinto al descrito, con un conjunto local que puso en aprietos a los culés mediante una presión agresiva y muy adelantada, y una MSN que la castigó con saña.

El planteamiento de Asier Garitano definió los primeros compases, finalmente disponiendo un 1-4-2-3-1 que con Carl Medjani en mediocampo y no como tercer central sumaba un efectivo más para la defensa en campo contrario. Tanto él como Lluís Sastre personificaron más que ningún otro lo extremado de la propuesta, pues formando el doble pivote que actuaba justo por delante de la delantera más letal del planeta, se les concedió suficiente correa como para que ambos en algún momento aparecieran en el área o en sus inmediaciones tanto en labores ofensivas como defensivas. La presión pepinera, más individual que zonal y muy intensa sobre la recuperación, se encontró con un Barça técnicamente más que capaz pero con algún desajuste táctico que en este tramo de partido se hizo sentir. En el novedoso esquema del conjunto visitante, que formaba con un 1-3-4-3 en el que el mediocampo no dibujaba un rombo sino una línea recta, faltó el tercer hombre. En sentido literal y figurado. Sin Sergio Busquets ni sustituto como tal en el mediocentro, la salida careció de una figura central que ejerciera de escalón intermedio en la que pudieran apoyarse tanto de cara los centrales como Rakitic o Iniesta de espaldas. Éstos, careciendo de la descarga, tras recibir encarados hacia Ter Stegen estaban obligados a buscar el giro y, con un rival en el cogote, sobre todo al croata le costó hacerlo con la agilidad que demandaba el escenario.

Minado el carril central, quedaban dos caminos: por el lateral y en largo. En cuanto al primero, el cierre de tres hombres que dispuso Luis Enrique para la ocasión facilitó las conexiones entre el central más abierto y el carrilero de su perfil, una sociedad que llamó a que también los laterales del Leganés se incorporaran a la presión redundando en la cantidad de espacios que tendría a su disposición la MSN. Buscar a cualquiera de los tres con un envío más o menos directo, fue la solución más clara y a la postre definitiva que tuvo a su disposición del Barça. Los azulgranas hallaron muy pocas dificultades para encontrar a sus tres liberados delanteros, y la superioridad de cualquiera de ellos contra su par y ante el contexto fue abrumadora. Luis Suárez recibiendo de espaldas, en el apoyo, chocando y desparramando rivales desde la lectura, el físico y la determinación; Neymar, grácil y profundo, pudiendo encarar con espacios a adversarios más lentos y de caderas menos flexibles; y Messi, el sábado muy enfocado al centro , con la espalda del mediocampo rival como plataforma de lanzamiento, castigaron cada uno de los riesgos que se había tomado el Leganés para estrenarse ante ellos. Y es que ante semejante arsenal catalán, toda presión que plantee el contrario sobre el inicio de la jugada culé, debe pasar por que ellos tres no reciban cómodamente.

De la mano de la estrategia pepinera, claro está, también el Barça hizo por potenciarlo, por ejemplo desde la buscada recepción de Leo Messi a la espalda del doble pivote blanquiazul, o desde el intercambio de alturas que cuando el argentino participó en la banda ponía en marcha con Rafinha, y que incidía en lo fácil que resultó para los futbolistas visitantes encontrar al diez. Como aceptada y compensada contrapartida, eso sí, esa cercanía del brasileño con el lateral del Leganés tanto en ataque como en defensa, dibujó una de las dos situaciones más comprometidas para la zaga barcelonista. Darwin Machís, clavado en la banda izquierda como un puñal sobre un mapa de batalla, estaba demasiado lejos de todos. A la espalda de Rafinha y atacando en vuelo a un Mascherano que como central no podía si no acudir a la banda con la desventaja ya creada, el venezolano fue una carta que durante el primer tiempo el Barça no pudo controlar. Tras el descanso, ajustando hacia lo que se asemejó mucho a un 1-4-2-3-1, sí lo hizo. La disposición final era parecida, con Mascherano abierto, Rafinha por delante y Jordi Alba completando en el perfil contrario, pero esta vez la iniciativa del dibujo era culé. Si durante el primer tiempo fue el transcurrir del juego el que obligó al Barça a componer un 4-2-3-1 cuando la jugada «ya estaba ahí», en la reanudación los de Luis Enrique la esperarían para cuando llegara.

La segunda vulnerabilidad visitante fue la ausencia de mediocentro al uso combinada con la presencia de Gabriel Pires entre líneas. Con Machís y Unai López por fuera y el fatigoso Mamadou Koné estirando contra los centrales, Rakitic e Iniesta primero, y Rafinha y Arda Turan más tarde, concedieron al mediapunta del Lega la recepción entre líneas. Si a la espalda del doble pivote del Leganés el Barça encontraba con comodidad a Messi, los locales hacían lo propio con su particular crack. La diferencia de nivel que personifican el uno y el otro, o el que existió entre los duelos de Mascherano contra Machis, y de Bustinza contra Neymar, ilustran con claridad por qué a ambos lados la ventaja no fue la misma. 

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– Foto: Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images

Comments:3
  • Nicaraguan Ball 19 septiembre, 2016

    Excelente! Supongo algunas dudas del planteamiento serán disipadas este miércoles contra el Atlético, primer examen serio de la temporada…

    Reply
  • Jolaus 19 septiembre, 2016

    La duda que me queda es si el experimento de Luis Enrique de línea de 3 centrales y ningún mediocentro nato fue fruto del estudio del posible planteamiento del rival, o sólo una «prueba» de ver como quedaba, aprovechando que era un rival, en teoría, poco problemático.

    Reply
  • Roque 19 septiembre, 2016

    Creeis q ante una baja o sancion de Roberto ante un partido top es mejor jugar un 3-4-3 que meter a Vidal?

    Pienso q lo de Leganes tambien es una prueba de como puede funcionar el equipo sin lateral derecho.

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