La defensa del City | Découpage Nº 9

La defensa del City | Découpage Nº 9

«Tenemos que aceptar que el último mes no ha ido bien.» El Manchester City de Pep Guardiola encadena dos derrotas consecutivas en liga, y desde la victoria contra el West Bromwich Albion en octubre no ha logrado dejar a cero su portería. Esto último, de hecho, es algo que sólo ha conseguido dos veces en lo que se lleva disputado de Premier League, y que con diecinueve tantos recibidos en quince jornadas sitúan a los citizen muy lejos de los habituales guarismos defensivos de los equipos dirigidos por el técnico catalán. Tanto su Barça como su Bayern de Múnich siempre promediaron menos de un gol en contra por partido. La vulnerabilidad atrás del cuadro skyblue se ha puesto especialmente de relieve en sus últimos enfrentamientos ante el Chelsea y el Leicester, saldados con tres y cuatro goles de su oponente respectivamente.

«El fútbol es una continua transición. Cuando atacas bien defiendes bien, cuando defiendes bien atacas bien, cuando sacas bien el balón lo recuperas mejor y defiendes mejor. El fútbol no es que los delanteros se ocupen de atacar y los defensas en defender. No creo que sea así. En el fútbol todo depende de todo. En ataque y en defensa.» En los equipos de Pep Guardiola, así como en la mayoría de clubes importantes llamados por su condición a llevar el peso del partido desde la administración del cuero, gran parte de las situaciones de juego se definen a partir de lo que son capaces de hacer con la pelota. Es con ella que pasan la mayor parte del tiempo y, por lo tanto, con la que más pueden definir los distintos escenarios a enfrentar llevando el partido, desde el ataque, a aquellos caminos que más puedan beneficiar su posterior actuación defensiva. Desordenar al contrario, juntar compañeros alrededor del balón para una posterior presión efectiva, situar a los hombres más peligrosos del rival en tesituras desfavorables cuando su equipo recupere el control del cuero, facilitar el trabajo a los propios zagueros…

En los siete goles encajados por el Manchester City contra Chelsea y Leicester, pueden distinguirse, a modo general, dos grandes grupos. El primero, el más cuantioso, tiene que ver con el daño causado por los contraataques tanto del conjunto de Conte como del de Ranieri. Recoveco habitual ante colectivos de tanto furor ofensivo y dominio sobre la posesión, es el tipo de amenaza a la que más frecuentemente se enfrenta, se ha enfrentado y se enfrentará. A la hora de atajarlos, el principal problema citizen se está localizando muy lejos de la portería de Claudio Bravo. Mucho más cerca, de hecho, del guardameta adversario. Tiene que ver con la libertad de que está gozando el primer pase rival, el encargado de lanzar la contra y poner a los hombres de Guardiola corriendo hacia su propia área. El juego de ataque del City, pues, que sí está encontrando traducción en ocasiones de gol y peligro, no ha dado por el momento con el posicionamiento idóneo de todas sus piezas para que, extraviado el cuero, éstas puedan ensuciar y retardar el intento de respuesta encimando al poseedor del balón, cuando no, directamente, valerse de la presión para recuperar su control de inmediato.

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Así sucedió en la jugada que precedió al contraataque con el que el Chelsea anotó el 1-2 (secuencia que antecede a este párrafo). Un ataque vertical protagonizado por Gündogan en solitario que una vez alcanzada el área no fue acompañado por el posicionamiento de compañeros en la frontal. El balón escupido, pues, cayó en los pies, nada más y nada menos, que de Eden Hazard. El belga, desahogado, pudo girarse, avanzar, otear el horizonte y soltar el pase eligiendo la mejor opción antes de toparse con la presencia de un futbolista del City. Los tenía a todos demasiado lejos.

chelsea-city-1También en la acción del 1-3, en este caso fue Cesc Fábregas el jugador blue habilitado para colocar la primera piedra de la transición defensa-ataque de los de Antonio Conte. La recepción del de Arenys no encontró rivales que llegando desde atrás pudieran apresurar y precipitar su elección, incomodarle la descarga o frenar el contraataque. La posibilidad de presionarlo quedó, otra vez, muy lejos. En el plano, de hecho, los únicos futbolistas citizens que aparecen en pantalla son los que previamente han terminado el ataque por delante del balón, sin que ninguno de los cinco restantes acompañara la acción y pudiera disputarle a Cesc el rechace. Un Manchester City partido en dos.

En cuanto al primer gol londinense, el que igualaba el tanto inicial en propia meta de Gary Cahill, por cómo llegó precedido introduce tanto la cuestión de la dificultad para encarar la transición ataque-defensa cerca del inicio de la contra rival con tal de poder presionarla en sus instantes iniciales, como un segundo factor, relacionado, que ha afectado negativamente la seguridad del City: la salida de balón. La jugada del uno a uno arranca, nuevamente, con un futbolista del Chelsea -en este caso Willian- pudiendo lanzar el contraataque sin ningún skyblue cerca con opciones de presionar. Así, su conducción encuentra ante sí una enorme llanura por la que hacer llegar el balón al área de Claudio Bravo. El foco del juego se traslada, y con él, también, la mayor parte de sus protagonistas, tanto unos jugadores del Chelsea que acompañando a la contra se internan ahora en terreno citizen, como unos pupilos de Guardiola obligados a recular y correr hacia su propia portería. Cuando el City recupera, pues, lo hace muy atrás y con la mayoría de sus hombres fuera de sitio -buena parte de ellos en el interior del área-. La salida, desde el propio córner, en este caso, se produce en largo, lanzando un balón directo muy lejos de donde tiene el Manchester City al grueso de sus efectivos, de modo que cuando el solitario delantero no gana el balón, el resto del equipo queda demasiado lejos del mismo como para poder presionarlo y, de nuevo, se parte.

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Una mala ejecución de la renuncia puntual a salir en corto resultó también el detonante del primer gol que encajó el Manchester City el pasado fin de semana en el campo del Leicester. Un servicio en largo de John Stones sobre el que se impuso el jugador rival que desembocó en una zona de rechace a la que los hombres de Guardiola no habían tenido tiempo a llegar. Se generó el consecuente desajuste de líneas cuando el mediocampo skyblue perdió su posición para encimar la primera recepción de un jugador del Leicester, desnudando de este modo su espalda para la aparición de un segundo adversario libre, en ventaja ante la separación de las posiciones de los futbolistas del City.

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*Découpage: Durante los años cuarenta, el mundo de la crítica de cine en Francia, con publicaciones como Paris-Cinéma y L’Avant-scène a la cabeza, se sirvió del término ‘découpage’, que hasta entonces aludía al guión técnico de una película, para designar el proceso a partir del cual se procedía a la partición en planos y encuadres de un film a posteriori, en el interior de una secuencia, para su mejor observación.¹

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Comments:2
  • Fdeprimera 14 diciembre, 2016

    Guardiola deberá solucionar los problemas en transición defensiva, sobre todo de cara a febrero para la eliminatoria contra el Mónaco, un equipo que puede castigar seriamente a los ‘citizen’ en espacios abiertos.

    Quizás, la raíz del problema se observa en los sistemas utilizados por Pep: hasta la fecha, a grandes rasgos ha empleado dos. El 1-4-3-3 (que en ataque organizado desemboca en un 1-2-3-5) y el 1-3-4-3 (1-3-2-5).

    En el primero, es vital la figura de los laterales, porque Guardiola no los proyecta por fuera, sino por dentro. Y ahí, jugadores de la talla como Zabaleta, Clichy o Kolarov se resienten, porque en mi opinión no se ajustan demasiado al perfil y les falta cierto nivel para interpretar el rol, ya que se necesita que tengan una capacidad asociativa y un sentido de la posición superior a la media.

    Y en el segundo, el quid de la cuestión está en el medio campo. Cuando utilizaba el 1-3-4-3 en el Barcelona, el centro del campo disponía de tres líneas distintas: mediocentro (Busquets), interiores (Xavi e Iniesta o Thiago) y mediapunta (Cesc), además de Messi, que partía del falso delantero centro. Sin embargo, en Manchester apenas dispone de dos líneas: pareja de mediocentros (Fernandinho y Gündogan o Zabaleta) y de mediapuntas (De Bruyne y Silva).

    Esta estructura, que pretende potenciar a los mejores futbolistas de su conjunto – el belga y el canario -, deja demasiado espacio entre la pareja de mediocentros y la de mediapuntas, por lo que a los rivales no les es demasiado complicado romper líneas al contragolpe y partir al City en dos.

    Dicho esto, Guardiola tiene los recursos para dar con la tecla y un amplio margen de mejora de aquí a febrero, por lo que espero y confío que llegue a la fase decisiva de la temporada en disposición para competir por todo..

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  • Morén 14 diciembre, 2016

    @Fdeprimera

    La verdad es que ahora mismo el emparejamiento con el Mónaco es una trastada para el City. Como dices, el equipo de Guardiola tiene que crecer de aquí a febrero, porque para el equipo con son a día de hoy los de Jardim son un rival especialmente adaptado a sus virtudes y defectos. Un conjunto que defiende muy bien y que se está mostrando capaz de aguantar grandes avalanchas sin descomponerse, y que atacando con espacios resulta tremendamente efectivo. A priori, debería ser un duelo durísimo para el Manchester City.

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