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El aprendizaje de Ousmane Dembélé

France's forward Ousmane Dembele eyes the ball during the 2018 World Cup group A qualifying football match between France and Sweden at the Stade de France in Saint-Denis, north of Paris, on November 11, 2016. France won 2-1. / AFP / FRANCK FIFE (Photo credit should read FRANCK FIFE/AFP/Getty Images)

El aprendizaje de Ousmane Dembélé

«El protegido» (M. Night Shyamalan, 2000) es la historia de cómo David Dunn, un guardia de seguridad de Philadelphia encarnado por Bruce Willis, descubre casi en la cuarentena y con una vida normal -más bien anodina- a las espaldas, que en realidad es un superhéroe. No porque lo pretenda, sino porque siempre lo ha sido. La cinta es un recorrido a través del autoconocimiento de un poder, del aprendizaje de lo que su condición comporta y de todo cuanto ello implica e involucra a su alrededor. La historia de David Dunn podría ser, también, la historia de Osmane Dembélé, rutilante último fichaje del Barça, pero el final de su guión no está escrito todavía. A sus tiernos veinte años, el delantero francés sigue descubriendo su poder y aquello en lo que éste puede convertirle. El Camp Nou, como última parada, deberá ser el lugar que asista en primera línea a su despegue. Donde sus condiciones para reinar se hagan uno, y den lugar al nacimiento de una verdadera estrella. El examen final no le llegará en un clima amable ni en un contexto benévolo, pero ambas partes tienen a su favor que, aunque recientemente dormido, el escenario que desde hoy será su casa ya ha demostrado antes su capacidad para fraguar futuros de imponente dominio. No son pocos los que han entrado a pie y han salido con capa.

El gran poder de Dembélé, aquel que de forma más evidente pone sobre la pista de unas posibilidades de estallido superiores a la mayoría, está directamente relacionado con el desborde. Ousmane nació «sorteador» y poco podría haber hecho para esquivar ese destino. Físicamente se trata de un jugador tremendamente ágil y elástico, muy veloz en el desplazamiento y el gesto, equilibrado y con una longitud de piernas que le permite una primera zancada muy poderosa. Hábil en la finta y el golpe de cintura, el francés además combina todo esto con una particularidad en su caso extrema: es ambidiestro total. Posee tal naturalidad con ambas piernas que en la misma declaración puede autoproclamarse zurdo y, segundos después, afirmar que usa mejor la pierna derecha. En su condición de driblador, esta peculiaridad subraya una de sus virtudes más productivas, y es que se trata de un encarador que puede salir indistintamente por cualquiera de los dos perfiles. No hay una dirección a esperar que pueda anticipar su marcador. No hay un lado hacia el que vencerse ni un primer paso que recortar. Si le dan la derecha sale por la derecha y si le dan la izquierda sale por la izquierda, sin torcer el gesto ante ninguna de ambas soluciones: el desborde de Dembélé exige prepararse para cualquier posibilidad. Junto a su capacidad física en la reacción y la imprevisibilidad de su salida, el fútbol del galo cuenta con dos virtudes a la hora de encarar que le permiten aumentar la ventaja de algo que de por sí ya la tiene. En primer lugar, cuenta con un sentido fabuloso en el control orientado, suerte con la que hila la recepción del cuero y el slalom con suma fluidez. A través de lo primero prepara la segunda parte. Toma la primera ventaja frente a su par. La otra gran virtud que lo acompaña en este tipo de acción es el poder y velocidad de un primer paso difícilmente igualable por parte de su marcador. Al desborde de Dembélé es muy difícil anularlo solo.

Por eso, compartir equipo y ataque con Leo Messi es, a priori, un escenario alentador para que Ousmane pueda explotar su potencial en el desequilibrio. El foco principal siempre va a estar sobre el argentino, y las ayudas en la marca de los demás en un segundo rango de prioridades. Tanto si Leo termina actuando por el centro como si finalmente establece su lugar de partida en la banda derecha, se intuye que las atracciones que genera pueden dibujarle a Dembélé un contexto favorable de aclarados, sobre todo cuanto más arriba pese el peligro del 10. Así lo constató Neymar, otro consumado encarador, especialmente el curso 2014-15 en el que ambos se repartieron las orillas. A lo largo de las últimas temporadas, el regate en el Barça ha ostentado un protagonismo de primera línea, como solución tanto para aquellos ataques que por desarrollarse alargando su estancia en campo rival ante un rival ordenado requerían de un desequilibrio en forma de sacudida, como para aquellos en que producto de la falta de soluciones desde la medular la chispa la encendía una acción de mérito personal. En este sentido, el conjunto azulgrana siempre pudo contar con la hiperactividad de Neymar Jr, cuya insistencia en provocar al juego para que ocurrieran cosas constó tanto en las buenas como en las malas. El brasileño era electricidad en un grupo cada vez más veterano, como una espuela al ánimo general. Dembélé, que no es Neymar, comparte sin embargo con él esta característica vinculada al volumen de situaciones provocadas. Es un demonio. Un calambrazo.

Sin embargo, el aprendizaje que debe hacer de Ousmane un futbolista superior no es el del desborde, sino el de las consecuencias que desde éste puede causar sobre su equipo, el rival y el juego. Sobre qué desencadena superando a su par, qué juego de reequilibrios origina y cómo desde su amenaza se modifica el escenario para el resto de compañeros. Verse en relación al juego más allá del balón. Se trata de un proceso que Dembélé ya ha iniciado. En el Rennes, la temporada de su primer y sobrecogedor impacto en la Ligue 1, pese a su condición de adolescente ya se atisbó la capacidad del futbolista para poner su devastadora capacidad en el dribbling al servicio de un bien mayor. Para jugar con las atracciones a la hora de movilizar adversarios, liberar aliados y condicionar las situaciones de partido. El proceso, en Dortmund, no solo ha tenido continuidad sino que se ha acelerado, creciendo el jugador desde la relación con zonas del ataque más centradas. El letal extremo desequilibrante ha visitado con asiduidad la mediapunta, en una posición justo por detrás de Pierre Emerick Aubameyang que le ha otorgado una nueva forma de ser protagonista y de sumarle registros a su fútbol. Ha pulido el juego interior, destacado en la facilidad para habilitarse como una opción de pase entre líneas, brillado en el envío profundo para activar el desmarque del punta, e incluso sorprendido apareciendo prácticamente en el círculo central para participar en estadios iniciales de la jugada. A priori no será éste su encargo principal como nuevo jugador del Barça, pero de confirmarse también en el Camp Nou la preferencia de Valverde por cerrar la posición de sus extremos una vez la acción de ataque alcanza los últimos metros, el aprendizaje en Dortmund a las órdenes de Tuchel no podría haber sido más oportuno.

De todas formas, cabe subrayar que se trata de un jugador por concretar, un ramillete de condiciones y posibilidades extraordinarias que todavía debe ser encauzado. Como si la amplísima paleta que sus características definen le dibujaran un camino tan libre que el futbolista aún no ha sabido trazar sobre él una ruta nítida. Dembélé es muchas cosas a la vez y todavía ninguna de manera clara, lo que en ocasiones lo conduce hacia una irregularidad tanto en su juego en general, como más particularmente en su toma de decisiones. No obstante, no es ésta su principal kryptonita, pues atendiendo a la trayectoria del jugador y a sus sucesivos aprendizajes en Francia y Alemania, cabe ser optimistas acerca de la madurez que progresivamente pueda ir ganando su juego. Aquello que hoy le puede hacer verse vulnerable está relacionado con su pulcritud técnica, que si bien no es menor no alcanza actualmente el rango de elegido que sí tienen otros de sus atributos. Sumado esto a la velocidad con la que ejecuta sus acciones, así como a las revoluciones y ritmo de su juego, el fútbol de Dembélé por momentos tiende a la imprecisión y al fallo. No es un hombre que asegure no perder el balón, sino que más bien se expone a ello. Será importante, pues, que el equipo esté preparado para responder a ello, como en su día hizo con un Neymar también vinculado con el riesgo aunque en su caso por causas distintas. Que el Barça lleve cuatro temporadas conviviendo en su ataque con un delantero como el brasileño puede ser una de las pocas herencias positivas que Ousmane reciba de parte del de Mogi das Cruzes.

Una de las facetas donde con más claridad se observa este punto de imprecisión en el juego de Dembélé es en la definición. No es un finalizador especialmente infalible, por bien que sus características físicas y condición de ambidiestro deberían servirle como aval para tomar ventaja en este tipo de situaciones. A la hora de imaginar su encaje en el engranaje de juego barcelonista, es un aspecto a tener en cuenta. Por ejemplo en relación a Leo Messi. El argentino a lo largo de los últimos años ha desarrollado un afiladísimo instinto para la asistencia del cual suele beneficiarse especialmente el extremo izquierda que comparte ataque con él. Aunque prefiere el balón al pie que al espacio, Dembélé tiene sobrada velocidad, orientación a la vertical y predilección por la profundidad como para convertirse en un potencial buen receptor de los servicios del argentino, como mezcla y no encargo principal de un jugador cuyo fútbol ramifica en escenarios más amplios, y con la solvencia de Ousmane ante el guardameta como incógnita a despejar. Si el peso del galo en la finalización no experimenta en Barcelona un salto respecto a su contribución numérica en Alemania, la necesidad de un Messi más cercano al gol aumentaría. Sería algo acorde a las intenciones y primeras pistas de Valverde, pero por el momento en contradicción con la ausencia de centrocampistas en la plantilla capaces de surtir de balones a la frontal del área.

Como en tantas otras cosas, la respuesta la tendrá la pizarra de Valverde, especialista en dar equilibrio a colectivos trufados de piezas ofensivas y de encontrar las soluciones concretas a problemas y dificultades localizadas. También es quien deberá contestar a la pregunta que desde el momento que Neymar salió rumbo a París planea sobre la nueva incorporación del Barça en ataque. Dembélé, por sí solo, no responde a la duda sobre si la fórmula sin el brasileño será la misma pero con otro nombre en su lugar, o implicará una reformulación más profunda que con respecto al barça de la MSN lleve los puntos calientes del juego a otros sitios. El francés, a priori, permite ambas cosas, pues del mismo modo que posee una elevada capacidad individual para colorear desde la sucesión de jugadas, no obliga con la misma contundencia que obligaba Neymar a huir de planteamientos tácticos más posicionales. No en vano, aterriza en Barcelona después de doce meses bajo la dirección de Thomas Tuchel. Cabe la posibilidad, incluso, de que su llegada no obedezca a la voluntad de dar con una nueva pieza para la demarcación de extremo izquierdo con una serie de características compartidas con quien la ocupó antes, sino que dada la versatilidad de perfiles del nuevo fichaje pueden imaginarse más posibilidades. Por ejemplo, una alineación de Dembélé en banda derecha con tal de alimentar un carril seco desde que Leo Messi devolvió su zona de influencia al centro. Quizá en un 1-4-2-3-1 que reserve para el argentino una plaza en la mediapunta a medio camino entre el área y la sala de máquinas, o quizá tirando del hilo apuntado en la primera jornada ante el Betis, con Leo de regreso al rol de falso nueve. El Barça de Valverde, igual que Dembélé, está por definirse. Desde hoy tendrán que aprender juntos.

Vídeo relacionado:

 

– Foto: Franck Fife/AFP/Getty Images

Comments:10
  • Javier 25 agosto, 2017

    Coutinho en la izquierda y Dembele por derecha en 4-2-3-1, o Coutinho interior izquierda y Dembele extremo izquierdo.

    Gran Analisis Albert!! Gràcias.

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  • Iniesta10 25 agosto, 2017

    Me parece un excelències fichaje. Caro però excelente, y le da muchas posibilidades a Valverde.

    Creo que a pesar de que es menos excelso que Neymar, por contra ofrece muchas mas possibilitades y disciplina tàctica

    Són duda un gran esfuezo. Puede jugar en ambas bandas si problema, y tambien con distintos sistemas

    Por fin un gran fichaje

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  • Iniesta10 25 agosto, 2017

    Que mal se escribe con el mòbil, me cambia las palabras

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  • asce 25 agosto, 2017

    Qué techo le veis?

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    • Javier 26 agosto, 2017

      Asi jugando a ser adivino yo diria que su techo estara entre el techo de Neymar que no alcanzara y el techo de Robben que creo que puede superar, candidato a ganar un balon de oro dependiendo claro de los rivales q tenga para ello, aunque si mejora en definicion, la toma de decisones y pule mas su tecnica quien sabe.

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    • Morén 28 agosto, 2017

      Ahora mismo es un futbolista tan por definir, por concretarse, que se hace muy complicado aventurarse. Mismamente, no sabemos ni cuál terminará siendo su posición ideal porque habiendo llegado a Alemania como claro extremo regateador, esta pasada temporada tuvo no pocas grandes actuaciones actuando por dentro y luciendo capacidad para recibir entre líneas y filtrar el pase. A mi me parece un futbolista con un ramillete de posibilidades bestiales (incluso en la finalización tiene muchos argumentos para mejorar considerablemente sus números) pero que tiene pendiente orientarlas en una dirección u otra. Si lo consigue estaremos hablando de un jugador muy importante en el concurso europeo.

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  • Carlos 26 agosto, 2017

    Gran descripción. Me hago algunas preguntas. Un tipo como Deulofeu, ¿es muy inferior a Dembelé? /un fichaje así le enrrabietaría y le haría buscar crecer para ganarse un puesto?¿tiene sentido una formación con Dembelé y Deulofeu en los extremos, al mismo tiempo?

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    • TiburonPuyol 26 agosto, 2017

      La diferencia entre Deulo y Dembele, obviamente no es tanta coo la diferencia de precio de este año.
      La temporada de Dembele ha sido mejor que la de Deulo,

      Pero la diferencia esta qeu para mi Deulo no tiene mucho repertorio a la hora de desbordar.. Por la derecha busca el regate y el centro, Pero no maneja su pierna izquierda muy bien, por lo que es mucho mas fácil defenderle.
      Si juega por la izquierda, en este BArça ha bsucado mas el pase a la frontal del area que el tiro, pero recuerdo que en sus inicios siempre recortaba hacia dentro y buscaba el disparo (como Tello) lo hacía bien, pero previsibile para su rival.
      Muchas veces hemos visto a entrenadores colocar a laterales a pierna cambiada para defender a un jugador en concreto segun que jugador sea, con un jugador ambidiestro esto es muy complicado.

      Para mi eso es el factor diferencial de Dembele, el poder jugar en una banda y puede o bien irse a la linea de fondo por velocidad o por regate y centrar, o buscar el disparo con la otra pierna, o buscar un pase (creo que esto es lo que mas le costará) , y lo mismo pero en la otra banda.

      Sobre el manejar las dos piernas… que importante es.. siempre pongo el ejemplo de Cazorla, para poder llevarlo a los centrcampistas, ser ambidiestro le permitia no necesitar unos segundos al recibir el balon y tener que colocarsela en su pierna buena.

      CUantas veces hemos visto que a un delantero le llega de rebote un balon y decimos: Aii, perdió el tiempo en colcoarsela para su pierna buena, era pa pegarla con la otra.. (deulofeu hace poco) pues en ese tipo de jugadas Dembele no se va apensar nada, la pegará sin mas.

      Personalmente me gsutaba este fichaje desde el año pasado para suplir a Messi y Neymar, mal gestionado el no haberle podido traer pero bueno.

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  • Michel 26 agosto, 2017

    La descripción es magnífica, pero la mayor duda radica en como se defiende Dembele ante los espacios cortos que le van a otorgar los distintos adversarios.
    Hasta el momento no los ha sufrido en ligas con un juego que le venía como anillo al dedo a sus características.
    En cuanto a la definición, tiene la ventaja de que el último año de Neymar no resultó muy fructífero en ese sentido y podrá aguantar las comparaciones.
    Sobre las dudas que parece generar el protagonismo que tendrá Deulo tras el fichaje del francés, cabría decir, que mientras uno debe aprender ciertos aspectos relacionados con el juego del Barsa, Deulo los lleva de serie. Lo que quizás en determinados momentos le de ventaja. Deulo, ha madurado y ha ganado en calma. Lo que unos ven como un punto negativo, otros lo podemos ver como positivo. Es decir, como comentas Albert sobre Delembe y ese punto negativo que puede tener a la hora de tomar las decisiones y las pérdidas que puede ocasionar por buscar el uno contra uno, como ocurría con Neymar, Deulo parece que toma decidiones menos forzadas en pos de mantener la posesión del balón y no arriesgar, cuando antes era una constante en su fútbol.

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  • Morén 28 agosto, 2017

    @ Carlos

    «¿tiene sentido una formación con Dembelé y Deulofeu en los extremos, al mismo tiempo?»

    Depende qué se busque, claro. Si la idea es dotar al ataque de desborde exterior está claro que serían dos piezas muy oportunas, además pudiendo jugar ambos en cualquiera de los dos perfiles. Eso sí, mi impresión es que puestos a agradecer, los dos agradecen un poco más la derecha.

    @Michel

    «Lo que quizás en determinados momentos le de ventaja.»

    De hecho para mí ahora mismo se la está dando. Gerard está facilitando ciertas situaciones a sus compañeros por la naturalidad con la que se mueve y se sitúa en un contexto de juego como el culé. «Le sale solo». Y saliéndole solo, hace que también resulte más fácil que les salga a los demás.

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