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Cara a cara

El trío que conforman Carles Aleñá, Vitinho e Iñigo Ruiz de Galarreta se prevé que sea uno de los argumentos más destacados de la temporada del Barça B. La determinación del catalán, el control del guipuzcoano y los destellos del carioca suponen también un reto para Gerard López en cuanto a su encaje. Los tres parecen tener como zona predilecta un carril central en el que, a priori, sólo caben dos. En la búsqueda de la fórmula que los disponga sobre el campo de manera que cada uno de los tres pueda rallar lo más cerca posible de su mejor versión, el técnico del Barça B ha probado ya dos soluciones. Así pues, si en la primera jornada Galarreta y Vitinho se repartieron los interiores dejando para Aleñá una posición de banda derecha, ayer ante el Tenerife fue el brasileño quien se desplazo a la línea ofensiva -en su caso acostado en la izquierda- para que la sala de máquinas del filial la comandaran los canteranos de Barça y Athletic Club junto a Sarsanedas.

La nueva pareja en la medular trajo consigo la vuelta a la disposición de los interiores a pierna cambiada, una medida motivada en gran parte por la inclinación de Gerard a impulsar la ruptura en vertical de Aleñá, y recuperada no sólo tras la visita a Valladolid sino también después de un largo tramo de la pasada temporada en la que a Carles lo acompañó un interior orientado a perfil natural como el también zurdo Gerard Gumbau. Como todas las decisiones a la hora de ordenar las piezas sobre el tapete, la de colocar a ambos interiores a pierna cambiada tiene unas consecuencias más positivas y otras más negativas. Las positivas, principalmente enfocadas en el caso de Carles Aleñá nos las señalaba el curso pasado Gerard en esta declaración, mientras que una de las más negativas constó anoche en la derrota del segundo equipo del Barça. A nivel de orientación y posicionamiento, se trata de una fórmula especialmente exigente para sus protagonistas a la hora de construir ventajas desde el cuero enfocadas a la fluidez de la circulación y al progresivo acercamiento de las piezas alrededor del mismo.

Ya desde el inicio de la jugada, fueron incontables las ocasiones en que, con el balón en botas de Fali y Martínez, tanto Aleñá como Galarreta esperaban el pase mirando cara a cara al central de su equipo. Recibir ladeado dando la espalda a su línea de banda les habría obligado a controlar el primer servicio con el interior de su pie menos hábil, y abrirse la mayor panorámica posible para una colocación inversa -dando la espalda a la línea de banda más alejada- llevaría a buscar la recepción en una zona excesivamente centrada y posicionalmente desequilibrada. Así pues las soluciones restantes fueron dos: o bien esperar que una forma de avanzar ajena a ellos hiciera llegar el balón a los delanteros y éstos en la descarga se lo entregaran de cara, o bien sobreponerse a la dificultad del reto por pura capacidad individual en el manejo y el giro. Como lo primero apenas pudo darse hasta la entrada en el segundo tiempo de Alfaro, fue lo segundo lo que de forma más persistente acudió a la llamada de socorro, pudiendo completar más veces la maniobra un Carles Aleñá más capaz en los escorzos que sus socios.

En esta línea fue también la decisión de Gerard de devolver a Vitinho al centro del campo en el segundo tiempo, pasando Galarreta a formar como pivote. El brasileño, más mediapunta que el ex del Numancia, redundó en el tipo de solución ofrecida por Aleñá desde la protección del cuero, el giro y la salida en conducción. En cualquier caso, ninguna de las medidas consiguió darle el mando del juego medio al Barça, dibujando a la postre un duelo que se dirimiría en las áreas. En una, con Marc Cardona como único elemento intimidante, el peso del filial azulgrana fue escaso, mientras en la otra la pareja integrada por Fali y Martínez vivió expuesta y sufrida ante los movimientos de los puntas del Tenerife.

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– Foto: http://www.lfp.es

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