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Mestalla desde la presión

VALENCIA, SPAIN - NOVEMBER 26: Daniel Parejo (L) of Valencia competes for the ball with Sergio Busquets of Barcelona during the La Liga match between Valencia and Barcelona at Estadio Mestalla on November 26, 2017 in Valencia, Spain. (Photo by Fotopress/Getty Images)

VALENCIA, SPAIN - NOVEMBER 26: Daniel Parejo (L) of Valencia competes for the ball with Sergio Busquets of Barcelona during the La Liga match between Valencia and Barcelona at Estadio Mestalla on November 26, 2017 in Valencia, Spain. (Photo by Fotopress/Getty Images)

Desde que cayera en la veraniega Supercopa ante el Real Madrid, el Barça de Valverde no conoce la derrota. Ha visitado ya los estadios de Atlético de Madrid, Athletic Club de Bilbao, Juventus de Turín o Valencia, y de todos ellos ha salido indemne. La receta del técnico cacereño, que tras la pérdida de Neymar, la lesión de Dembélé y la falta de determinados relevos en su plantilla cuenta a sus ordenes con el abanico menos brillante de cuantos han manejado los últimos inquilinos del banquillo azulgrana, en los desplazamientos de mayor exigencia hasta la fecha ha sido siempre el mismo: formar con cuatro centrocampistas. En dos de los tres anteriores precedentes, uno de esos centrocampistas ha sido Paulinho, y de la misma forma que sucedió el miércoles ante la Vecchia Signora, anoche en Mestalla la presencia del brasileño se convirtió en uno de los rastros más claros del planteamiento de su entrenador. La presión sobre el inicio de la jugada rival es uno de los aspectos fundamentales del libreto de Ernesto Valverde. Siempre lo ha sido, aun cuando sus propuestas para los sucesivos equipos a los que ha dirigido ha ido cambiando según fueran las necesidades. Pero la idea de recuperar arriba, de alejar la defensa de la propia área y de convertir el avance rival en un campo minado, han estado presentes allá donde ha ido el Txingurri.

– Cuatro momentos de la presión que realizó el Barça sobre el inicio de la jugada del Valencia, y con la que los de Valverde dominaron el primer tiempo. –

A través del pressing en campo contrario pusieron los culés, en Mestalla, la primera piedra para firmar unos de los cuarentaycinco minutos más convincentes del curso. Ejerciendo un control casi total de la situación en casa del excitante segundo clasificado, y sin apenas sufrir ante las figuras ofensivas que presentaba su adversario. Para llegar a esa efectiva presión sobre los primeros pases valencianistas, Valverde orquestó un planteamiento basado en un primer escalón normalmente formado por tres hombres, y por multiplicar los potenciales receptores en el carril central. Lo primero le otorgaba a su equipo, por lo general, superioridad numérica a la hora de iniciar el juego ante Rodrigo Moreno y Zaza, dando aire a sus envíos. Lo segundo, amén de dificultar a los hombres interiores del Valencia poder cortocircuitar todas y cada una de las líneas de pase que unían a Vermaelen, Umtiti y Busquets con Rakitic, Iniesta, Paulinho y Messi, también arrastró hacia dentro a los jugadores de banda del mediocampo che. Tanto Guedes como Soler, tuvieron que trabajar junto a Parejo y Kondogbia sobre la nube de barcelonistas que se movían entre la cara y la espalda de los mediocentros locales. Esto no evitó, por un lado, la liberada línea de pase hacia Jordi Alba y Semedo para que el Barça ganara metros con balón, ni, por el otro, que entre Parejo y Soler y entre Kondogbia y Guedes se abrieran puertas a las recepciones interiores del Barça.

– En muchos momentos, el Barça formó con tres hombres en salida para tener superioridad numérica ante la doble punta del Valencia. –

Bien porque desde el pase a la espalda del mediocampo local los azulgranas llevaran el balón a zona de entre líneas, bien porque los laterales recibieran arriba, o bien porque Leo Messi cortara en conducción desde la base hacia el espacio del diez, los hombres de Valverde lograron poner con continuidad a su rival mirando a la portería de Neto. De este modo, acto y seguido y en caso de perder el balón, los ches partirían de una situación desfavorable para iniciar la contra, con muchas piezas demasiado atrás, los encargados de lanzar el primer pase mal orientados, y muchos futbolistas del Barça cerca de la pelota en disposición de ahogar el intento de escapada. Paulinho, Sergio Busquets y Samuel Umtiti encabezaron tres sucesivas barreras que hicieron imposible a su adversario construir una transición defensa-ataque sencilla durante la primera mitad. Tampoco el Barça, pese al dominio y a la posibilidad real de haber marcado, tradujo su superioridad en un volumen alto y constante de situaciones de peligro.

– Multiplicando líneas de pase por dentro, el Barça estrechó a la media del Valencia y la giró hacia su portero dificultándole el contraataque. –

El hecho de que el plan sacrifique una pieza de ataque para incluirla en mediocampo, y la realidad de un Luis Suárez que no está pudiéndose valerse en soledad como sí hiciera el uruguayo en épocas no tan lejanas, fueron las principales causas. Al charrúa, multiplicado en el apoyo y que trabajó con sentido por delante de sus compañeros para orientar a la zaga valencianista según fueran las necesidades de la acción, el físico no le aguantó para llegar también, a tiempo, al desenlace. Sirva para ilustrarlo una jugada varias veces repetida por su equipo y que, por insistente, cabe suponerla parte del plan que diseñó Valverde. El lateral del Barça recibe arriba a través de una línea de pase limpiada a la manera que se ha descrito anteriormente y con Suárez haciendo peso en dirección contraria para sujetar a la zaga. A continuación, el nueve culé se desplaza para ofrecer el apoyo de espaldas sobre el pico del área, arrastrando con ello al central y abriendo carril por dentro. Toca hacia atrás para un compañero encarado, que lanza el pase en profundidad buscando la entrada desde segunda línea de uno de los centrocampistas. Éste se adentra en el área y dibuja el pase definitivo hacia un punto de penalti que espera la aparición, de nuevo, de Luis Suárez. El uruguayo no llegó, y poco a poco fue saliendo del partido extrañando una compañía en los metros finales que la entrada de Deulofeu no le proporcionó.

– Gayà incorporándose por banda generando el 2×1 contra Semedo.-

El canterano fue la carta con la que Valverde buscó sumar a la ofensiva cuando, ya en la segunda mitad, el encuentro se abrió y sonrió al Valencia. Marcelino lo logró, también desde la presión, mandando adelantar líneas a su equipo y propiciando con ello un partido más dado a las transiciones en el que, sin Neymar ni Dembélé, Guedes, Zaza y Rodrigo intimidaron más que Luis Suárez. Aliándose el portugués con Gayà para castigar a un Semedo sin refuerzos, multiplicándose el italiano para tener ocupados a los centrales del Barça, y ofreciéndose entre líneas el español a los pases de Parejo, le dieron la vuelta los ches a lo que había sido un primer tiempo de contrariedades. Con el reparto de puntos, la cabeza de la tabla se mantiene igual, pero tanto Valencia como Barça hoy son más creíbles que hace una semana.

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– Foto: Fotopress/Getty Images)

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