André Gomes ha sido titular en tres de los últimos cuatro partidos que ha disputado el Barça. Valverde le ha abierto la puerta del equipo después de meses de protagonismo dispar marcada por participaciones testimoniales y alguna presencia en el once puntual pero en escenarios muy relevantes. Concretamente, André ha formado de inicio en plazas tan aparentemente difíciles como el Metropolitano, San Mamés, Balaídos o Anoeta, cuatro desplazamientos señalados en rojo como piedras de toque ante las que poder salir trastabillado, que el Barça ha saldado con dos empates y dos victorias. Aparentemente, el concurso del portugués en estos enfrentamientos no ha resultado especialmente decisivo, y en alguno de ellos, incluso, puede decirse que su contribución para sacar adelante el encuentro fue más bien tangencial. Así pues, ¿qué motivos hay para que Valverde recurra a André Gomes en este tipo de duelos? ¿En qué se parecen esos desplazamientos?
Hay algo que tanto Atlético como Athletic, Celta y Real Sociedad tienen en común: su fortaleza en la presión. Los cuatro son capaces de plantar frente a su adversario una barrera adelantada difícil de superar. Cada una con cimientos y estructura diferentes, los de Simeone, Ziganda, Unzué y Eusebio pasan por ser cuatro de los equipos de la Liga española más fácilmente identificables con este aspecto particular del juego. Los cuatro, y más jugando en casa, buscan la recuperación arriba, con un asterisco en el caso de los colchoneros al tratarse de un conjunto más versátil a la hora de plantear, también, ejercicios defensivos mixtos o de repliegue. Quizá, que sea contra ellos que Ernesto le haya dado más protagonismo a André que contra el resto de equipos sirva de pista. Y es que en las cuatro salidas señaladas, lejos de cumplir el portugués con un rol natural de interior, su encargo ha sido uno diferenciado al que habitualmente reciben sus competidores. En los cuatro partidos André se ha ido a la banda. Ante el Atlético jugó de teórico extremo derecho, y en San Mamés, Balaídos y Anoeta de centrocampista abierto a la izquierda, más próximo a la línea de cal que a la posición de su mediocentro.
El portugués, pese a su capacidad en la conducción, no es un futbolista al que el Barça esté recurriendo para recoger el balón abajo y trasladarlo hacia adelante en escenarios de presión. Valverde lo viene situando por delante del cuero, tanto cuando inicia como centrocampista como, evidentemente de forma más acentuada, cuando hace las veces de delantero, y escorado hacia los lados. André, que no tiene la misma necesidad que otros de sus compañeros de entrar en permanente contacto con la pelota, espera fuera, dando amplitud con ello al campo en la zona del segundo escalón culé. El espacio en el que evitar las recepciones interiores de Busquets o Rakitic, se hace ancho, de modo que si el equipo rival va fuera el pase interior resulta más asequible, y si se mantiene dentro al poseedor del balón se le aclara la opción de progresar mandando el balón hacia el costado. Cuando todo esto falla, o cuando la elección del banquillo es la de minimizar riesgos cerca del área propia, el físico de Gomes ofrece la alternativa de la salida directa, ante la cual, por arriba, tiene todas las de ganar contra unos laterales contrarios, por norma, más menudos físicamente que él.
Mirando la presión a contraluz y atendiendo a la que ponen en práctica los azulgranas, por otro lado, en tres de estas cuatro visitas se ha dado la coincidencia de que para la contención el Barça ha dibujado un mediocampo con estructura de 3+1. Paulinho en San Mamés o Rakitic en Vigo y San Sebastián, han roto la habitual línea de cuatro que dibuja sin balón el equipo de Valverde, con tal de apretar sobre el mediocentro rival. Con un efectivo menos en la medular, de nuevo el físico de André puede haber jugado a su favor, buscando una mayor capacidad de cubrir terreno a lo ancho entre la cal y el mediocentro, dado que con tres centrocampistas a cada uno le corresponde una mayor cantidad de metros de la que hacerse cargo. Finalmente, teniendo en cuenta la capacidad para el recorrido que posee el portugués, cabría valorar como otro motivo la presencia en estos contrincantes de futbolistas de segunda -o tercera- línea especialmente incisivos por banda. Sin extremo derecho por lesión, sin extremo izquierdo por elección y con la necesidad de que los laterales lleguen muy arriba para abrir el campo, Valverde puede haber visto en Gomes una solución a las puñaladas de Carrasco, Iñaki Williams, Pione Sisto o Odriozola. ¿Habrá más?
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– Foto: Alex Caparros/Getty Images

