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Yerry Mina: central de mármol

BARCELONA, SPAIN - JANUARY 13: New FC Barcelona player Yerry Mina is unveiling at Nou Camp on January 13, 2018 in Barcelona, Spain. The Colombian player signed from Palmerias, has agreed a deal with the Catalan club until 2022 season. (Photo by David Ramos/Getty Images)

BARCELONA, SPAIN - JANUARY 13: New FC Barcelona player Yerry Mina is unveiling at Nou Camp on January 13, 2018 in Barcelona, Spain. The Colombian player signed from Palmerias, has agreed a deal with the Catalan club until 2022 season. (Photo by David Ramos/Getty Images)

«Sólo la mano del escultor puede romper el hechizo para liberar a las figuras dormidas en la piedra.»

A Michelangelo Buonarroti se le atribuyen multitud de citas de incierta autoría, pero varias de las más acreditadas giran alrededor de la idea de que el cometido del escultor no consiste en llevar la estatua al mármol sino en sacar la que éste ya contiene. Que la escultura no pertenece tanto al creador como a la piedra, y que es ahí donde duerme, sepultada, una obra de arte que es tarea del artista descubrir y hacer aflorar. «En cada bloque de mármol veo una estatua tan clara como si se posara ante mí«. Su trabajo residía en hacerla posible. Desde este mes de enero, el del Barça será hacer posible a Yerry Mina, el nuevo central culé que arriba a Barcelona tras una reciente pero estruendosa irrupción en el fútbol sudamericano, señalado como uno de los talentos jóvenes en su demarcación y acreditando una serie tanto de virtudes como de defectos muy marcada. Futbolista en construcción, su juego hasta la fecha es un equilibrio de extremos, en el que ni aquello que ya posee ni lo que le queda por aprender parecen tener término medio.

A propósito de lo primero, sus grandes virtudes a día de hoy tienen que ver tanto con su impactante físico como con una personalidad acorde a un esqueleto de tan elevadas posibilidades. El cuerpo de Mina es superior al de los demás, y eso imbuye al central de una confianza, a veces imprudente, pero que deberá resultar clave en el camino que a partir de ahora emprende en el Camp Nou. Yerry no aterriza en el feudo azulgrana con los principios del juego culé incorporados desde la cuna o desde una educación afín, pero para familiarizarse con el idioma del Barça no hay nada como atreverse a hablarlo, y Mina se atreve. Se atreve situándose en una línea defensiva adelantada, anticipando sobre la recepción del delantero rival o saliendo a su encuentro dejando descubierta su posición en la zaga, y también a la hora de sumarse al ataque con el balón en conducción con el firme propósito de terminar su aventura en el área contraria. Todas estas son cuestiones que en su nueva casa deberá reconducir y que señalan el proceso de maduración que todavía debe acometer su fútbol, pero también la superficie de cuanto debe servirle de aliado a lo largo del camino hacia su propio futuro.

Su andadura la inicia, como se indica más arriba, desde un punto definido por la unión de sus atributos físicos y su personalidad sobre el césped. Yerry Mina es un central de casi dos metros, piernas interminables y fuerte tren superior. Inconmensurable en el juego aéreo, tanto en ambos fondos como respondiendo al juego directo frontal de sus adversarios, no es casual que su zona de máxima seguridad sea la propia área. A medida que el rival se aproxima al guardameta, Mina tiende a fijar posición en la zona donde el centro buscará rematador, sacrificando para ello, si cabe, a su propio lateral derecho. Aunque su compañero caiga, la acción de ataque tendrá que finalizar dentro, y él ahí es mucho más fuerte que en la exposición de la banda. Y es que aunque dada su envergadura no es un defensor lento, alejado del primer quiebro o de la posibilidad de poner en marcha la autoridad de su zancada, encuentra dificultades cuando no se le permite defender dando la espalda a su arquero. También aquí Mina es un jugador de extremos: sus escenarios defensivos más favorables son aquellos que lo sitúan o muy arriba o muy abajo.

Fuerte en el choque y más ágil de lo aparentado yendo al suelo, su desempeño defensivo es atravesado por una concepción táctica del juego todavía muy individual, según la cual sus acciones parecen comprender más el vinculo directo que la globalidad del juego. Hoy por hoy, Mina es más un ejecutor que un creador de contextos para sus compañeros, quienes más bien asumen como propia la tarea de corregir los desajustes que pueda generar el impetuoso fútbol del colombiano en la estructura. Decidido en la entrada, agresivo en la anticipación y arriesgado en la posición, no es extraño ver al internacional tricolor abandonar la línea en pos de imponerse en una batalla particular, quedando su acompañante en el centro de la zaga como el responsable de equilibrar su partida. Después de haber compartido retaguardia en el Palmeiras con un central veterano con el bagaje de Edu Dracena, a partir de ahora, tener a su lado a futbolistas con la sapiencia de Piqué, Vermaelen o Umtiti deberá darle a Yerry tanto un colchón de seguridad como el espejo en el que mirarse. Tal como hiciera Gerard al lado de Puyol, o Umtiti al lado de Piqué, la nómina de centrales del Barça le proporcionará a Mina buenos referentes en los que mirarse de cara a incorporar conceptos tácticos que no abundan en su juego. A comprometer y a comprometerse menos.

Con el balón en los pies, se trata de un futbolista que transmite menos de lo que es. Su físico particular y una gestualidad con aparente poco tacto, esconden a un futbolista con margen de mejora a nivel técnico pero con capacidad para detectar los espacios. Se trata de un central todavía por enfrentar a las presiones que proliferan en Europa, pero que tanto en Palmeiras como con su selección no ha esquivado la responsabilidad. Su acción más característica consiste en el avance con la pelota en los pies para incorporarse al ataque, pero también maneja un interesante desplazamiento vertical, en el cual demuestra más visión para elegir destino que pie para que el pase sea perfecto. Es por eso que, manejando el esférico, hasta la fecha resulta un central más indicado llevando el cuero a la espalda del rival que sumándose a un circuito combinativo que requiera tanto de un primer control en ventaja como de unos pases que le faciliten dicha tarea al receptor. Se relaciona mejor con quien busca el servicio profundo que con quien aspira a devolverle una pared. A partir de ahora deberá aprenderlo a golpe de cincel, de la mano de un Barça que tratará de dar vida al central que ha adivinado atrapado en el mármol.

 

 

– Foto: David Ramos/Getty Images

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