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FCB 2018-19 | El punto de partida

BARCELONA, SPAIN - MARCH 18: A view of the Camp Nou stadium during the La Liga match between Barcelona and Athletic Club at Camp Nou on March 18, 2018 in Barcelona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)

BARCELONA, SPAIN - MARCH 18: A view of the Camp Nou stadium during the La Liga match between Barcelona and Athletic Club at Camp Nou on March 18, 2018 in Barcelona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)


ERNESTO VALVERDE: AÑO 2


La temporada del FC Barcelona empezó muerta. Después de año y medio de línea descendente culminado por sendas goleadas recibidas en la Champions League, sacudido por la salida de Neymar, derrotado con claridad por el Real Madrid en la Supercopa y con los distintos estamentos del vestuario, desde el cuerpo técnico a los pesos pesados del equipo, señalando la necesidad de refuerzos que pudieran subir el nivel de la plantilla. El primer año de Ernesto Valverde al frente de la nave culé se ha construido, con éxito, sobre una base con recuerdo a cenizas, desde un trabajo ajustado y detallista capaz de solventar con intervenciones minuciosas las carencias a la hora de entregarse a un propósito mayor. El Txingurri, más que ninguno de los últimos entrenadores que se han sentado en la banda del Camp Nou, ha tenido que refugiarse en el rendimiento exprimido de sus elementos más determinantes, en el diseño de roles a medida para toda pieza de nivel aprovechable, y en la capacidad de mover al conjunto en una dirección que ocultara sus déficits. El trabajo con Messi, Busquets, Umtiti, Jordi Alba, Rakitic, Iniesta, Ter Stegen o Sergi Roberto, el abrazo a la presión adelantada como vía alternativa de desequilibrio ofensivo, o la reforzada seguridad defensiva de las dos líneas de cuatro han sido algunas de las líneas maestras desde las cuales competir en las tres competiciones.

Lo particular del último verano culé, y el tipo de operación que del técnico requería para hacer avanzar en buena dirección al equipo, propondrán a partir de junio un escenario abierto para el próximo capítulo. El mercado de fichajes del Barça y la forma de integrar los nuevos movimientos al conjunto creado a lo largo de estos meses, definirán en qué porcentaje el primer Barça de Valverde nació de la aceptación de una realidad futbolísticamente inestable, y cuánto hubo de apuesta transversal. Serán los meses en los que descubrir si los primeros meses del Txingurri como técnico azulgrana han sido la primera parte del camino o la necesaria forma de llegar en las mejores condiciones a un nuevo punto de arranque. La respuesta a estas cuestiones será la que dicte en qué grado el funcionamiento concreto del equipo durante la temporada 2017-18 se pretenderá reproducir a lo largo de la 2018-19, y en qué medida los próximos meses ambicionen otro tipo de engranaje. Cuánto hubo de circunstancial y cuánto de irrevocable.


VOLVER A ENGORDAR


Una de las frases más repetidas por la secretaría técnica del Barça durante las últimas temporadas al respecto de la política de fichajes fue aquella que afirmaba que los mejores, aquellos que marcarían las diferencias, ya eran parte del equipo, y que el objetivo era completar la plantilla con acompañantes eficientes. Desde que los azulgranas se hicieran con el segundo triplete de su historia en Berlín, así pues, únicamente Samuel Umtiti ha llegado de fuera para hacerse un hueco en el grupo de 14-15 jugadores de campo con los que librar  cualquier batalla con plenas garantías en lo que a competitividad se refiere. Sin relevos de peso para los Xavi, Alves, Pedro o Neymar que tuvo Luis Enrique, esta temporada, cuando no ha podido emplear a Dembélé, Valverde apenas ha contado una decena de certezas a su disposición, seguidas por una serie de futbolistas a los que, en determinados contextos y en momentos concretos de la temporada, el técnico ha sabido dar utilidad. De hecho, la gestión de recursos de que ha hecho gala el Txingurri ha guardado relación con la realidad dispar de su plantilla, acomodando incluso el esquema de juego a las piezas más veraces a su disposición.

Más que una estructura de dos equipos en la que a cada titular le correspondiera un suplente, el cacereño ha priorizado una fórmula compuesta por un núcleo duro de 13 o14 titulares y un ramillete de complementos a usar de forma puntual. Se trata de una organización de la plantilla que, a priori, permite juntar más futbolistas de primerísimo nivel, pues el reparto de minutos se efectúa a través de bloques más que por posiciones. En lugar de dos futbolistas para un sólo puesto, hay tres para dos plazas. De cara a acomodar el equipo actual al uso que le da su técnico, y a lograr con ello un nuevo espacio para sumarle elementos de primer nivel que agranden el grupo de titulares y reduzcan las diferencias en el interior de la plantilla, un planteamiento interesante para el próximo verano sería el de sustituir a varios jugadores que hoy se ubican en el segundo escalón, por unos pocos integrantes del primero. Sumar titulares a los titulares, cambiar reservas por competencia. Así pues, esta serie de artículos dedicados a la planificación se vertebrará a través de una estrategia de un refuerzo por línea, con algunas vías secundarias a tratar en cada una de las paradas.

 


UNA NUEVA REALIDAD


La empresa, aparentemente, tiene una dificultad añadida, y es que la supremacía en el mercado que antaño coparon Real Madrid y FC Barcelona se antoja más repartida, cuando no discutida. La capacidad económica de la Premier League o nuevos actores como el Paris Saint Germain dibujan un escenario en el que, por un lado, resulta más complicado sacar de un gran club a uno de sus futbolistas más importantes, y, por el otro, la disputa por los talentos capaces de dar el salto definitivo a la élite más absoluta se ha igualado y ha aumentado el número de equipos implicados. Lo que antaño era una guerra a menudo reducida, en primera instancia, a los dos grandes del fútbol español, actualmente puede tener no menos de seis o siete contendientes.  Es una realidad que obliga a afinar la detección y a aprovechar aquellos factores que puedan hacer inclinar la balanza hacia el lado que se pretende, bien para descubrir el talento justo en el punto previo a su definitiva explosión como jugador de peso, o bien para tomar ventaja sobre los demás a propósito de los que ya lo son. Aspirar a Luis Suárez, Cesc, Ibrahimovic o Henry, recordando a Umtiti, Ter Stegen, Alves, Touré, Deco o Rafa Márquez.

CALENDARIO:

 

– Foto: Alex Caparros/Getty Images

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