Icono del sitio En un momento dado

Aleñá a partir de ahora

Barcelona's midfielder Carles Alena, Barcelona's Croatian midfielder Ivan Rakitic, Barcelona's defender Gerard Pique, and Barcelona's midfielder Sergio Busquets take part in a training session at the Joan Gamper Sports Center in Sant Joan Despi, near Barcelona, on April 18, 2017 on the eve of the UEFA Champions League quarter-final second leg football match FC Barcelona vs Juventus. / AFP PHOTO / LLUIS GENE (Photo credit should read LLUIS GENE/AFP/Getty Images)

Barcelona's midfielder Carles Alena, Barcelona's Croatian midfielder Ivan Rakitic, Barcelona's defender Gerard Pique, and Barcelona's midfielder Sergio Busquets take part in a training session at the Joan Gamper Sports Center in Sant Joan Despi, near Barcelona, on April 18, 2017 on the eve of the UEFA Champions League quarter-final second leg football match FC Barcelona vs Juventus. / AFP PHOTO / LLUIS GENE (Photo credit should read LLUIS GENE/AFP/Getty Images)

La anécdota es conocida. Siendo Michael Robinson todavía un niño, y lejos aún de convertirse en jugador del Liverpool, un día de partido el de Leicester se perdió de camino a Anfield, teniendo que preguntarle a un aficionado sobre cómo podía llegar al estadio red. Por sorpresa para el joven Michael, el hombre le espetó: “Luchando, sacrificándote, entregándote en cuerpo y alma”. Llegar al Camp Nou, para las promesas maduradas en la cantera culé, no tiene una ruta única, ni ninguna de sus variantes garantiza un destino de éxito. Los hay que recibieron la llamada por estar en el lugar indicado en el momento justo. Por ser aquello que el primer equipo necesitaba, antes incluso de haber llamado a la puerta con la rotundidad que se les demanda a otros. Munir El Haddadi, cuando en el equipo de Luis Enrique coincidieron la repentina salida de Gerard Deulofeu y la sanción que Luis Suárez se llevó del Mundial, era uno de los últimos ejemplos, reemplazado -todo parece indicar- por un Juan Miranda al que, con sólo cinco titularidades en el filial la pasada temporada, el adiós de Lucas Digne y una pretemporada positiva parecen haberle abierto una ventana.

En otros casos, el ascenso de un joven talento se ha desencadenado prácticamente por desbordamiento. Por un crecimiento y maduración que ya no podía ser enjaulado en el segundo equipo, y al que había que poner a competir con los mayores aunque no se dibujara una necesidad clara en la que darle encaje. Xavi Hernández en el equipo de Guardiola y Albert Celades, Iniesta en el de Luis Enrique, Cocu, Gerard, Xavi, Gabri y Motta, o Sergi Roberto en el de Xavi, Iniesta y Cesc Fàbregas. Escenarios en los que el canterano, más que un lugar, recibe una oportunidad, y que habitualmente terminan en un recorrido del jugador a través de varias posiciones a la búsqueda de minutos, crédito y rendimiento con los que reclamar un espacio en propiedad. Andrés, antes que el interior izquierdo más icónico de la historia culé, fue extremo o hasta mediocentro, y suplió a futbolistas tan diferentes entre sí como Ronaldinho, Ludovic Giuly, Xavi, Deco o Edmilson. El propio Sergi Roberto, lateral derecho titular las últimas dos temporadas, antes jugó de interior, de falso extremo y puede decirse que se ganó su continuidad en el equipo en unas pocas -pero muy positivas- actuaciones como recambio de Busquets. A veces, las menos, los dos caminos antes descritos se dan la mano en una conjunción casi perfecta entre la necesidad del primer equipo y la evolución del futbolista, como le sucedió a Pedro en 2009, a Martín Montoya en 2012, o como parecía aguardarle 2016 a Alejandro Grimaldo.

«Carles Aleñá tiene dorsal del Barça B, pero es circunstancial. Él es jugador del primer equipo.» Ernesto Valverde

Ahora el momento es el de Carles Aleñá, circunstancial refuerzo del Barça B en lo que el canterano recupera un estado de forma óptimo después de la lesión, pero, a juzgar por lo declarado, hombre del primer equipo a todos los efectos. El de Mataró pudo ascender antes, cuando su talento, tierno pero salvaje, dejó entrever con el filial la raíz de un carácter y una calidad que no pasaban desapercibidos. Aquel, no obstante, era un Barça B que para ganar o perder dependía de otros. En el que la carga y el acabado que da la responsabilidad descansaba en los hombros de jugadores como Perea, Dani Romera o Marc Cardona. En la experiencia de Gumbau o de Jesús Alfaro. En la competitividad de Palencia, Xemi o Fali. Aleñá sumaba, y pese a su edad de juvenil terminó el curso con protagonismo de titular, pero el peso de las riendas no lo sostuvieron sus manos. Por eso, en su preparación para lo que le depare el mañana, la temporada pasada fue justa y necesaria. Su encargo pasó de sumar a tener que marcar la diferencia. De acompañar a liderar. Y aunque la suerte del filial finalmente no fue la deseada, el concurso del canterano puso sobre el tapete todo cuanto debía. Máximo goleador del equipo desde la alternancia entre el mediocampo y la delantera, principal foco de peligro y elemento más desequilibrante, resultó, indiscutiblemente, el futbolista bandera del cuadro de Gerard López, completando así todos los pasos previos. También el último. Por eso, siendo esa ya una pantalla pasada, su lugar ahora será el primer equipo, aunque éste sobre el papel no le reserve un espacio concreto.

«Carles es un jugador del primer equipo, pero viene de una lesión importante y se nos dio la oportunidad de que cogiera minutos para intentar integrarse rápidamente en la primera plantilla. Estamos encantadísimos de poder ayudarle para que sea un jugador importante en el primer equipo.» García Pimienta

Una vez finalice su -se espera- breve y puntual regreso al Barça B, a Carles le aguardará un curso en el que, desde la última fila, hacer valer cada oportunidad para crecer. Para que cada minuto sea una reivindicación. Para mostrarse preparado, como un recurso fiable que integrar en la paleta de opciones del entrenador. A veces en su posición y a veces en la de otros. Ernesto Valverde, a diferencia de lo ejecutado en el Barça B, ha acostumbrado a situarlo en el interior izquierdo, quizá proponiéndole a su juego un escenario menos amable con sus virtudes que le obligue a potenciar caras más ocultas de su fútbol que siendo superior a sus rivales no ha necesitado pulir. Una demarcación que la temporada pasada encajaba con su impulso ofensivo y tendencia a la llegada, pero que este curso el primer equipo parece estar replanteando. En este sentido, para Carles se antoja una buena noticia el cambio de diseño que el arranque de Liga ha deparado para las plazas de ataque del Barça, pues con los tres delanteros orientados al carril central y poco anclados a la cal, la influencia de los extremos en tres cuartos abren dos destinos extra a la hora de proveer de minutos al canterano. Aunque su nombre se escriba con c de centrocampista, en el esquema que viene presentando recientemente el primer equipo, es como delantero que sus virtudes parecerían amoldarse mejor. A veces sujetado a la dificultad con tal de exprimir y redondear las posibilidades que atesora, y otras cerca de la frontal para dar vuelo tanto a lo que Aleñá es hoy como confianza a lo que pueda ser mañana. El primer reto era llegar. Eso a Carles se le suele dar muy bien.

Artículos relacionados:

– Foto: Lluis Gene/AFP/Getty Images

Salir de la versión móvil