El pasado fin de semana, tanto el filial como el equipo femenino del Barça disputaron sus respectivos partidos de Liga situando a los dos interiores a pierna cambiada. Mientras los futbolistas de la primera plantilla se repartían entre los que viajaban con sus selecciones y los que enfrentaban un parón sin compromisos competitivos, tanto García Pimienta como Fran Sánchez optaban por dar protagonismo a los y las centrocampistas en sus perfiles teóricamente menos naturales. Los Monchu y Collado contra el Sabadell y Vicky Losada y Andonova en Lezama ante el Athletic resultaron los nombres propios de la coincidencia, en lo que es todavía un fenómeno extraño y poco generalizado pero con cada vez más ejemplos. Es común desde hace tiempo que los delanteros de banda se repartan los costados de modo que su pierna más orientada a la finalización se perfile hacia dentro, y, del mismo modo, no es sorprendente ver juntos a dos interiores diestros en una misma medular de modo que uno de los dos tenga que amoldarse al lado izquierdo, pero resulta menos común que disponiendo de dos medios a los que ubicar sobre sus perfiles naturales, los técnicos prefieran cruzarlos.
Con tal de acercarnos a la cuestión y tratar de profundizar en la utilidad y particularidades de esta variante, en esta ocasión hemos preguntdo a Natalia Arroyo (ex-futbolista, analista en Diari Ara y BeIN Sports, y seleccionadora de la selección catalana de fútbol), Àlex Delmàs (ex-futbolista y analista en Televisió de Catalunya, la Cadena SER y el periódico La Vanguardia), Alberto Edjogo (ex-futbolista y comentarista en BeIN Sports), Jaume Marcet (periodista de Barça TV especializado en la actualidad de la cantera barcelonista), Sara Monforte (ex-futbolista y actual entrenadora del Villarreal) y Rafa Uclés (segundo entrenador del Marbella FC).
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¿Por qué con estos protagonistas?
No se trata de un mecanismo nuevo del todo en el filial blaugrana, que ya el curso anterior, con Aleñá afianzado en el carril diestro y, en ocasiones, situado en el centro del campo, Gerard López se decantó por diestros como Ruiz de Galarreta, Oriol Busquets o Vitinho en el interior izquierdo del segundo equipo. En este sentido para Jaume Marcet, una de las voces que más y mejor conoce las interioridades del fútbol base culé, ver en las categorías inferiores del Barça a dos interiores a pierna cambiada no supone una sorpresa, pues cuenta que desde hace cinco o seis años la mayoría de equipos formativos de La Masia utilizan este reparto en su zona de medios. «Así se perfilan mejor para el chut y el último pase«, comenta, y señala el paralelismo que en este aspecto puede haber entre Collado y Aleñá: «Álex es un caso muy similar a Aleñá porque tiene un gran disparo, y arrancando desde la derecha está más cómodo«. También Natasa Andonova es una centrocampista más dada a la llegada, y a la que, según Sara Monforte, «jugar a pierna cambiada le favorece definir desde la segunda línea con la zurda. Ella es más vertical«. De hecho, como añade Natalia Arroyo, a la futbolista macedonia no le resulta extraño jugar en la derecha. «Ya jugaba ahí en su etapa en Potsdam«.
En cuanto a sus acompañantes, Natalia considera que Vicky Losada «por dinamismo, puede hacer suya la zona aunque le sea un poco antinatural«, y Marcet que, para Monchu, «no es tan necesario jugar a pierna cambiada. Puede hacerlo en los dos perfiles con la misma facilidad«.
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¿Para qué tipo de interior es más indicado?
La posibilidad de explotar la llegada y capacidad finalizadora de los interiores a pierna cambiada parece, claramente, uno de los puntos fuertes de esta variante. De ahí que Àlex Delmàs no tenga dudas sobre que «cuanto más ofensivo es un centrocampista, más le beneficia jugar a pierna cambiada porque en cualquier momento puede ir hacia el área, para chutar o para buscar la pared que le oriente la llegada. Yo era un medio con llegada, con chut, y por eso me iba mejor jugar a pie cambiado para tirar la diagonal hacia dentro«. «No creo que haya una regla ni una fórmula mágica -continúa Àlex-, pero depende de qué busques jugar con los interiores a pierna cambiada es una opción que me gusta mucho. Por ejemplo, si quieres exprimir su llegada«. En esta línea va también Rafa Uclés, quien opina que «como toda variante es interesante siempre en función de las características de los interiores y del modelo de juego que planees. Yo lo usé hace dos temporadas con un interior diestro en la izquierda que tenía mucha capacidad para el pase largo. Quería que encontrara en profundidad y al espacio al extremo contrario, que desmarcándose era una moto«.
Según Alberto Edjogo «a un interior llegador, que tenga conducción y golpeo, jugar a pierna cambiada le puede ir fantástico. Puede chutar, puede encarar o puede recibir un balón de segunda jugada, que cae del punta, orientado a portería«. En su opinión, sin embargo, a un perfil de centrocampista más organizador puede acarrearle alguna desventaja a la hora de dar fluidez al juego: «seguramente tendrá más dificultades para orientarse hacia fuera, muchas veces tendrá que jugar de espaldas a portería y perder tiempo perfilándose correctamente«. También Natalia Arroyo indica que «jugar a pierna cambiada dejará a la interior orientada a unos perfiles de la jugada muy determinados. Si no lo encajas bien, corres el riesgo de encallarte por dentro en algunas acciones«. No obstante, para Sara Monforte esa tendencia interior resulta justamente una oportunidad tanto para incentivar el cambio de orientación como para potenciar las asociaciones por dentro: «A mí me pasaba que, al ser zurda y jugar como interior por la izquierda, muchas veces pecaba de tocar siempre con la extremo o lateral del lado en el que yo estaba«. El problema, comenta Uclés, «puede llegar si el rival te quita esos espacios para poder lanzar y verticalizar«.
Tanto el técnico del Marbella FC como Àlex Delmàs coinciden en que se trata de una variante que ayuda principalmente al ataque, aunque Àlex señala que «es cierto que, a pierna cambiada, eres más fuerte defendiendo por dentro«. Por eso, Sara Monforte es de la opinión de que puede ayudar «a cerrar espacios interiores y llevar al rival a una banda para presionar desde ahí«.
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¿Cómo se debe adaptar el equipo?
Tratándose, a priori, de una utilización de los interiores con un claro efecto sobredimensionador del carril central, sobre el papel una de las tareas de los demás compañeros a la hora de compensar el plan en ataque tendrá mucho que ver con la activación efectiva de los costados. «Para el femenino podría ser interesante porque tiene a las extremos a pierna natural – ante el Athletic, Mariona en izquierda y Martens en derecha- y ellas te pueden dar la amplitud mientras buscas ocupar los carriles interiores con centrocampistas que tendrán tendencia a ir hacia dentro«, opina Natalia Arroyo. Más allá de los delanteros de banda, Edjogo señala también la importancia del delantero centro, no tanto a la hora de compensar los costados sino abriendo pasillos a las llegadas de la segunda línea («el punta tiene gente por detrás que van embocados a portería, y por lo tanto tiene que estar menos estático, bien para recibir un pase final o bien para estirar a los centrales y generar espacios a la llegada de sus compañeros«), y a su vez repara en la relevancia que en este tipo de planteamiento adquieren los laterales ensanchando el campo, para lo cual, apostilla, que el uso de tres centrales puede resultar una ayuda que, custodiando la espalda del lateral, permita que éste movilice más esfuerzos en ataque.
Para Àlex Delmàs, los dos interiores a pierna cambiada es un recurso «interesante para todo tipo de equipo, aunque es cierto que en los que tienen mucho el balón en campo contrario puede ser más útil, porque les da flexibilidad y opciones de atacar distinto«. Una variante a la que mejor no perderle la pista.
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– Foto: Alex Caparros/Getty Images

