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De grande a pequeño

EINDHOVEN, NETHERLANDS - AUGUST 29: Gastón Pereiro of PSV looks on in the rain during the UEFA Champions League Play-off second leg match between PSV Eindhoven and BATE Borisov at the Phillips Stadium on August 29, 2018 in Eindhoven, Netherlands. (Photo by Dean Mouhtaropoulos/Getty Images)

De grande a pequeño

La Champions League es una competición con una única recompensa, a la que, sin embargo, no aspiran todos aquellos que concurren en ella. Es un torneo que se escribe a partir de las gestas de los mejores, que encumbra y corona. Por debajo de la lucha que libran los candidatos al cetro continental, no obstante, año tras año encierra un tipo de reto muy particular que, por lo general, pervive sólo durante las primeras fases, y que tiene como protagonistas a los equipos que, de antemano, se sabe que no se disputarán el título. Conjuntos acostumbrados al éxito doméstico, que vienen de imponer su ley en sus respectivas ligas, pero a los que verse las caras con el resto de campeones rebaja automáticamente el estatus. Equipos grandes que, durante unos meses, una vez a la semana, tienen que aprender a ser pequeños. La historia, y más desde que la Copa de Europa se volvió Champions League, es generosa en casos de lo más variado. El Ajax de Frank de Boer, por ejemplo, chocó repetidas veces contra esta realidad, y el curso pasado se vio un Benfica con el otrora extremo Pizzi redescubierto como acompañante del pivote, para el cual lo que en Portugal resultó un extra creativo en Europa le supuso una condena. Un beneficio para explotar la superioridad y, a su vez, un impedimento para sobrevivir siendo el débil. Quizá uno de los participantes que mejor supieron convivir con la dualidad fuera el PSV de Phillip Cocu -más por competitividad que por resultados-, un equipo, sobre el papel, muy distinto al que maneja en la actualidad el también ex-culé Mark van Bommel.

En el inicio de campaña de los de Eindhoven existen dos cosas fijas. La primera es la victoria, pues han ganado todos sus compromisos hasta la fecha -dos en la fase previa de la Champions y otros cinco en la Eredivisie-, y además de forma aplastante. En la liga holandesa es el único equipo que no ha dejado escapar ni un punto, y con veintiún goles a favor y sólo tres en contra es el que puede presumir de un diferencial más rotundo. El plan de los rojiblancos no consiste en una estructura especialmente sólida y compensada, sino en la contundencia de un arsenal ofensivo que en el fútbol holandés posé la fuerza de una avalancha. El PSV junta en un su 1-4-2-3-1 a cuatro delanteros poco disimulados, tres futbolistas que, en un sistema con tres puntas normalmente ocuparían las plazas más adelantadas del dibujo. Bergwijn por la derecha, Lozano por la izquierda, Gaston Pereiro por detrás del punta y Luuk de Jong vienen conformando un cuarteto al que cerca del área rival las defensas de la Eredivisie no están pudiendo contener. Entre los cuatro han celebrado quince goles en cinco jornadas. A ellos, además, deben sumarse invitados como el gallego Angeliño, un lateral izquierdo con vocación de llegada y recursos notables tanto en el regate como en el golpeo cuando merodea el área contraria.

Sin una salida de balón brillante ni un mediocampo demasiado protagonista, en la liga holandesa el PSV impone su ley por aplastamiento. Se trata de un guión que difícilmente podrá reproducir esta noche contra el Barça, salvo que los últimos minutos de los culés en Valladolid o Anoeta sean una herida en la que poder hurgar. La cuestión aparentemente conflictiva para Van Bommel, pero, es que no da la impresión de tener otro tipo de piezas activadas que las que configuran su plan principal. Y es que, junto a la victoria, la otra constante en el arranque de temporada de los de Eindhoven es su once. Sólo Dante Rigo hace unas semanas frente al Zwolle se coló de inicio en una alineación que, por lo demás, se ha mantenido inamovible. Zoet, Dumfries, Schwaab, Viergever, Angelinho, Hendrix, Rosario y el cuarteto ofensivo ya comentado, conforman un once que no se discute. Se podría elucubrar al respecto de una posible entrada de Erick Gutiérrez, centrocampista que tuvo un debut espectacular este fin de semana y que podría jugar en detrimento de un delantero. También a propósito de una eventual presencia de un lateral más defensivo que permitiera adelantar la posición a uno de los dos habituales. Lo cierto, sin embargo, es que Van Bommel no maneja una plantilla especialmente profunda en cuanto a credenciales competitivas, pues, fuera del once, está formada en su mayoría por futbolistas muy jóvenes. Es por ello que la principal incógnita, a las puertas de su nuevo estreno en la Champions League, es la capacidad que pueda tener el arrollador PSV que los fines de semana devasta la Eredivisie, para adaptarse a un escenario en el que su contrincante será quien juegue con las blancas.

Se trata, sobre todo, de un reto centrado a su desempeño sin balón, pues las características de sus delanteros se presumen aptas, también, en contextos de contraataque, principalmente en lo que respecta a la velocidad corriendo al espacio de sus extremos y al fabuloso golpeo de Pereiro para conectar con ellos. El uruguayo, muy libre y móvil en el sistema de Van Bommel para apoyar la salida cerca de la banda, aproximarse a los extremos o perfilarse para el pase cruzado desde cualquiera de los dos costados, se antoja un asidero fundamental ya sea recibiendo a la espalda del mediocampo culé o lanzando desde la base a sus compañeros más veloces. No sería descartable, incluso, que si hoy no media un cambio en los once elegidos del PSV, Van Bommel encuentre en su figura el comodín a través del cual acomodar su equipo. Matizando el habitual posicionamiento de Pereiro en el enganche y rebajándolo hasta uno de los dos interiores para, de esta manera, sumar una tercera referencia defensiva central en mediocampo, ensanchar las coberturas de la medular holandesa hacia las bandas y acercar la bota izquierda del uruguayo a un nacimiento de la jugada que, por fuerza, será próximo al área de Zoet. Como aquel James Rodríguez al que tanto recuerdan algunos de sus gestos y a quien Ancelotti, en Madrid, acomodó a la izquierda del mediocentro.

– Foto: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images

Comments:2
  • vi23 18 septiembre, 2018

    Me gusta mucho el artículo y estoy muy de acuerdo con la importancia de ese cambio de rol de muchos equipos. Me gustaría añadir eso sí, que los jugadores, digamos, «poco intensos» que destacan por su creatividad, suelen incrementar mucho su intensidad en los partidos muy importantes. En partidos importantes, finales, Camp Nou, Bernabeus, se puede ver a mediapuntas técnicos y normalmente displicentes pelear como nunca lo han hecho.

    Es decir, en parte se compensaría ese deficit que muy acertadamente señalas.

    PD: Has conseguido hallar la entrevista a Seirulo? Yo la he estado buscando en internet pero nada… Ay, la época pre-digital

    Reply
  • Iniesta10 18 septiembre, 2018

    Será un partido con bastantes goles, y creo que el Barça debería ganar comodamente.

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