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Un modelo a seguir

Un modelo a seguir

De todas las evoluciones, cambios y matices que ha experimentado el libreto de Pep Guardiola desde que abandonó el banquillo del FC Barcelona, probablemente una de las más relevantes sea la que atañe a los laterales. En su caso, el creciente protagonismo de estos futbolistas en los mecanismos ofensivos de sus respectivos equipos muchas veces no se ha enfocado hacia las bandas sino hacia el centro. Sumándose al ataque con recorridos diagonales que les permitan ubicarse a ambos lados del mediocentro, en lugar de las más habituales carreras verticales que en otros contextos les terminan dando apariencia de extremos. Futbolistas con capacidad para ir de fuera a dentro e integrarse en el mediocampo, asumiendo labores propias de centrocampistas a la hora de relacionarse con el cuero. De Philipp Lahm a Joao Cancelo, pasando por David Alaba, Rafinha, Zinchenko o Fabian Delph.

Mientras Pep ha trabajado estos cambios en Alemania e Inglaterra, en Barcelona las atribuciones de la demarcación han transcurrido por caminos muy distintos. En parte por el diferente perfil de sus protagonistas, y en parte también por la forma cómo las características de sus compañeros han condicionado otro tipo de encaje, a lo largo de los últimos años en el Barça lo habitual ha sido ver a los laterales recorriendo de arriba a abajo los carriles exteriores, y muchas veces responsabilizándose de ellos en solitario. Y es que la recuperación del rol de laterior por parte de Guardiola es un proceso muy vinculado a la figura de los extremos. En primer lugar, porque los desmarques fuera-dentro de los laterales suelen servir a sus equipos para arrastrar vigilancias hacia el interior y despejar el pase diagonal del central hacia el extremo. También porque, con los atacantes de banda fijando posiciones por fuera, agrandan el espacio en la frontal del área para que ambos interiores puedan adelantar su influencia ofensiva. Y, finalmente, porque con los acompañantes del pivote acercándose al área rival, la posición interiorizada de los laterales le proporciona al mediocentro abrigo tanto a la hora de combinar como de afrontar la transición defensiva.

Los últimos proyectos del Barça, sin embargo, han buscado ocupar la delantera con perfiles a los que su instinto natural, incluso partiendo desde un posicionamiento abierto a banda, los llevara hacia el centro y, particularmente, hacia la zona de la mediapunta. Messi, Griezmann o Coutinho han puesto cara y piernas a un tipo de extremo con más apariencia de ’10’ que de ‘7’ u ’11’. Futbolistas de influencia interior que era preciso acompañar con laterales profundos que les tomaran el relevo en la orilla, y que llenando la corona del área contraria con sus diagonales mantenían ocupado el espacio central por delante del mediocampo anclando a los interiores en posiciones más retrasadas. En resumen, y de forma esquemática, mientras Guardiola abría el campo con los extremos, amenazaba en tres cuartos de campo con los interiores y cerraba con los laterales al lado del mediocentro, el Barça ha venido ensanchando el campo con los laterales, situando a los extremos en la mediapunta y sujetando a sus centrocampistas. «Nosotros jugábamos con extremos abiertos, y ahora el Barça no juega con extremos abiertos» (Pep Guardiola, 2019).

No obstante, primero la salida de Leo y Antoine en verano, y luego la llegada de Xavi al banquillo culé han modificado el escenario y la realidad de los laterales en el juego del Barça. Se ha recuperado la figura del extremo, los interiores han ganado peso en zonas más próximas al área en parte porque la mediapunta está más vacía y en parte porque las dificultades del equipo de cara al gol obligan a darles más protagonismo cerca del área, y los laterales han encontrado nuevos espacios. A veces en banda pero más atrás y con más implicación en la construcción del juego, otras veces tomando forma de tercer central como en el caso de Araújo, y otras reproduciendo también en el Camp Nou el rol de laterior como Jordi Alba ante el Elche. A la hora de poner nombre a las nuevas atribuciones del puesto, sin embargo, ocurre que más allá de un Sergi Roberto dudoso a nivel físico, el resto de candidatos reúnen características más afines al anterior modelo. Perfiles más aptos para intervenir con balón en el último tercio del campo que en los dos primeros. No es el caso de Dani Alves, última incorporación barcelonista en la posición, antiguo dueño del puesto y quien ya en su anterior etapa como culé reprodujo algunas de las ideas que es posible adivinar en el modelo de Xavi.

De 2008 a 2016, Dani Alves fue muchos laterales distintos en Barcelona. En ocasiones uno capaz de asumir en solitario la banda liberando al extremo para que pudiera intervenir por dentro, y en otras ejerciendo como un cuarto centrocampistas con el que lograr superioridad numérica en la línea de Xavi, Iniesta y Sergio Busquets. Sin el físico de antaño y obligado a recorridos más cortos y con menos cambio de ritmo, cabe esperar que su último capítulo en el Camp Nou se escriba desde su influencia interior y desde unas dotes de centrocampista que puedan hacer acto de presencia tanto si parte desde la defensa como si arranca el partido ubicado en mediocampo. No en vano, sus últimos éxitos como azulgrana, a las órdenes de Luis Enrique, ya se produjeron desde un papel de lateral interiorizado que, por un lado, permitía a Rakitic abandonar su zona para compensar los movimientos de Messi desde el extremo, y que por el otro le servía al equipo para ubicar un refuerzo cerca de la parcela de Busquets cuando se perdía el balón, cumpliendo prácticamente como un segundo mediocentro en determinadas fases del juego.

A la hora de impactar en el juego apareciendo por zonas interiores, pocos laterales ha habido en las últimas décadas con el encaje del brasileño. A su sensibilidad para leer, mejorar y organizar la jugada, esa a la que hacía referencia el ex-técnico sevillista Manolo Jiménez cuando afirmaba que «desde su posición de lateral derecho es capaz de armar el fútbol de ataque de todo un equipo«, Alves suma una enorme capacidad creativa que le permite salirse del guion, incluso cuando el guion lo escribe la mano de Guardiola, para encontrar nuevas e inesperadas soluciones a las jugadas. Durante los próximos meses, Xavi no solo contará con un lateral con características para participar en el centro del campo, sino también con uno especialmente creativo a la hora de intervenir sobre el balón o sobre las relaciones con el resto de sus compañeros. Una creatividad que, en el caso del Barça, debe contribuir a rellenar el enorme agujero dejado por las últimas temporadas a la hora de que el juego culé encuentre a futbolistas capaces de desencadenar la acción de ataque y permitir un volumen y calidad suficiente en materia de creación de oportunidades.

Un talento que en el caso de Dani Alves no solo se vincula a las soluciones ofensivas sino también en el juego sin balón, donde Alves puede incorporar nuevos recursos al plan de Xavi, en un Barça que poco a poco naturaliza la posición adelantada de sus medios. Cubriendo la espalda de Pedri, Nico, Gavi o De Jong, o incluso de Busquets cuando el pivote abandone su puesto para empujar hacia arriba la presión. También como banco de prueba con vistas al futuro del mediocampo culé, cuando ya no estén Dani ni Busquets, y el mediocentro puedan ocuparlo jugadores más móviles y con gusto por incorporarse desde atrás como Frenkie de Jong o Nico González. El tipo de mediocentro que suele agradecer la cobertura de un compañero que lo releve en el puesto cuando él acude a otras zonas del campo, y que puede encontrar en el molde al que dé forma Alves el aliado idóneo para su fútbol. Seguramente Dani no llegue a Barcelona como lateral, sino como un impulso para el vestuario que mezcle el carácter ganador con una grandeza competitiva que combata el fatalismo de algún compañero de generación. Sin embargo, en el vacío que Sergi Roberto, Dest o Mingueza dejan en la demarcación, el brasileño puede terminar siendo, por segunda vez, no solo el guía perfecto, sino también el modelo a seguir.

 

– Fotos: PAU BARRENA/AFP via Getty Images

Comments:2
  • Andrés 8 enero, 2022

    Me pregunto si ese rol mixto de Dani Alves podría hacer que veamos a Lenglet como lateral bajo/central en el lado izquierdo. De alguna manera reproduciendo con los lados cambiados el rol de Araujo mientras Jordin hacía de laterior.

    Por otro lado, si Dani toma ese rol interior, el central derecho tendrá probablemente que salir a corregir a banda de vez en cuando. Para ese rol, ves a Gerard Piqué? O podría provocar un cambio de lado con Eric?

    Gracias por tus artículos

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