
Echando un rápido vistazo a la plantilla verdiblanca, observamos como la falta de gol en sus futbolistas es una de sus debilidades más importantes. Ha perdido progresivamente los goles de Oliveira, de Joaquín e incluso el recurso de los lanzamientos de falta de Assunçao, que como se evidenció la temporada pasada con Bechkam en el Madrid, ante la falta de una elaboración de juego fluida, supone una alternativa muy a tener en cuenta. De entre los delanteros andaluces ninguno asegura, hoy por hoy, registros goleadores cercanos a los veinte goles y los jugadores de segunda línea, exceptuando el caso de Fernando, tampoco son especialistas a la hora de finalizar las ocasiones de peligro. Así, ante la falta de gol arriba, el objetivo debe ser el de rentabilizar los goles y por lo tanto, la prioridad del equipo debe ser la de mantener a cero su portería.
Teniendo en cuenta que daremos una mayor importancia a la defensa de la zona central, es previsible que el mayor peligro del rival venga por ambos costados, donde los dos carrileros pueden encontrarse habitualmente en una situación de uno contra uno. Por este motivo, en la confección de la pareja de centrales debe primar la capacidad para defender los centros laterales que la velocidad y habilidad en la anticipación ya que en la parcela central de la zaga plantearemos una defensa por acumulación. Los hombres escogidos deben ser Juanito, actuando como libero para situar correctamente a la defensa y ordenar a sus compañeros en las ayudas, y Rivas, con lo cual nos aseguraríamos un control fuerte en los centros laterales (la primera alternativa a ambos centrales sería Nano, otro defensa central fuerte, potente y dominador del juego aéreo).
Debido a que la falta de gol nos obliga a presentar una punta de ataque formada por dos hombres, ya que no contamos ni con delanteros rápidos y habilidosos en el uno contra uno para formar en un 4-3-3, ni con jugadores de segunda línea con buenos registros anotadores para hacerlo con un 4-2-3-1, buscaremos un centro del campo que aglutine contención, organización, y recursos tanto ofensivos como defensivos en banda. Por banda derecha situaremos a un jugador capaz de cumplir con las funciones de carrilero, por lo que deberá poseer unas cualidades físicas importantes a la vez que rigor defensivo, perfil en el que encaja perfectamente el ex-azulgrana Damià, dejando a un Odonkor mucho más extremo que lateral, como un recurso para dar la vuelta al partido desde el banquillo. En la organización del juego, tanto Capi como Rivera tienen opciones, pero el echo de presentar un doble pivote y no un doble pivote más un mediapunta, da ventaja a la participación de Rivera ya que el cuenta con una mejor técnica defensiva y efectividad en la recuperación que el sevillano. Por su parte, en el lado izquierdo, la presencia del chileno Mark González nos ofrece profundidad por banda, capacidad de desbordar en el uno contra uno, retorno defensivo y gol, sobretodo gracias a su buen golpeo a balón parado. Finalmente la posición de mediocentro es la que ofrece mayores dudas ya que ni Arzu ni Somoza parecen afianzarse en esta demarcación.
Con estas dos líneas de cuatro, el equipo debe trabajar para dejar la portería de Ricardo a cero. Con el rival atacando por el centro, la línea de cuatro defensas debe cerrarse junto a la ayuda del mediocentro, reduciendo al máximo los espacios por el centro. En cambio, ante un ataque por banda, pasaríamos a utilizar la variante de defensa de cinco, pasando Melli a actuar como central y Damiá a ocupar el lateral diestro.
Por otro lado, los recursos desde el banquillo son numerosos: Fernando para ganar en llegada desde segunda línea a situaciones de remate, Odonkor para penetrar por banda derecha, Capi para mejorar el ritmo de circulación del esférico, Sobis para buscar el desequilibrio a partir de la calidad individual del brasileño o Pavone buscando el recurso del juego aéreo buscando un punta referencia.
