
«Debemos buscar el partido desde el inicio. Salir a por todas desde el primer momento. Si nos ponemos a esperar, es cuando tenemos problemas»
Con esta frase resumió Pep Guardiola en la víspera del Barça-Chelsea de la primera etapa de Van Gaal en el equipo culé, donde los azulgranas debían remontar el tres a uno de la ida en los cuartos de final de la Champions League, la mentalidad con que debe salir hoy el Real Madrid, con la autoridad del que quiere ser capaz de aguantarle la mirada a cualquier equipo de Europa. Para ello, las consignas deben ser las de encerrar a los italianos en su propio terreno de juego, abrir el juego por las bandas, practicar un juego combinativo pero sin especular y someter al rival a una intensiva presión tras perdida del balón.
Debido a que se trata de un partido en que el equipo presentará una defensa muy adelantada y a que el control del esférico debe ser un aspecto capital en el juego blanco, podría ser un buen partido para dar el mediocentro a Gago, con lo que el equipo gana en la dirección de juego, mientras que las lagunas defensivas del argentino se disimularían con una defensa tan cercana al mediocampo. Junto a Gago, para contar con improvisación, organización y desequilibrio en el último pase, tras descansar en San Mamés, Guti debe volver a ser un hombre indispensable para la media del Madrid. La duda en la media, pues, está en el hombre que de equilibrio a la línea, es decir, el encargado de la recuperación y las ayudas en banda en fase defensiva, siendo las Sneijder y Diarra las opciones, pero teniendo en cuenta que el juego a balón parado puede ser una de las pocas opciones del conjunto italiano, la presencia del Malí para defender corners y faltas laterales puede resultar de gran utilidad.
No obstante, las maneras de encarar el ataque por cada una de las bandas, deberá ser distinto. Por la derecha, sin un jugador dotado para desbordar en el uno contra uno, el objetivo será el de progresar a partir de movilidad y la combinación entre Sergio Ramos abierto al extremo, Raúl en el carril interior, entre el lateral y el central rival, y con Guti como apoyo desde el interior derecho. Por su parte, en el lado izquierdo, Robinho debe buscar arrastrar en la ayuda al central diestro de la Lazio, ya sea obligándolo a acudir a la cobertura tras superar en el uno contra uno al lateral, o trazando diagonales buscando un centro de la defensa emparejado dos contra dos con Van Nistelrooij y Raúl frente a los dos centrales. Para impedir la marca individual del lateral elimine la superioridad por el centro del ataque, será fundamental la participación de Marcelo en fase ofensiva y la consiguiente participación de Diarra en el interior izquierdo para dar solidez a la banda izquierda madridista.
De este modo, superando a la Lazio por ambas bandas, apuñalando la defensa con Raúl y Van de Man, trabajando conjuntamente tanto en ataque como en defensa y controlando los contraataques rivales, el Real Madrid no sólo estará sellando su pase a la siguiente fase de la Champions League , sino que habrá madurado como equipo postulándose como un firme candidato tanto a una Liga en que debe ser tan favorito como el Barça de los cuatro fantásticos, como en una Champions en que partía como un mero secundario en el mes de septiembre.
