
Par evitar la relajación de los jugadores será fundamental la gestión y la capacidad de análisis del cuerpo técnico para, por un lado, detectar y remplazar las piezas que se salgan de la ruta marcada y, por el otro, poder localizar y solucionar los problemas antes de que salte cualquier señal de alarma. En este aspecto, será muy importante que los técnicos tengan claros aquellos aspectos tanto futbolísticos como mentales que han definido la singularidad del grupo y le han permitido alcanzar los resultados. Así, si nos detenemos en el Real Madrid campeón de la última Liga, nos encontraremos delante de un equipo que a nivel psicológico venía marcado por el trabajo, la garra, el sacrificio en favor del equipo y una ambición desmedida. En base a estos puntos, pues, debe girar el trabajo psicológico del cuerpo técnico, no sólo para mantener dicha especificidad del grupo, sino para potenciarla más si cabe. Schuster y sus ayudantes deben hacer que el grupo visualice nuevos objetivos -sin duda la Champions puede ser el mejor reclamo-a la vez que favorecer la competencia interna en la plantilla para detectar la implicación de cada jugador y a partir de ahí, seleccionar las piezas validas para alcanzar los objetivos y apartar aquellas que no compartan el mensaje del grupo.
Por esto, en comparación a la pasada temporada Schuster debe saber aprovechar todos los recursos que le ofrece la plantilla y no delimitar a doce o trece jugadores los candidatos a entrar en el once. Con el mayor protagonismo de que disfrutaron Gago e Higuaín en el tramo final de temporada, la recuperación física de jugadores como Pepe, Metzelder, Heinze o Robben, más las posibles caras nuevas, debe tener en sus manos las herramientas suficientes para sacar siempre un once en las mejores condiciones tanto mentales como físicas.
Por la izquierda, en cambio, la soluciones pasan por el desequilibrio en el uno contra uno de Robinho y a la consecuente atracción de rivales que esto suponía. Así, con el adversario realizando un 2×1 o incluso un 3×1 con el extremo brasileño, el Madrid conseguía liberar al resto de compañeros. De este modo, por un lado, sin la necesidad de doblar constantemente por banda a Robinho ya que este es capaz por si mismo de generar peligro por el costado, Marcelo podía acercarse al centro del campo para ayudar al equipo en la elaboración, puesto que de los hombres con un perfil más defensivo del equipo, es sin duda el de mejor nivel individual. A su vez, la atracción generada por Robinho en banda izquierda permitía a Sneijder aprovechar los espacios generados por el rival para llegar a situaciones de remate. Por último, otro aspecto fundamental, tan importante como cualquiera de los automatismos que acabamos de nombrar, es el poder a balón parado del conjunto blanco, ya sea con el golpeo directo de Sneijder como en la peligrosidad en el remate de Diarra, Ramos, Pepe o Van Nistelrooij.
Estos puntos, unidos a la capacidad para dominar tanto el 1-4-3-3 como el 1-4-4-2, son los que han conducido al Madrid ha su victoria en Liga y la base a potenciar para seguir creciendo.
*En los próximos días publicaremos la segunda parte del análisis en la que nos centraremos en las puntos débiles del conjunto merengue y a los escenarios que pueden plantearle sus rivales teniendo en cuenta tantos sus fortalezas como sus debilidades.
