
Centrándonos en las debilidades, vemos que las dificultades para el Madrid empiezan a la hora de salir con el balón jugado desde atrás. Ninguno de los dos centrales sobresale en este aspecto y Diarra, desde el mediocentro, tampoco destaca por su habilidad a la hora de organizar. En lo que se refiere a los interiores, el holandés Sneijder es un centrocampista finalizador, con recorrido, disparo y llegada a situaciones de remate, pero que en zona de creación no posee la lectura del juego necesaria como para combinar a uno o dos toques dando sentido al juego. Así pues, prácticamente la única posibilidad de salir con el balón controlado desde atrás es el argentino Gago -que parece haber arrebatado a Guti su lugar en el once- aunque tiene una tendencia peligrosa a perder balones en zonas comprometidas. Por este motivo, con el equipo en fase ofensiva, es frecuente encontrar a Marcelo mucho más cerca del centro del campo de lo normal, para ayudar en la construcción.
Este hecho convierte al lateral brasileño en indispensable para poder mandar en el partido, aunque su presencia en el once condicione y debilite la defensa. Esto se debe a que Marcelo es un lateral rápido y ágil, pero con importantes carencias en cuanto a colocación, sentido táctico y técnica defensiva, respondiendo al típico perfil de lateral brasileño.
Si frente a Marcelo el objetivo será el de implicar a varios jugadores en el ataque, en el costado opuesto, en la banda de Sergio Ramos se buscará un ataque con pocos efectivos para abrir espacios, ya que el lateral sevillano se defiende mejor en espacios reducidos en los que tiene al balón como referencia que en campo abierto. A su vez, para evitar las ayudas a los laterales de cualquiera de los dos centrales o de Diarra, será importante presentar por el centro a dos jugadores en punta más un tercer jugador situado ligeramente más retrasado -en este caso apostaríamos por que el interior de la banda contraria a la que se produce el ataque centre su posición y se empareje con Diarra- generando una situación de tres para tres que imposibilite las ayudas a banda.
Vemos pues que sin un jugador capaz de lanzar una diagonal desde la defensa, un portero que no tiene en el jugo con los pies su principal fuerte y una delantera con Raúl, Van Nistelrooij y Robinho, carente de un jugador que aune velocidad y desmarque de ruptura, el Madrid 2008-09 puede encontrarse frente a rivales que tiren las líneas arriba, alejando el desequilibrio ofensivo blanco de la portería, juntando líneas para minimizar las contras y presionando la salida del balón por parte de la defensa. Además, con el equipo lejos de su propia portería, el rival lograría disminuir una de las principales fortalezas del Madrid como es el juego a balón parado ya que ahora las faltas se producirían en zonas menos peligrosas. Junto a esta situación adelantada de las líneas del equipo, en fase defensiva el técnico rival deberá estar atento a las diferentes situaciones que utilizan los de Schuster para llevar peligro a la meta del portero rival. En el perfil diestro de la defensa, con un Marcelo que no acostumbra a doblar a Robinho ya que debe participar en la elaboración de la jugada, buscará un dos contra uno sobre el extremo con los dos hombres de banda -lateral e interior derecho- para así liberar a los hombres que ocupan el carril central.
El objetivo, pues, será el de idear un planteamiento que saque el máximo rendimiento de las debilidades del esquema blanco y que a la vez permita el diseño de las situaciones que permitan desactivar las principales armas de un equipo al que todos conocen y esperan, y que deberá introducir novedades para sorprender a los rivales y seguir creciendo.
*Una vez analizado el Madrid 07-08 y visto lo que puede encontrarse el equipo en la próxima Liga, la tercera entrega de la serie la dedicaremos a los recursos que puede barajar el cuerpo técnico para hacer frente a estos planteamientos, dotando al equipo de nuevas alternativas en el juego.
Primera entrega: Real Madrid: camino hacia la excelencia. (I)
