
Juntar superioridades por dentro para mover rápido, encontrando líneas de pase a varias alturas y castigando la transición ataque-defensa del Athletic. Para potenciar esta superioridad por dentro, Guardiola volvió a echar mano de Adriano en la posición de extremo izquierdo, estirando hacia la orilla al sistema defensivo de los de Bielsa. Sin Pedro lesionado y con un Alexis adquiriendo ritmo después de semanas de ausencia, el brasileño pasó por delante del Guaje Villa, pues mientras Adriano permite ese juego fijo en banda, el asturiano es un futbolista de diagonal hacia el centro que podría arrastrar hacia el interior a los defensores exteriores del rival. El objetivo era eliminar soldados para la batalla que se disputaría en el carril central.
Y ahí la decisión más controvertida de la noche por parte de Pep, la de mandar a Leo Messi a la banda derecha. Seguramente el de Santpedor buscaba un foco de atención en banda que abriera la defensa rojiblanca y que a la vez pudiera habilitar las llegadas de la segunda línea culé. Con el argentino en banda, el centro fue para Cesc coronando el rombo, pero anoche el de Arenys fue precisamente eso, el vértice superior de un rombo en la media, más que un falso nueve.
Al Barça le costaba llevar el juego cerca del área de Gorka, y sólo los slaloms de Messi e Iniesta y alguna llegada desde atrás de Cesc, lograban aplastar a la media bilbaína contra su defensa y ofrecer así los espacios a Xavi en los que imponer su ritmo. Además, cuando el Athletic lograba recuperar el esférico obtenía fases de posesión que obligaban al Barça a defender hacia atrás, bien usando a un Muniain que formaba en banda derecha para huir de la exigencia de tapar a Alves, o sobretodo apoyándose en un Fernando Llorente pletórico que ganó la partida en todo momento a un Piqué menor. Ayer Gerard tenía un reto defensivo y una oportunidad en ataque, y ni superó lo primero ni aprovechó lo segundo. En fase ofensiva, su posición de central izquierdo y la salida de tres planteada por Guardiola le dejaban como centro del inicio del juego, era el jugador potenciado, el protagonista, pero en ese escenario favorable no supo ser determinante.
