
Los últimos dos partidos de Liga, ante Granada y Mallorca, nos pueden permitir acercarnos al proceder del técnico de Santpedor en este tipo de situaciones. En ambos casos, se mantuvo una premisa invariable, la defensa de cuatro. Aunque en una ocasión el expulsado fuera un defensa y en la otra un centrocampista, Guardiola siempre mantuvo sobre el césped una línea de cuatro atrás. Con un efectivo menos tiranizar la posesión será una tarea más problemática, por lo que exponer a la zaga supone un peligro mayor. Así pues, en defensa una línea de cuatro para jugar con red. Mascherano-Piqué-Keita-Puyol ante el Granada, y Montoya-Piqué-Mascherano-Puyol en Mallorca.
El Mallorca, sin embargo, jugaba en casa, no iba a sujetar a sus defensas por mucha amenaza que fuera Leo Messi, y el cambio de Nsue por Chico en el minuto 53 habla de las intenciones de Caparrós. Guardiola, pues, modificó el plan y pasó del 1-4-4-1 al 1-4-3-2 con la entrada al campo de Keita en lugar de Pedro. Se mantiene la línea de cuatro atrás, pero ahora la media se fortalece por dentro y se organiza alrededor del balón. Un triángulo formado por Busquets, Iniesta y Keita, en el que la entrada del malí añade contención y sacrificio en el despliegue. Arriba dos amenazas, pues a Messi se le une la amplitud de movimientos de Alexis Sánchez, a quien, además, se le exigirá un esfuerzo defensivo extra. La importancia sin balón del acompañante de Messi pues, será enorme. Entre los dos deben amenazar los tres carriles, atraer a la media y retrasar a la zaga, y cuando el equipo pierda el esférico, dar un plus en defensa.
Exprimido Alexis, el extremo fue remplazado por Tello, el delantero que a nivel físico más podría asemejarse al chileno. Velocidad, potencia, trabajo al espacio, diagonal atravesando carriles y la implicación defensiva del que debe demostrar que merece sus minutos en el primer equipo.
