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Jugar con diez:

Jugar con diez:

Cuando un equipo sufre una expulsión, toca replantear el partido. Hay entrenadores que dedican parte del trabajo de la semana a planificar estas variables. A automatizar decisiones para no ser víctima de las revoluciones del partido. Priorizan la elección racional prefijada, guardándose, evidentemente, margen de maniobra. Hay otro grupo de entrenadores que prefieren echar mano de la intuición, decidir en décimas de segundo según lo que les dice el partido. Intuyo que Pep Guardiola pertenece a este segundo grupo. 

Los últimos dos partidos de Liga, ante Granada y Mallorca, nos pueden permitir acercarnos al proceder del técnico de Santpedor en este tipo de situaciones. En ambos casos, se mantuvo una premisa invariable, la defensa de cuatro. Aunque en una ocasión el expulsado fuera un defensa y en la otra un centrocampista, Guardiola siempre mantuvo sobre el césped una línea de cuatro atrás. Con un efectivo menos tiranizar la posesión será una tarea más problemática, por lo que exponer a la zaga supone un peligro mayor. Así pues, en defensa una línea de cuatro para jugar con red. Mascherano-Piqué-Keita-Puyol ante el Granada, y Montoya-Piqué-Mascherano-Puyol en Mallorca.

Lo más interesante, sin embargo, lo encontramos en las decisiones sobre la línea medular. El martes en el Camp Nou, Guardiola recompuso al equipo en un 1-4-4-1 en el que los extremos pasan a actuar prácticamente como volantes. Dos líneas de cuatro con mucho desgaste de los hombres de banda que deben estar abajo en defensa y arriba en ataque, y un único hombre en ataque, Leo Messi. Si el hombre que queda solo arriba no fuera el argentino, seguramente la decisión presentaría más contraindicaciones, pero si son los jugadores los que hacen viables los planes del entrenador, ninguno como Messi para dar sentido a cualquier planteamiento. Leo es un futbolista, que por si sólo es capaz de sujetar una línea defensiva rival -más si ese rival es el Granada- por lo que el adversario no puede lanzar a sus zagueros al ataque para aprovecharse de su superioridad numérica. Además, ningún jugador como el argentino para esconder el balón, aguantarlo y permitir a sus compañeros transitar hasta el ataque organizado. Messi pues, permite al equipo seguir siendo una amenaza en ataque pese a situar únicamente a un delantero.

El Mallorca, sin embargo, jugaba en casa, no iba a sujetar a sus defensas por mucha amenaza que fuera Leo Messi, y el cambio de Nsue por Chico en el minuto 53 habla de las intenciones de Caparrós. Guardiola, pues, modificó el plan y pasó del 1-4-4-1 al 1-4-3-2 con la entrada al campo de Keita en lugar de Pedro. Se mantiene la línea de cuatro atrás, pero ahora la media se fortalece por dentro y se organiza alrededor del balón. Un triángulo formado por Busquets, Iniesta y Keita, en el que la entrada del malí añade contención y sacrificio en el despliegue. Arriba dos amenazas, pues a Messi se le une la amplitud de movimientos de Alexis Sánchez, a quien, además, se le exigirá un esfuerzo defensivo extra. La importancia sin balón del acompañante de Messi pues, será enorme. Entre los dos deben amenazar los tres carriles, atraer a la media y retrasar a la zaga, y cuando el equipo pierda el esférico, dar un plus en defensa.

Exprimido Alexis, el extremo fue remplazado por Tello, el delantero que a nivel físico más podría asemejarse al chileno. Velocidad, potencia, trabajo al espacio, diagonal atravesando carriles y la implicación defensiva del que debe demostrar que merece sus minutos en el primer equipo.

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