Icono del sitio En un momento dado

¿Y si no está Messi? (1/2)

Más allá de los inventos con el central o de la vuelta de Ibra, este miércoles la noticia puede ser que no esté Messi. Y hace mucho que eso no ocurre si no es a voluntad. Al Barça le tocará encontrar un plan alternativo general. No es para menos, Messi es el principio y final de casi todo, la explicación de demasiadas cosas en el juego culé. Cambiar hombre por hombre quizá no sea suficiente. No hay espalda que soporte el peso de cuatro balones de oro.

Lo mejor, pues, será repartir ese peso, pero antes tendremos que ver en qué consiste. De eso tratará este artículo, de intentar romper a Messi en trocitos, sacar de su ovillo futbolístico sus principales hilos de su juego, descubrir las facetas de su juego más importantes para el equipo. Mañana será el momento de idear soluciones. 

Si una cosa distingue a Messi, le hace verdaderamente único en la historia, es que a la calidad de los elegidos aúna una brutal relación con el gol. El mundo del fútbol tiene asumido que el argentino se retirará con todos los records goleadores logrados. Sin ir más lejos, en sus dos últimos partidos de Champions, su primer disparo terminó en la red. No hay rival que tenga respuesta a esto ni equipo que pueda pasar por alto que dispone de este comodín.

Es cierto que el resultado de la ida es favorable al Barça y que el cero a cero inicial clasifica a los de azulgrana, pero también lo es que el marcador no da mucho margen, y que ante los problemas defensivos del equipo de Vilanova, no hay mejor precaución que condicionar al rival desde la fase de ataque culé. El partido puede terminar con 0-0, pero difícilmente el Barça puede salir a buscar el empate a nada. Ya no, o eso creemos.

El impacto goleador de Messi no sólo repercute en el marcador, sino también en el juego, pero no es lo único. Si dos aspectos de su juego han definido futbolísticamente a Leo Messi estos años, éstos han sido su capacidad para recibir a espaldas de mediocentros y su efectividad en el regate.

Lo primero ha permitido siempre a su mediocampo el pase hacia adelante, encontrar el agujero para poner el balón entre las líneas del adversario y que obliga al centro del campo rival a girarse y correr hacia su portería. Así el Barça sitúa el balón arriba, el mediocampo encara la jugada de cara y tras pérdida se lanza la presión. En los últimos tiempos los rivales empiezan a contrarrestarlo lanzando a los centrales a la anticipación ante la falta de ruptura, pero sigue siendo un aspecto fundamental en el juego azulgrana.

Por lo que respecta al regate es el recurso que libera al resto. Ya son conocidas las secuencias en las que el argentino conduce esquivando rivales y los va juntando poco a poco. La atracción que ejerce Messi sobre cualquier rival no tiene comparación. Mientras tanto, alejados del remolino, sus compañeros esperan libres.

Analizados los tres puntos principales en que incide Messi en el discurso culé, mañana nos centraremos en las dos formas que tiene el cuerpo técnico de hacer frente a la posible ausencia del argentino. Puede optar por intentarlo hombre por hombre asumiendo que no hay otro como Leo, o puede tratar de compensarlo buscando una nueva fórmula que, además, cuando vuelva Leo dé un nuevo impulso al colectivo.

Salir de la versión móvil