Más Rafinha en Balaídos

Más Rafinha en Balaídos

Rafinha estrenó titularidad el sábado, y si su debut en Balaídos fue como falso extremo, esta vez le tocó partir desde la demarcación de interior. Hace quince días, con marcador a favor y el partido abierto, Luis Enrique tiró del brasileño para aguantar la pelota arriba y juntar compañeros. Ante el Granada su papel fue otro. Saltó el Celta con la baja de Borja Oubiña y sin Krohn-Delhi, con el 1-4-3-3 que parece que se afianzará con el técnico asturiano aunque a veces mute a 1-4-2-3-1. Para Rafinha mejor el primero, ya que así el esquema presenta una posición más en la que el canterano podría entrar.

Sin su mediocentro habitual, Lucho optó por adelantar la posición de Fontás y dar entrada a Aurtenetxe en la zaga, y la combinación fue exitosa. Acostumbrado al técnico asturiano, Andreu interpretó de maravilla la salida de tres, con los centrales abiertos y el mediocentro bajando hasta situarse entre ellos. Un mecanismo de salida que dio protagonismo a los interiores, y especialmente a uno con tantas ganas de balón como Rafinha. Como si fuera su hermano, una y otra vez se acercó a la base para recibir el pase, pero a diferencia de Thiago, lo hizo sin que un compañero estuviese ya ocupando esa zona. La zona de influencia de Rafinha, pues, empezaba desde bien atrás, desde el circulo central o la divisoria, y terminaba dentro del área. Prueba de ello fue el gol, su primer gol con el Celta, tras un rechace a centro de Augusto desde la derecha. En la izquierda su socio fue Nolito, otro ex azulgrana. Quienes le vieron en el Mini Estadi, ya conocen su afición a aglutinar balón. Eso a Rafinha de momento le va bien -también a Jordi, el lateral- ya que le limpia rivales y espacio. Después se la devuelve de cara y con el terreno descubierto.

El caso es que el Celta jugó bien, muy bien a ratos, ya dijimos hace dos semanas que pocos equipos de la mitad baja de la tabla pueden presentar el arsenal ofensivo de los celtiñas. Generó juego y ocasiones, pero no concretó. Los pesimistas verán en esto un motivo de preocupación: «si no defienden bien y las que tienen arriba no las convierten en gol…» Otros, los optimistas, lo achacarán a la puesta a punto y a la experiencia, que les dice que a principio de temporada siempre se mete menos de lo que se falla. Sea como sea, el caso es que el Granada puso el gol del empate final, y dejó a un Celta invicto pero que todavía no sabe lo que es ganar en casa. Mientras tanto la afición espera. Tiene buenas sensaciones y ha visto a su equipo hacer buen fútbol. También ha visto a Rafinha. Dos veces.

 

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Comments:1
  • Alejandro 5 septiembre, 2013

    Yo creo que necesitará otro año de cesión después de este.

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