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Pegarle de zurda

Pegarle de zurda

Estudié en el mismo colegio que Raúl Rodríguez, central del Espanyol. Un curso menor que yo, solíamos coincidir en el recreo. En uno de tantos, nos pusimos a jugar él y yo con un balón de por medio. El ejercicio era sencillo: separados unos diez metros (que en realidad serían menos aunque yo lo recuerde así), nos pasábamos la pelota el uno al otro. No sabría precisar si como condición el pase tenía que ser a un sólo toque o no. Huelga decir quien de los dos era el malo, así que en una de estas, el balón me llegó a la pierna izquierda y yo, que soy diestro, le devolví poco menos que un melón. Como si acabara de fallar un penal decisivo y corriese a echarle la culpa al estado del césped, disimulé con un «es que ha sido con la izquierda«. Ya está. Listo. Como si la cosa no fuera conmigo. A lo que Raúl me espetó: « ¿Y qué? Si te va a la izquierda tendrás que saber darle con la izquierda«. Me quedé sin excusa. Seguramente él sólo repetía lo que le había dicho el entrenador de su equipo, pero el caso es que todavía me acuerdo. Por algo será.

El Barça saltó a enfrentar al Granada sin Messi, sin Valdés, sin Dani Alves y sin Xavi. El partido se jugaba un sábado a las cuatro de la tarde, y además el equipo volvía del parón de selecciones. Martino introdujo novedades. Más allá del consabido cambio de nombres (Pinto por Valdés, Montoya por Alves, Cesc por Xavi y Neymar donde Messi pasando Pedro a la izquierda), el técnico tocó más cosas. Principalmente en la línea de medios, tanto por posiciones como por comportamiento.

Sin Xavi, a Martino le tocó juntar en los interiores a Andrés Iniesta y Cesc, una combinación que le gusta poco. Da la impresión de que para el argentino es uno o el otro, pero no los dos, y cuando los ha puesto juntos como ante el Ajax o el Almería, los jugadores tampoco es que le hayan contradicho. Los problemas que le encuentra el Tata a la pareja son parecidos a los que tiene el filial con sus interiores: para el técnico, los dos son mediapuntas y jugando ambos por delante del balón, dejan muy solo al mediocentro. En transición defensiva el equipo se parte y a Busquets le toca lidiar con el latifundio. Como ayer delante no estaba Messi que lo legitima todo, ni Valdés atrás para salvar lo insalvable, Martino trató de equilibrar el dibujo retrasando a Cesc. El Barça formó con dos hombres en la base.

El cambio afectó al juego en varias de sus fases. Sin balón, por ejemplo, el Barça reforzaba la posición del mediocentro en una especie de doble pivote. Había una espalda menos a la que cubrir, y un futbolista más para hacerlo, de modo que la presión de los de arriba podía ser más valiente. También en la salida desde atrás se notó el cambio. Bien porque la presencia de un hombre más en la base daba más margen para mover al pivote, bien porque ante el miedo de que Cesc se olvidará de venir atrás buscó una alternativa que interpelara directamente al de Arenys, cuando el equipo iniciaba desde la defensa, Busquets se incrustaba atrás. Como novedad, no lo hizo entre los dos centrales sino a un lado. Fue central izquierdo en una defensa de tres, pasando Piqué al centro. Analizamos esta posibilidad hace casi dos meses tras el Almería-Barça, curiosamente otro partido con Iniesta y Cesc de interiores y Bartra y Piqué como pareja de centrales titular. Aquel día hicimos notar que, como Gerard es el central con más peso en salida, cuando actúa en la izquierda, su tendencia a irse al centro en esa salida de tres hombres, termina juntándole a Busquets. La superioridad posicional desaparece y la numérica, a la práctica, también, porque iniciando jugada el Barça ocupa el mismo espacio con dos hombres que con tres.

Mientras tanto, con Busquets atrás, Cesc era el receptor del primer pase en la teórica posición del mediocentro. El sábado el de Arenys fue el hombre que más pases dio y tuvo un 90% de acierto. Una vez el esférico superaba la primera línea de presión, Sergio volvía al círculo central y Cesc subía un escalón. En la inversión del triángulo con esta base de dos, Iniesta quedaba liberado por delante, casi como mediapunta. Encontró espacios, libertad y a dos extremos como Alexis y Pedro fijados en banda que le habilitaban el servicio e impedían que el rival se cerrara sobre él.

El Barça se abrió arriba, corrió en el medio y se mantuvo seguro atrás. No necesitó que Pinto fuera Valdés. Martino probó con una nueva fórmula. A veces, en el fútbol pero no sólo, por mucho que hagas para que el balón te venga a la pierna buena, éste, caprichoso, te obliga a pegarle de zurda. Y tienes que estar preparado.

(A la izquierda, el mapa de calor de Sergio Busquets ante el Granada y el resumen de los pases de Gerard Piqué. En la columna de la derecha, arriba el mapa de calor y el resumen de los pases de Cesc, y abajo los de Andrés Iniesta)

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