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La cara B

La cara B

Hace 19 jornadas el Barça volvía de Mestalla con sensaciones encontradas. Venía de ganar la Supercopa, de golear al Levante y de vencer en Málaga. El primer tiempo en Valencia, el mejor de lo que iba de temporada, había servido a los de Martino para ponerse arriba con un contundente 0-3. No había dudas. El camino se allanaba. Sin embargo, un gol valencianista al filo del descanso y otro justo en la reanudación, no cambiaron el signo del partido pero sí el efecto. Una jornada después, en el Camp Nou, el Sevilla remontó los dos goles iniciales del Barça, y tuvo que ser Alexis -de la mano de Messi- quien en el descuento diera los tres puntos a los culés. Empezaron las dudas, se destapó la fragilidad atrás. Los siguientes fueron partidos en los que los azulgranas entregaron el balón al contrario. Un plan nuevo cada día.

El Barça que saltó el sábado al césped del Camp Nou, era un Barça, de nuevo, aparentemente convencido. En las últimas jornadas venía estrenando propuesta -otra más- y funcionaba. La del Messi «centrocampista» que compensa Cesc jugando muy arriba. Con este disfraz, el conjunto del Tata es un equipo fluido, cómodo, alegre. Que crea ventajas con facilidad. La primera parte el sábado fue para cerrar el partido. Entró uno y pudieron entrar más, pero no lo hicieron. El Valencia, que durante esos 45 minutos presentó muy poca respuesta, quedó a expensas de un resultado sonrojante.

Los de Pizzi, molestamente desordenados, ni tuvieron plan para salir ni se encerraron bien. El Barça se juntaba arriba y con Busquets y los laterales -que jugaron por dentro- controlaba la salida en corto de los ché. A los visitantes les quedaba el envío directo, pero en la primera mitad Piqué no dio opción alguna a Alcácer. Parecía un partido cerrado, y el Barça bajó un par de marchas. Pero no lo estaba. Tras un último cuarto de hora del primer tiempo con los azulgranas contemporizando, cuando el árbitro hinchaba los pulmones para pitar el descanso, Parejo empataba y volvía a poner de relieve un mal endémico en el Barça: ante un ataque del rival por el lado izquierdo de la defensa azulgrana, cuando Alves cierra, nadie acompaña el movimiento del brasileño. A menudo la banda derecha del Barça en ataque es toda para el lateral; en defensa a veces también.

El segundo tiempo empezó como terminó el primero: con gol visitante. Y a partir de aquí se descosió todo. Un Barça descabezado sacaba a relucir todas las carencias de su nuevo plan, y alguna más que no va necesariamente ligada al dibujo. El Valencia, por su parte, crecido, empezó a superar a los locales en todas las zonas del campo. Mathieu cortaba, Parejo salía, Feghouli amenazaba y Alcácer se imponía donde antes no pudo. Detengámonos un momento en realizar el croquis culé. El punto de inicio es que Messi es casi interior derecho. Su lugar arriba lo ocupa Cesc, el interior izquierdo. Aparece el agujero: el esquema presenta dos interiores derechos y ninguno izquierdo. Sigamos. Xavi, «expulsado» por Leo, asume galones en el círculo central y termina siendo mediocentro de facto. Busquets, por su parte, cede su lugar y desaparece. No pasa al interior izquierdo porque no tiene sentido que tu mejor recuperador juegue en el perfil donde no está el balón, y se queda sin espacio. ¿De qué jugó Busquets el sábado?

El cambio de Iniesta por Xavi seguramente deba leerse por ahí. Martino trataba de recuperar al segundo futbolista más importante de su equipo. Devolver a Busi a la base y ocupar el interior izquierdo con Iniesta. Con Messi y Cesc intercambiando demarcación, se modifican los nombres pero permanece la lógica posicional. Si Martino no se rinde, el futuro de esta propuesta puede pasar por ahí.

 

Comments:4
  • José luis 3 febrero, 2014

    No solo fue dibujo, como dices. Iniesta debe ser indiscutible, a partir de ya, y olvidar rotar contra un equipo como el Valencia. Messi debe volver arriba. Cesc debe ser el interior derecho, e intercambiar con Leo. Xavi, cada dia mas lento, debe descansar mas. Pero lo peor fue la actitud. Se perdia el partido, se iba un trozo de liga, y como si nada, tocando como si se fuera ganando. Los ultimos minutos, salvo una jugada, fueron para llorar, sin ganas, con una suficiencia absurda, sin tension, y sin orgullo.
    La defensa sin orden y sin oficio es un tema aparte. Nunca entendere lo de no fichar a un central, pero menos entiendo, no poner a Bartra y que juegue Mascherano. Mascherano nunca ha sido central, esta ahi, por que no ha valido para mediocentro, tiene oficio, pero ni es rapido no va bien por arriba. Un central YA.
    Creo que a partir de ahora el equipo deberia rotar muy poco, coger ritmo y tension. Se trata de armar un once potente, con alguna variante de vez en cuando e ir a por todas en todos los partidos.
    El tata se diluye, es demasiado politico y no se quiere enfrentar a las vacas sagradas, no lo veo sentando a Xavi en un partido grande. Ojala me equivoque pero no pinta bien. Aunque en esto del futbol ya se sabe , de una semana a otra va un mundo y todo cambia en nada.

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    • FUTBOLERO 3 febrero, 2014

      De acuerdo con lo del central, pero frente al Valencia no se perdió por errores de los centrales, sino por errores de Busquets, Valdés y Alves.

      Iniesta acaba de salir de una lesión. Y no creo que Xavi tuviera culpa de la derrota, porque con él en el campo, el Barça generó ocasiones para golear al Valencia, sólo que Alves (el del Valencia) lo paró casi todo.

      La derrota escuece porque vimos jugadores sin «alma» y sin tensión, y eso debe ser cortado por el Tata de raiz. Y si en vez de ver a Busquets y a Alves, vemos a Song y a Montoya, pues perfecto, que aprendan los supuestos «titulares».

      Saludos.

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  • FUTBOLERO 3 febrero, 2014

    Hola Morén:

    En primer lugar me gustaría decirte que soy nuevo en estos lares y que he leído tu artículo por recomendación de un amigo, ya que a él, como a mí, le ha parecido muy interesante.

    Sin embargo discrepo en algunas cosas, porque más que por cuestiones tácticas, el partido se perdió por falta de atención puntual de algunos jugadores que no pusieron la intensidad suficiente en balones divididos y dejaron pasillos enormes para que los rivales entraran a placer.

    Antes de nada, quiero comentar que la naturaleza del Barça es esa, seguir atacando aunque el marcador sea favorable. No escatimar esfuerzos ofensivos incluso a costa de pasar riesgos que para algunos técnicos son innecesarios.

    En eso, el Barça del Tata sigue siendo «el Barça», porque es un «mal endémico» que ya dio algún disgusto a Cruyff, a Van Gaal, a Rikjaard, a Guardiola, a Tito y ahora al Tata. Como ejemplo, las últimas semifinales de Champions de Guardiola en el Barça: el equipo había conseguido remontar la eliminatoria y en vez de cerrarse y dejar que un Chelsea inoperante se estrellara mil veces contra la defensa culé, siguió atacando, permitiendo un contragolpe al filo del descanso que terminó con gol «blue» y fue el principio del fin de la eliminatoria.

    Bien, una vez dicho esto, y sabiendo que jamás entenderemos la masa culé que un técnico del Barça se eche atrás con un 1-0 en casa, la derrota vino por tres acciones muy desafortunadas:

    1. Primer gol «che»: Busquets no se impone en un balón dividido que se lleva Parejo, y tampoco es capaz de perseguir a este jugador para evitar que remate a puerta vacía.

    2.- Segundo gol valencianista: entre Alves y Valdés permiten que un jugador de apenas metro y medio les gane un balón por alto, que entra con la misma fortuna que tuvo Alexis en su gol.

    3.- Tercer gol de los de Pizzi: Busquets deja que Feigulhi reciba un saque de banda dentro del área, entre Alba y Masche tienen miedo de cometer penalty y permiten que el marroquí gane línea de fondo y centre atrás, donde un Alcacer aprovecha que Busquets tampoco cierra esa vía y remata sin contemplaciones a puerta.

    Es decir, más que el equipo o el entramado defensivo, los goles visitantes llegaron por errores puntuales de un Busquets que estuvo desastroso a partir de la acción en la que se lesiona pero no permite el cambio, de un Alves que ya no está para mantener el tipo en el Barça y de un Valdés extrañamente inseguro bajo palos.

    Por otra parte, no entiendo que Martino envíe otra vez a Cesc arriba, porque eso está «matando» al futbolista. El Barça es efectivo con Messi en la medular aprovechando las entradas en diagonales de los dos extremos, o en paralelo de los dos laterales, no con un «falso 9» encarnado por Cesc.

    Es más, cuando Fábregas se queda tras el argentino, éste aprovecha el buen hacer del de Arenys y el juego del Barça se vuelve tremendamente ofensivo, ya que Messi atrae hacia él a los centrales, quienes dejan espacios enormes a sus espaldas porque deben salir de la cueva sopena de que el argentino arranque con el balón controlado. Cosa que no ocurre si Cesc se adelanta, ya que con eso, sólo se produce un cambio de cromos, con un Messi que de Cesc es «menos Messi» y un Cesc que jugando de Messi es «menos Cesc».

    Además, con esa disposición se favorece el lanzamiento a media o larga distancia, y se cubre más las espaldas en contragolpes al permitir que Xavi se acerque un poquito más a Busquets y «achique espacios».

    Y es que, a mi modo de ver queda claro que sin algún delantero con más potencia y físico, el juego que propone el Tata arriba es improductivo, porque los rivales amontonan jugadores frente a la portería de modo que sea casi imposible la circulación del balón por el césped, sabiendo que cualquier centro desde las bandas será irremisiblemente controlado por los centrales y/o el portero.

    Es curioso cómo dos de los tres goles valencianistas llegaron gracias a la jugada que más repite el Barça en todos los partidos: balón hasta la línea de fondo y pase al punto de penalty. Eso lo saben los rivales y con la acumulación de jugadores en torno a ese punto, cortan casi cualquier envío atrás.

    La solución está en una de las tres cuestiones que propongo:

    a) Fichar un delantero (y no estaría de más, un centrocampista) con más físico y llegada a gol, pero que su fuerte sea el juego raso, de posiciones y desmarques del Barça. Es decir, no un tipo como Ibrahimovic o Llorente, sino un tipo como Van Persie o Müller.

    b) Retrasar a Messi como frente al Levante, como digo antes, dejando un hueco entre la frontal del área y el punto de penalty que obligue a los centrales a seguirle y dejar hueco tras ellos por donde entren los extremos en diagonal (es decir, no supliendo a Messi por Cesc).

    c) Ensayando jugadas con finalización mediante disparos a media o larga distancia que obligue a la defensa rival a salir de la «cueva».

    La tercera solución es la más «burda» y la primera ya no se puede realizar hasta que se abra el mercado de verano. Así que pienso que el Barça debe ir cambiando de tácticas a lo largo de un mismo partido moviendo la posición de Messi desde el «falso 9» al «media punta puro» o cayendo a bandas.

    Saludos.

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  • Morén 3 febrero, 2014

    En primer lugar, es interesante preguntarse si esa falta de actitud que señala Jose Luis o los errores puntuales que comenta FUTBOLERO son independientes al esquema o tienen algo que ver. Es decir ¿no está exigiendo demasiado ese dibujo a los jugadores? ¿no los está exponiendo en exceso? ¿es sostenible durante 90 minutos el grado de activación que demanda?

    Yo, ya os lo adelanto, no soy nada amigo de encontrar las justificaciones en la dejadez. No digo que no pueda haberla (no me parece el caso) pero en todo caso me parece más interesante buscar las consecuencias futbolísticas que tiene. Si un jugador no defiende (por poner un ejemplo) el entrenador no puede diseñar un planteamiento que cuente con que ese futbolista defienda. Ronaldinho, por ejemplo, es un caso bastante claro. Rijkaard sacó mucho provecho de su nulo retorno, pero fue porque lo contempló en sus planes.

    @FUTBOLERO

    Ante todo, bienvenido. Un placer tenerte por aquí y si es con comentarios como el de hoy más todavía.

    Leyendo tu introducción (la parte de echarse atrás con un 1-0) me ha venido a la memoria la final de Copa del Rey entre el Valencia de Koeman y el Getafe de Laudrup. El equipo del holandés era un equipo que tenía su gran peligro a la contra (con Mata, Silva y Villa) pero que cuando tenía que proponer en estático sufría más. Laudrup, con lógica, pensó que si le cedía la iniciativa les impediría hacer su juego y tendría ventaja, pero la verdad es que el Valencia se llevó la final con todo merecimiento. ¿Qué pasó? Pues que si bien era verdad que el Valencia era mejor contraatacando que atacando en estático, también lo era que el Getafe no era un equipo para encerrarse atrás. Sus jugadores eran buenos defendiendo de otra forma.

    Con esto me refiero a que ¿quieres decir que, mismamente el once del sábado, sabe defenderse en su área? La versión buena de Busquets es cuando defiende en campo rival, Mascherano en el área es verdaderamente débil, los laterales no son precisamente valladares y lo de los interiores no hace falta ni mencionarlo. Más allá de Piqué, ¿qué jugadores tiene el Barça de primer nivel defendiendo cerca del portero? Con otros jugadores es una opción, claro, me parece a mí que con la plantilla actual del Barça es muy difícil contemplar una fase defensiva que no se desarrolle en campo rival.

    Sobre lo que comentas de los tres errores en los goles, hagamos un ejercicio: dejemos de lado las jugadas de los goles. Por el resto ¿hizo el Barça un buen segundo tiempo? Un poco es lo que tratamos de analizar en el artículo. Más que buscar los motivos de la derrota (que como tu señalas puede llegar por momentos de suerte, por errores individuales, por aciertos rivales indefendibles…) pretendemos preguntarnos el porqué del (en este caso mal) juego. Independientemente del resultado final.

    Muy de acuerdo en tus soluciones (como comentas) algunas más factibles que otras, aunque tengo que decirte que a mi personalmente el movimiento con Cesc no me desagrada, o no me desagradaría si éste se produjera desde la teórica demarcación de interior derecho y no desde el izquierdo. Es decir, empezando Cesc de interior derecho y terminando de falso nueve, mientras Messi empieza de falso nueve y termina de interior derecho. Lo de ahora (lo de que Cesc vacíe el interior izquierdo y Messi pase al interior derecho) genera un agujero muy difícil de sostener. Lo tiene complicado Martino con una plantilla tan desequilibrada.

    Lo dicho, un placer tenerte por aquí y animarte a comentar cuanto quieras, que seguro que a nuestros lectores, después de estos comentarios, el artículo les parece mejor que antes.

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