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¿Quién es Douglas Pereira?

Douglas Pereira es el lateral derecho titular del Sao Paulo que dirige el brasileño Muricy Ramalho. Su equipo, como la mayoría en Brasil, no tiene bandas fijas por delante del mediocampo, y la ocupación de los costados es tarea para los desmarques de los puntas, las aproximaciones de los mediapuntas y, sobre todo, las carreras de los laterales. El Sao Paulo en el que Douglas lleva tres años jugando, forma con dos puntas de postín como Alexandre Pato y Luis Fabiano (actualmente recuperándose de una lesión y cuyos minutos ha recogido Alan Kardec) y dos mediapuntas de más esplendoroso recuerdo que presente, Kaka’, el Balón de Oro de de 2007, y el amor adolescente del azulgrana Neymar, Paulo Henrique Ganso. Por detrás de los puntas, entran también en la rotación Michel Bastos, una opción para activar un poco más la raya, y Maicon que no acostumbra a mantener una posición tan fija en el centro.

Como estas cuatro posiciones van generalmente por dentro, para que el juego no se embotelle y se generen los espacios por el carril central que necesitan los futbolistas que más juego generan, resulta imprescindible que ambos laterales mantengan abierto el campo, proyectándose por la banda a menudo los dos a la vez. Aquí, todo hay que decirlo, pesa más y es bastante más autónomo el lateral zurdo del equipo, el uruguayo Álvaro Pereira, ex de Porto e Inter de Milán. Es, en líneas generales, mejor futbolista que Douglas, y bastante más autosuficiente con el balón.

Antes de centrarnos en el nuevo lateral del Barça, con el propósito de contextualizar el análisis de su juego que haremos a continuación, conviene cerrar el repaso al resto de jugadores con los que convive sobre el césped. Algunas veces en línea con los laterales cuando el Sao Paulo ataca, y habitualmente por detrás para socorrer en la cobertura, es dibujo de Ramalho cuenta con dos volantes centrales cuyas atribuciones se encauzan, fundamentalmente, a la contención. Souza, Hudson o el ex-gunner Denilson se reparten las dos plazas, una de las cuales, dependiendo de la ocasión, puede ir destinada a un futbolista de perfil más creativo. Por último atrás, junto a los ya mencionados laterales y por delante del mítico y goleador guardameta Rogério Ceni, forman Rafael Toloi y Paulo Miranda. Sin embargo, este último parece que será el encargado de llenar el hueco dejado por Douglas a la espera de algún movimiento en el mercado por parte del club brasileño, con lo que hasta tres futbolistas opositan a la plaza vacante de acompañante de Toloi: Edson Silva, Rodrigo Caio y Antonio Carlos.

Descrito el escenario, acerquémonos al protagonista. A primera vista, resaltar dos evidencias: Douglas es físicamente rápido y futbolísticamente lento. Lo primero no tiene mucho secreto: menudo, explosivo, con el centro de gravedad bajo y capaz de prolongar la velocidad en carrera. Pero a la segunda afirmación quizá sí deba acompañarla alguna explicación más. El ritmo del fútbol en Latinoamérica y Brasil es distinto al europeo. Más pausado y, en apariencia, más pesado. El futbolista acostumbra a tomarse un segundo de más con el balón en los pies entre acción y acción, y el rival a concedérselo. Todo el mundo aguanta un poco más, como en una tanda de penaltis, esperando el truco, la pista o el engaño. Esto es un rasgo, una característica, no un problema, pero en todo caso una particularidad que, cuando el jugador pasa a jugar en Europa debe matizar. La clave está en tener el acierto de discernir o la intuición de adivinar, si este punto extra de lentitud en el juego con respecto al europeo, es el producto de estar inmerso en una cultura futbolística concreta y por lo tanto se corregirá tras mediar un tiempo de adaptación, o si por el contrario es algo consustancial al jugador. Saber ver si es Riquelme o es Aimar.

Ajustando un poco más la descripción, de Douglas diremos que es un lateral derecho ofensivo pero, salvando algún descuido en el retorno, esforzado atrás. De hecho ese esfuerzo es una de las características generales del brasileño. Jugador de equipo, asume un papel eminentemente secundario en el juego del conjunto tricolor. En este, su función en ataque es la de aparecer por banda, tanto en conducción como llegando al espacio. Sin embargo, al jugador le gusta participar de esa nube de futbolistas que se crea en zona de mediapuntas del Sao Paulo, y aunque su grado de sutileza, rapidez y agilidad en el toque no siempre lo aconsejen, acostumbra a adentrarse por zonas más interiores de las que por definición asignaríamos a un carrilero. Ante la obligación de tocar rápido y con precisión, sufre, y es que su pie no siempre acompaña a sus, por otro lado interesantes, intenciones. Es por eso que, aunque no sea su movimiento favorito, es yendo por fuera que el jugador más suma. Simplificando la tarea, en paralelo a la línea de banda y profundizando hasta raya de fondo para poner el centro. Para conseguirlo y lograr el medio metro de más que necesita para orientar el pie, es habitual verle alejándose el cuero con un autopase para, por velocidad, llegar a él antes que el rival.

Por último, también en transición defensa-ataque, hay que señalar que en salida, otra vez, al jugador le gusta implicarse en la gestión del cuero, y que cuando el balón sale por el perfil contrario -el izquierdo- tiende a centrar su posición casi hasta el círculo central. El movimiento, que mientras su equipo tiene el balón le permite ser un apoyo cercano, tras pérdida es una solución útil para sumar un activo más en zona de recuperación o, en todo caso, un elemento que resta espacios a la contra del adversario y la ralentiza.

Cuando toca defender, Douglas acostumbra a tener la pelota como referencia, buscando la anticipación lejos del área y desatendiendo más de lo debido sus obligaciones posicionales. Al rival no suele constarle demasiado abrir espacios en su sector, ya sea invitándole a salir o fijándole demasiado lejos del central más próximo. Más allá del cuerpo a cuerpo, donde es intenso y persistente, sus lagunas defensivas son palpables pese a ponerle voluntad. Una panorámica que bien podría resumirse en su cobertura del segundo palo. Bascula bien y por regla general acompaña el movimiento de la línea, termina dentro del área y en la posición que la pizarra le asignaría, pero su colocación del cuerpo es deficiente y a menudo pierde la referencia del delantero, que saca ventaja aunque el lateral tenga ganada la posición. En campo propio tiene mucho campo de mejora, tanto técnica, como tácticamente.

A lo largo de este vuelo de aproximación al nuevo fichaje del Barça, hemos pasado por el jugador, su equipo de procedencia y ahora nos toca el de destino. A primera vista, parece claro que su lugar en la plantilla de Luis Enrique será como lateral derecho de reserva, papel para el cuál el conjunto culé ya tiene a Martin Montoya. Si tanto el canterano como Douglas permanecen en la disciplina azulgrana más allá del 31 de agosto, es de suponer que alguno de los dos va a tener cierto peso en otra demarcación, pues además, tanto Dani Alves como Montoya y Douglas Pereira, son laterales a los que no penaliza acumular un número alto de minutos a lo largo de la temporada. Las opciones para que los tres encuentren un sentido a su presencia en la plantilla, pasen porque la intención del técnico sea utilizar a alguno de ellos bien en la delantera, bien en banda izquierda.

Empezando por esta última, ahí el Barça tiene a Jordi Alba y Adriano, dos laterales con un rendimiento superior al que ofrecerían tanto Montoya como Douglas en esa banda. Sin embargo, los problemas surgidos en pretemporada con Adriano y su propensión a las lesiones musculares a lo largo de la temporada, podrían servir de hipotética explicación. No parece muy probable. La otra alternativa sí podría tener más visos de realidad si atendemos a cómo se ha movido el club este verano, aunque sigue planteando interrogantes. Si damos por buenas las informaciones que apuntaban al interés del Barça por el colombiano Cuadrado incluso cuando ya era oficiosa la continuidad de Dani Alves, podemos imaginarnos que la idea era que el futbolista de la Fiore fuera tanto una opción para el lateral como una solución de ataque en banda. Podrían haber llegado a convivir los dos.

Douglas no es Cuadrado ni se le parece -más allá de que los dos atacan mejor que defienden-, uno es solución cuando no hay espacios y el otro se aturulla a medida que los pierde, pero teniendo a disposición a tres laterales derechos, es más fácil que convivan si por momentos dos de ellos comparten once. Lo cual sucedería con cualquiera de los tres formando en el perfil derecho de la zaga, y alguno de los dos brasileños jugando arriba y llenando el recurso de ataque por banda desde uno de los tres puestos más avanzados, que con la cesión de Deulofeu al Sevilla ha quedado huérfano.

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