
El ex del Swansea es un delantero perfecto para jugar con un compañero en punta, que puede combinar bastante bien con cualquiera de las parejas que le depare su temporada en Manchester. Por moverse poco entre líneas y ser un receptor poderosos en el juego directo, quizá es con Dzeko con quien replica más cosas, mientras que con Agüero y Jovetic el reparto se intuye más manejable. Los dos podrían beneficiarse de la capacidad del marfileño para cuerpear con los centrales, proteger de espaldas o prolongar un servicio directo, al tiempo que su compenetración con el Kun puede dejarnos, también, conexiones interesantes con el jugador encarado al marco contrario: toca bien por dentro. Tanto en la finalización como en la asistencia, a Bony no se le nubla el cielo cuando afronta el ataque de cara, y sus desmarques, cortos y poderosos en área de castigo, serán un desahogo para su socio en ataque y un aliciente más para sus asistentes en tres cuartos. Podrá jugar Champions, y aunque todavía es pronto para irnos tan lejos, es una carta más en la baraja de Pellegrini que Luis Enrique debe empezar a tener en cuenta.
