
No obstante, debido a la lógica adaptación a un ecosistema nuevo, la dislocación entre el vértigo de Klopp y el ritmo más pausado que ambiciona Guardiola, entre el espacio y la posición, su rendimiento y aportación al juego no han terminado de nivelarse con la condición que ostenta de referencia en su demarcación. Esta noche, sin embargo, ante las dificultades que, sin el regate de Robben ni las líneas de pase que abre David Alaba, está encontrando el Bayern para progresar con el balón controlado y el equipo junto a su alrededor, podría erigirse en uno de los grandes argumentos futbolísticos de los bávaros para clasificar. Bien porque sin Alex Sandro ni Danilo a los locales les sea más fácil profundizar, atiborrar de balones cruzados el área y sitiar la zona caliente recogiendo en la frontal todo cuanto escupan los centrales, o porque Lopetegui le aclare la pelea al 9 utilizando el recurso de Martins Indi en banda para mantener la intensidad defensiva en la cal, permitiendo a cambio una disputa más desigual del polaco contra Marcano. Con Casemiro barriéndolo todo a ras de césped, el pecho de Lewandowski puede resultar la pista de despegue entre líneas. A la espera de un golpe en la mesa de Götze, una genialidad de Thiago o un siempre puntual gol de Thomas Müller, hoy el delantero centro será la carta más fiable de Guardiola ante el Porto. O debería serlo.
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