
Inicio del Bayern en un 1-4-1-4-1 muy marcado tanto en horizontal como en vertical por el comportamiento de laterales e interiores.
— EUMD | Albert Morén (@eumd) agosto 1, 2015
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Partiendo de que la llegada de Xabi Alonso el verano pasado cambió el habitual reparto de roles de su mediocampo, pues la batuta del director pasó de pertenecer a un interior -Kroos/Xavi- a blandir en manos del mediocentro, durante la preparación y contra los Wolfs, los dos acompañantes de línea del tolosarra se situaron muy arriba. Se intuye que a veces lo harán más abiertos como en el Volkswagen-Arena y otras más centrados, pero ha sido una constante en este inicio de curso que uno de los interiores o incluso los dos, jueguen la mayor parte del tiempo por detrás de la línea de medios del oponente. Es un cambio que se adapta a la plantilla que Guardiola tiene entre manos, que añade verticalidad y llegada de segunda línea a un conjunto que ha aumentado su capacidad de desborde por fuera, que multiplica las opciones de batir líneas en salida y que sitúa a más hombres arriba en el momento de iniciar la presión. La contrapartida es una soledad de Xabi en ambas transiciones que le obliga a un derroche exagerado y que en pretemporada pareció querer compensarse con las incursiones de Lahm y Alaba a zona de medios.
Laterales cuando Pep aterrizó en Múnich, en ellos el de Santpedor encontró dos centrocampistas muy de su gusto en los dos cursos anteriores. La idea, pues, se intuye que se trata de que cuando formen como zagueros, sean ellos los que rellenen el vacío a los lados de Xabi Alonso adelantando una línea su posición. Desde el lateral derecho Lahm y desde el izquierdo o el centro de la defensa Alaba, deberían ocupar la zona desde las cuales los interiores salen disparados. Contra el Wolfsburgo, no obstante, sucedió que el Bayern optó por dirigir por fuera la ofensiva, juntando en cada lado a hasta tres futbolistas con la aproximación de ambos interiores a su correspondiente línea de banda. Alaba y Lahm, mientras la idea y el dibujo fueron estos, por lo tanto, no se cerraron. Y en este caso, además, tampoco subieron. Algo más el alemán, en todo caso los dos anduvieron bastante contenidos y es que priorizaron no dejar descubierta su espalda para las contras que con De Bruyne y compañía pudiera lanzar su rival. Es un condicionante al que el Bayern puede enfrentarse de nuevo en la Bundesliga y, sobre todo, en Champions League. Veremos cómo lo resuelve Guardiola. Tiene toda la temporada por delante.
