
La duda, que encuadrada en su eliminatoria frente a la Juve resulta, si se quiere, todavía más pertinente, es en qué grado esta forma de atacar le permitirá a Guardiola hallar el control sobre la transición defensiva que no tuvo en sus dos últimas eliminaciones europeas. La batalla en el área, habitándola Chiellini, Bonucci y Barzagli, puede estar más disputada que ante otro tipo de rival, y si bien siempre llevará peligro cualquier tipo de centro que termine en un rematador bávaro, cuando no sea así y la zaga repela el envío, precisamente porque el Bayern habrá puesto mucho esmero en poblar la zona de remate, la frontal puede quedar algo más desguarnecida. ¿Apostará Guardiola por reandar lo andado y volver a sacar del cajón la versión más tocadora de su equipo? Hombres como Thiago Alcántara y posibilidades como las que ofrece Alaba ya deben estar rondando la cabeza del entrenador catalán. Además, en el plan que viene aplicando más recurrentemente, hay un mecanismo todavía poco explorado pero en el que Pep ha dado muestras de querer profundizar. Se trata del cruce entre Thomas Müller y Arjen Robben cuando el alemán va del carril central a la banda y el holandés recorre la misma senda pero en dirección contraria. Es un movimiento que el punta incorpora con naturalidad, pues su lectura de los espacios no requiere a estas alturas subrayado alguno, y que permitiría al de Santpedor sumar por dentro el juego de Robben. El holandés, como Douglas Costa, pese a su letal desequilibrio, también lo tiene, y potenciarlo, de hecho, ya fue uno de los grandes logros de Guardiola cuando aterrizó en Múnich. Ahora puede permitirle dominar una contra que contará con Pogba, Cuadrado o Dybala, sin que su nuevo Bayern de alma germana tenga que dejar de rematar.

