
Como muestra, en dos de los tres partidos que lleva dirigidos el rumano, ha hecho coincidir a los puntas Caicedo y Gerard Moreno con Marco Asensio y un cuarto hombre de ataque -en este caso de banda-, y en su visita al Pizjuán, si bien sacrificó a uno de los delanteros, la vacante la ocupó un mediapunta de poco aporte en la contención como es Salva Sevilla. El problema de todo esto está en que cuando no es capaz de hacerles llegar el balón en condiciones, la estructura tiende a tensionarse y, en consecuencia, a romperse. Con intención declarada de no variar el plan contra el Barça más allá de algunos lógicos matices, el triple duelo contra los de Luis Enrique se presenta con la incógnita sobre qué camino querrá tomar Galca para esquivar el problema. Hay dos de los posibles que se vislumbran de forma más o menos clara. Uno va de adelante hacia atrás y el otro de atrás para delante. El primero tiene que ver con la opción de ganar profundidad por el exterior, con Burgui o Hernán Pérez transportando el balón en sustitución de los pases que no están llegando desde el doble pivote, para que una vez alcanzada cierta altura y atraída la atención rival, la dejada hacia atrás active el fútbol de cara de los hombres con más claridad en tres cuartos, principalmente a Marco Asensio. Se trata de una fórmula que ya exploró el equipo con Sergio, aunque en aquel momento no tuvo su desarrollo por fuera sino a partir de la figura de Felipe Caicedo bajando el juego directo, protegiendo de espaldas y dejando la panorámica abierta al balear.
Al otro camino, el que avanza sin retroceso, también recurrió el equipo como medida de emergencia bajo el mando de Sergio, y consistió en que fuera el propio Asensio quien retrasara mucho su posición de partida para asumir labores de centrocampista, recoger el cuero a la altura del doble pivote y trasladarlo hasta el ataque. El problema es que, borrada la estación intermedia, alcanzar el destino deseado se hizo más costoso y obligó a un esfuerzo individual difícil de sostener durante los noventa minutos y en todos los partidos. Recientemente, sin embargo, Galca apunta a Salva Sevilla como una posible solución. Ante el Las Palmas entró desde el banquillo y su concurrencia coincidió con los mejores minutos del Espanyol y con el gol que le daría el triunfo, de modo que en la última jornada ya formó en el equipo titular directamente. Desde la mediapunta, con Asensio ladeando su posición de inicio para acto seguido activar también zonas centrales, puede ser quien reduzca las distancias entre líneas en ataque y también quien alterne con el mallorquín en la función de iniciador. Un socio transformado en tiempo.
