
Que el Barça B ha mejorado sensiblemente su seguridad en estos tramos lo demuestra que Gerard Gumbau, otrora transparente como central, pudiera aportar alguna de sus virtudes como la altura en la defensa del juego directo o su pie izquierdo para iniciar desde atrás, sin desnudar ni romper la estructura de la zaga culé. Pero Fali no solamente cumplió ante el Espanyol B con determinadas labores de contención, sino que Gerard le encomendó el papel de limpiaparabrisas también con el balón en poder de los azulgranas. Fue él quien, con Samper de interior, al comienzo abrió el esférico a banda y banda desde el círculo central. La recuperada fortaleza atrás permitió al técnico barcelonista ocupar los carriles en ataque con los laterales, y tanto Moi como Godswill llegaron muy arriba a lo largo de los primeros compases, una medida que vino acompañada de la concentración por dentro de la tripleta atacante. Romera y Perea buscando el área y Cámara la corona, quisieron aumentar la intimidación rematadora de este Barça B distinto, la primera vez que, más o menos completo, se mostraba ante su público.
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