
Se suele decir aquello de que para sacar el máximo rendimiento de una plantilla, el entrenador debe adaptar su idea de juego a las características de los futbolistas. Las palabras de Quique Setién en su presentación como nuevo técnico de la Unión Deportiva Las Palmas, sin embargo, no parecían contemplar tal cosa: «Espero contar con la ayuda de los jugadores para sacar adelante mi propuesta futbolística, que es innegociable«. Para el santanderino, el plan iría por delante. A su favor tendría, eso sí, el bagaje de sus planteamientos cuando los aplicó en otras plazas, y la sensación de que el Estadio de Gran Canaria, por la forma como históricamente ha sentido el juego, sería un campo especialmente acogedor para estos. Dicho y hecho, desde el primer día su nuevo Las Palmas se ha definido por un evidente apego al balón y por la serenidad para tocarlo. Sobre el once amarillo se han juntado tantos toconoes como han cabido. Por delante del balón y acompañando a Araujo y Jonathan Viera, Setién se sacó de la chistera a Tana y apostó decididamente por El Zhar. Por detrás se la jugó con Vicente Gómez al lado de Roque Mesa y de forma recurrente, más entrando desde el banquillo que de inicio, le concede la base de la jugada al otrora maravilloso mediapunta Juan Carlos Valerón. Su Las Palmas quiere el balón y cuando lo tiene lo manosea mucho.
Sin embargo, por este camino el conjunto canario se ha mostrado demasiado inofensivo. No hiere, y desde el pase le cuesta encontrar la rendija que le permita progresar. De hecho, aún en su versión más asociativa, muestra una importante dependencia de la conducción de Roque Mesa para que su fútbol adquiera verosimilitud. Recibiendo el balón directamente de la defensa y trasladándolo pegado al pie hasta casi la frontal, su equipo lo necesita para ganar metros, superar presiones, acelerar, cambiarle el ritmo a la jugada, generar el desequilibrio en el sistema defensivo rival…para casi todo. Es una gota de pragmatismo en el plan de Setién, pero la única de la que parece que pueda beber el equipo amarillo. Con problemas físicos durante la semana, tanto si puede estar frente al Barça como si no, su nombre será una de las claves de la tarde. Por si podrá atravesar a un mediocampo azulgrana, que no tendrá a Sergio Busquets, con su punzante conducción, o por si, faltándole, logrará el Las Palmas hallar un camino alternativo para sacudirse la inocencia. Seguramente, la presencia en punta de Willian José, que le ha arrebatado el puesto a Araujo, podría ser esa solución, llegado el caso, para este Las Palmas al que su plan parece darle más seguridad en si mismo por lo que es que por lo que ofrece.