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Busquets sin el nuevo Rakitic

BARCELONA, SPAIN - OCTOBER 18: Sergio Busquets of Barcelona argues with Vadis Odjidja of Olympiakos Piraeus during the UEFA Champions League group D match between FC Barcelona and Olympiakos Piraeus at Camp Nou on October 18, 2017 in Barcelona, Spain. (Photo by Manuel Queimadelos Alonso/Getty Images)

BARCELONA, SPAIN - OCTOBER 18: Sergio Busquets of Barcelona argues with Vadis Odjidja of Olympiakos Piraeus during the UEFA Champions League group D match between FC Barcelona and Olympiakos Piraeus at Camp Nou on October 18, 2017 in Barcelona, Spain. (Photo by Manuel Queimadelos Alonso/Getty Images)

Messi a un lado, Ivan Rakitic fue la gran noticia en los comienzos del Barça de Valverde. Después de años muy determinado por la posición, los movimientos y las responsabilidades de Leo en el sistema de Luis Enrique, el regreso de La Pulga al centro y la presencia de un extremo más natural ocupando el carril derecho, emancipó al croata multiplicando su relación con la pelota y la zona de medios. De ser un futbolista concebido para alejarse del esférico y para ocupar los espacios liberados por quien se aproximara a la sala de máquinas, pasó a desempeñar roles específicos de centrocampista a las órdenes del Txingurri. Durante las últimas semanas, sin embargo, y coincidiendo con los primeros titubeos del nuevo proyecto culé, el futbolista ha venido mostrando más dificultades para desempeñar el rol que tan importante resultó a la hora de definir estilísticamente a los azulgranas y de engrasar sus estrenados mecanismos de juego.  Le ha costado más seguir siendo lo mismo en el mismo lugar. Como consecuencia, en los últimos encuentros, Valverde ha experimentado al rededor de las atribuciones del interior derecho barcelonista hasta el punto de, en ocasiones, sacar esta pieza de la pizarra.

Los últimos dos partidos, por ejemplo, el sábado en San Mamés y anoche en Atenas, han presentado a un FC Barcelona con más apariencia de 1-4-4-2 formando un rombo ancho en la medular a partir del cual situar dos centrocampistas en banda, dejando en el centro a Busquets y Paulinho con el brasileño claramente más adelantado que el mediocentro. Quizá pretendiendo sumar un mediocampista más a una zona peor liderada, quizá queriendo abrir el campo para facilitar el trabajo a la sala de máquinas brindándole mayores espacios, o quizá viendo en los acercamientos de Messi la solución y en las llegadas de Paulinho el complemento a los apoyos del 10, el caso es que la fisonomía de la medular azulgrana se ha modificado recientemente. No obstante, a la espera de que las nuevas fórmulas planteadas por el entrenador se traduzcan en el tipo de respuesta de cara al juego que a buen seguro desea el técnico pero que todavía no ha llegado, perder la figura que representaba el Rakitic del inicio de temporada le está costando a Valverde reducir alguno de los grandes impactos del arranque de curso.

Aquel interior derecho, más directamente relacionado con el balón que antaño, protagonista en la base de la jugada y conector desde el pase con quienes se movían por delante, funcionaba a modo de efecto multiplicador de dos de las piezas que potencialmente más diferencias podían marcar en el juego del Barça. Por un lado, su recobrada importancia en el envío remó en la misma dirección que la idea de adelantar la zona de influencia de Leo Messi, pues participó a la hora de dar una solución a las dificultades que podían esperarse del equipo surtiendo de balones al argentino en la frontal. Paulinho no lo hará, sus fuertes son otros, más relacionados con la aparición y el remate y, por lo tanto, dando pie a que sea el argentino quien se responsabilice de aupar el peligro a la corona del área. Relacionado con esto y con todo, primero el peso menor de Rakitic en el juego y posteriormente su sacrificio como pieza de unión, no sólo han arrastrado hacia atrás a Leo Messi sino también a Sergio Busquets. El mediocentro catalán había encontrado en su rubio compañero al peldaño perfecto para adelantar su influencia.

– El mapa de calor de Sergio Busquets contra Olympiakos. (vía squawka.com) –

Por un lado porque había con quien repartirse el encargo de la salida y por el otro porque, más fijo a su misma altura, la presencia de un acompañante próximo le permitía soltarse en ambas transiciones sabiéndose con las espaldas cubiertas. Sin compañía, no obstante, su función de cierre queda acentuada y a los extras en cuanto a producir peligro que nacían de su robo adelantado y de su velocidad en la entrega,  se les reduce el contexto. No por nada, y aun a costa de vaciar la delantera y dejarla a expensas de un problemático Luis Suárez, anoche, en el feudo de Olympiakos, el equipo de Valverde ofreció una mejor cara cuando con Busquets y Paulinho pudo juntar a un Sergi Roberto entre el falso extremo y el cuarto centrocampista. Como refuerzo numérico, aliado en la presión y socio en la pared para vestir de contexto un medio del campo condicionado por la falta del Rakitic de antes y la presencia del Paulinho de ahora. Su salida del campo trastabilló la escalera, y su lesión rompe una carta que todavía no estaba sobre la mesa. ¿Es el Rakitic de principios de curso un Rakitic posible durante toda la temporada? ¿Otras piezas pueden desempeñar esa función? ¿Puede una fórmula alternativa procurar unos efectos equivalentes a aquella?

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– Foto: Manuel Queimadelos Alonso/Getty Images

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