Esta temporada, Pep Guardiola no ha podido contar todavía con un Kevin de Bruyne integrado en la dinámica del equipo. El mejor y más importante futbolista citizen durante la anterior campaña, ha tenido una participación muy puntual en los primeros meses de competición, arrojando sobre todas las nuevas pruebas que ha sumado a su libreto el de Santpedor, un barniz de incertidumbre. El belga es una individualidad que redimensiona al colectivo, y con la que se inauguran nuevas posibilidades que sin él no cabe barajar. Permite caminos que antes de él no existen. En su ausencia, el inicio de curso del Manchester City ha experimentado con formulas y variantes nuevas con respecto al curso anterior, motivado tanto por la baja de De Bruyne como por el crecimiento de piezas que meses atrás no ostentaban el mismo peso en el engranaje skyblue. El lateral izquierdo mientras Guardiola pudo disponer de Mendy, la importancia creciente de Laporte, el fichaje de Mahrez, la versión más móvil del Kun Agüero o el definitivo aterrizaje de Bernardo Silva en la Premier League han señalado algunas de las más relevantes evoluciones del vigente campeón de la liga inglesa.
Salvo en el caso del punta, pues, los mecanismos del Manchester City tienen más que ver con jugadores que suben una altura que con jugadores que la bajan. Los defensas -laterales o centrales- con balón se visten de mediocampistas, al tiempo que los interiores toman apariencia de enganches. Probablemente preparándose para enfrentar un mayor número de repliegues intensivos por parte de los adversarios, el cuadro citizen, en tres cuartos de campo, ha ganado presencia, ya que a los dos interiores cabe sumar, también, los constantes apoyos del Kun y el frecuente juego interior de Raheem Sterling desde uno de los extremos. En este sentido, el inglés actúa como una suerte de comodín que permite a Pep decidir si abrir el campo con el lateral o con el delantero. Si ocurre lo primero el ex del Liverpool toma posiciones por dentro, ejerciendo de apoyo en la mediapunta y de potencial refuerzo rematador llegando al área; mientras que si la idea del técnico es ensanchar desde arriba, se sujeta en la cal, a la manera de Mahrez o Leroy Sané, habilitando los carriles centrales para el triángulo formado por Agüero y los dos Silvas. Esta capacidad de Sterling de encajar tanto influyendo por dentro -algo que le ha valido, incluso, para formar como uno de los interiores de Guardiola- como en un rol de banda, es ahora uno de los factores que intervienen en la vuelta de De Bruyne si el propósito de Pep es darle entrada sin tener que sacrificar ni a David ni a Bernardo Silva. Poder dar cabida a tres mediapuntas en el sistema, dos alcanzando la zona de tres cuartos desde los interiores y el tercero desde una de las bandas, se antoja como la fórmula más automática para la convivencia de los tres.
– Foto: Clive Brunskill/Getty Images

