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Aprender y enseñar

Ningún otro atributo determina más la categoría de un jugador que su capacidad para mejorar. Su permeabilidad al aprendizaje. No en vano, los principales estandartes del fútbol actual no lo fueron desde siempre, sino que llegaron a su lustroso presente superando pruebas, perfeccionando características e incorporando virtudes. Siendo, en definitiva, jugadores distintos (mejores) con el paso de los años. Mismamente, Leo Messi irrumpió en el relato del FC Barcelona como un futbolista especialmente dotado para el desborde, pero al que, en sus inicios, algunas voces le achacaban falta de gol y de asociación. Quince años más tarde, el argentino se despidió del fútbol español como su gran referente tanto en goles como en asistencias. También en los lanzamientos de falta.

Aprender es el camino para la supervivencia. Para la adaptación a nuevos contextos, pruebas o desafíos. Para seguir respondiendo con éxito a un mundo que o bien pide más o bien pide algo distinto. En este proceso está inmerso Ronald Araújo desde que Xavi aterrizó en el Camp Nou como entrenador de la primera plantilla, con un libro de estilo que por formación o por costumbre varios jugadores azulgranas conocen con menos profundidad de la esperada: «Nos falta entender la manera futbolística que queremos practicar. Es extraño que haya jugadores del Barça que no entiendan el juego de posición«. Una familiaridad con nuevas ideas futbolísticas que requiere de un proceso de asimilación, durante el cual el futbolista puede tener dudas y dificultades como las que recientemente describía el entrenador Carles Martinez Novell: «Seguro que estos días los jugadores del Barça están teniendo un cansancio cognitivo mucho mayor que en semanas anteriores. Están adquiriendo muchos conceptos nuevos que no habían escuchado o no habían practicado en los últimos tiempos. Eso no es fácil, porque cuando vas al partido y tienes que estar pensando en nuevas cosas, en nuevas consignas y en nuevos aspectos del juego, todo es más complicado«.

Araújo, además, este proceso no lo está viviendo desde su posición habitual de central, sino que en muchas ocasiones Xavi está recurriendo a él en la posición de lateral derecho. Defendiendo en banda cuando el equipo cierra con línea de cuatro, e iniciando como el elemento más externo de una salida con tres centrales. A la espera de descubrir si en la decisión del técnico pesa más el encaje que pueda tener el uruguayo ejerciendo este rol, o la preferencia por otros hombres en el puesto de central, los cambios han añadido evidentes dificultades al desempeño del jugador. Con balón, a pesar que la banda suele otorgar más espacios que el centro, los límites que marca la línea de banda y el protagonismo que requiere una posición exterior vienen exponiendo a un Araújo menos seguro a la hora de soltar el cuero, con menos opciones fáciles de descarga y más obligado que en el centro a su peor golpeo: el desplazamiento largo hacia la orilla contraria.

También a nivel defensivo se ha alejado de la superioridad en área propia que le otorgaba el carril central, y teniendo que actuar por delante de sus compañeros de línea no siempre puede ejercer como hombre escoba a la espalda de los demás. Dificultades que no solo han tenido el alcance concreto que se refiere a las situaciones de juego descritas, sino que han estado generando un estado de duda en el uruguayo visible tanto en la generalidad de su juego como en su peso jerárquico. Su sorprendente liderazgo en la zaga y su aura de superhéroe salvador se han rebajado desde el lateral. Sin embargo, el reto de Araújo es también su gran oportunidad. La posibilidad de mejorar incorporando a su juego aspectos que le faltan. Manteniendo todas las virtudes defensivas que le allanaron el camino en el primer equipo, y sumando soluciones a su repertorio para que su mejora tanto a nivel táctico como con balón den como resultado un zaguero más completo. Un Araújo perfeccionado.Un Araújo mejor.

Al respecto, es interesante reparar en que cuando un técnico de marcada identidad futbolística asume las riendas de un equipo, a menudo los jugadores más favorecidos con su desembarco son, precisamente, los que inicialmente menos se vinculaban a su ideario. Aquellos tallados por otro molde pero que, haciendo suyo también el nuevo libro de instrucciones, son capaces de juntar lo mejor de los dos mundos. Sirva como ejemplo el caso de Pep Guardiola, y el crecimiento que bajo su dirección experimentaron jugadores como Nicolás Otamendi, Jerome Boateng o Eric Abidal.

Ronald Araújo es uno de los nombres propios de los últimos meses en clave barcelonista. Por su personalidad en el campo, su liderazgo, su capacidad para cubrir grandes extensiones de campo, corregir corriendo hacia atrás, anticiparse por velocidad, mandar en el juego aéreo o solventar situaciones de uno contra uno defensivo con tiránica autoridad. Ahora, con Xavi tiene la oportunidad de sumarle a su juego la parte que le falta. De ser como los otros en aquello en lo que los demás se igualan, para que brillen todavía más las virtudes que lo hacen distinto al resto.

 

– Foto: Fran Santiago/Getty Images

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