El pasado fin de semana, Pablo Torre hizo su debut con el Barça Atlètic de Rafa Márquez. Le bastó menos de un minuto para fabricar un gol. Recibió sobre le filo de la divisoria, controló hacia adelante y puso un pase en profundidad para que Juanda Fuentes le diera el balón del 1-0 al punta Roberto. La acción fue el resumen perfecto de muchas cosas. De lo que es Pablo Torre y de lo que, a partir de ahora, debería ser también para el filial. También del guion del partido. El cántabro es un futbolista diferente. Diferente porque es mejor que el resto de sus compañeros en el segundo equipo y, por lo tanto, capaz de hacer cosas que ellos no pueden hacer, pero, al mismo tiempo, también es diferente porque añade nuevas capas de juego a la propuesta del conjunto de Rafa Márquez. El del mexicano es un equipo que en este arranque liguero se ha distinguido por hacer muchas cosas bien. Está siendo capaz de imponer su salida desde atrás, es ágil en mediocampo, encuentra con facilidad a los extremos, se apoya en el ataque para resguardar a su defensa y cuando toca apretar los dientes es capaz de afrontar con madurez escenarios de juego que sobre el papel le son menos afines. Todo, con un grupo de jugadores muy jóvenes.
Seguramente lo que más le había faltado en sus primeros duelos de la temporada habría sido, en primer lugar, calidad diferencial para facilitar la creación de ocasiones de gol en los metros finales, y en segundo lugar capacidad para amenazar la portería rival en transición. Con Pablo Torre encontró ambas cosas. Puso claridad en el último tercio del campo, acostado sobre el perfil izquierdo que estira Juanda desde el extremo, y dejando el protagonismo en la derecha para un Luismi Cruz muy hábil e inspirado en espacios reducidos. Por otro lado, Torre es un centrocampista con tendencia vertical, de los que gustan de hacerse con el balón a la espalda del mediocampo rival, girarse rápido y acelerar el ataque mediante la conducción o el pase en profundidad al espacio. Un nexo para llevar la pelota desde la defensa a la delantera en el menor tiempo posible. Si en el interior izquierdo el Barça Atlètic había estado apostando por el cambio de orientación de Txus Alba, lo que le imprimía a su juego un cariz más horizontal, con la presencia de Pablo Torre el interior izquierdo culer fue una pieza eminentemente vertical, cuyos envíos normalmente siempre miraron hacia adelante y muy vinculados a la agresividad en carrera de Juanda Fuentes.
En el duelo contra el Murcia, no fue este el único factor que dibujó el partido más abierto de los que ha protagonizado el filial durante las primeras jornadas, sino que también constó la apuesta presionante que hizo su rival. Ya desde el pitido inicial, y más todavía tras el primer gol local, los de Mario Simón buscaron arriba al Barça, retando sus primeros pases pero exponiéndose a que si los azulgranas esquivaban el acoso pudieran encontrar espacios a la espalda de la presión. El Barça Atlètic de las últimas semanas habría sido menos peligroso ante este escenario, pero el Barça Atlètic de las últimas semanas no tenía a Pablo Torre. Con el cántabro el equipo de Márquez se redefine. Para los rivales, es un reto diferente. Para sus compañeros, un anexo a su actual libro de instrucciones. Un nuevo capítulo que leerse, interiorizar y con el que aprender a relacionarse.
– Foto:

