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Recuerda mi nombre: Leo Messi

Recuerda mi nombre: Leo Messi

…ahí la tiene Maradona. Le marcan dos. Pisa la pelota Maradona. Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial. Puede tocar para Burruchaga…siempre Maradona…genio, genio, genio…tá, tá, tá…goooooool… quiero llorar…Dios Santo, viva el fútbol…golaaazooooo… Diegoool. Maradona…es para llorar, perdónenme. Maradona en recorrida memorable, en la jugada de todos los tiempos. ¡¡Barrilete cósmico!! ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés? Para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina. Argentina 2, Inglaterra 0…Diegol, Diegol. Diego Armando Maradona…gracias Dios. Por el fútbol, por Maradona, por estas lagrimas… por este Argentina 2, Inglaterra 0.

Leo Messi

Hoy dejaremos de lado los análisis tácticos o consideraciones técnicas, no nos detendremos a estudiar si los defensas del Getafe deberían haber parado con falta a Leo, ni si el gol es el mejor de la historia del club, ni si esto solo es la carta de presentación de un crack de 19 años, sobre si el hecho de que el remate final sea con la pierna derecha suma o resta mérito al gol…hoy nos abandonaremos al fútbol.

Nos abandonaremos al fútbol como se abandonó el mundo del deporte rey. Ya no importa el resultado, ni el gran gol de Xavi o el segundo de Leo, ni el minuto fatídico que sirvió para que el Getafe anotase dos tantos, ni el partido del Sevilla en A Coruña, ni el Villarreal…solo importó Messi y su gol. “La pulga” recogió un servicio de Xavi en su propio campo y detuvo el tiempo. Lo que sucedió a partir de ahí en el Camp Nou es difícil de explicar e incluso de entender.

messi-maradona.jpg

Desde que tenia 16 años Messi ha sufrido constantes comparaciones con el mejor futbolista de todos los tiempos, y ante el Getafe aceptó el reto. Lo hizo de la manera más violenta posible: emulando el gol más maravilloso de la historia del balompié. La verdad, uno se queda sin palabras al comprobar como el joven crack blaugrana elige las mismas opciones que el Pelusa y realiza las mismas acciones. Superponer la narración del gol de Diego sobre las imagines del gol de Messi resulta más que inquietante. Más allá del gol, de la confirmación de un nuevo crack mundial, de un nuevo capitulo en la historia del fútbol, Leo logró algo especial: Descolgar las botas de Maradona y hacernos revivir la magia de Diego.

Maradona

Diego sólo ha habido uno, y no nos engañemos, nunca se repetirá, pero Messi logró que aquellos que disfrutaron del diez recordaran sus gambetas, sus goles, su fútbol, mientras los que, al igual que Messi, no pudimos disfrutar de su fútbol, nos descubrimos ante su magia encerrada en el cuerpo del pequeño delantero culé. Lo confieso, soy Maradoniano. Aunque vivamos en un tiempo y en una sociedad que disfruta tanto elevando a sus ídolos al pedestal más alto y convirtiéndolo en un verdadero dios, como haciendo tambalear el pedestal para verlo caer y estrellarse contra el suelo, abandonando a su suerte a quien nos regaló tanta felicidad.

Por eso me paralizó Messi. Porque Diego no está bien, se nos va apagando. Pero en el minuto 28 de partido, Diego se levantó de la cama del hospital y saldó una cuenta pendiente del fútbol con el Barça: no haber podido disfrutar de los mejores años del diez, aunque dejó en el recuerdo infinidad de detalles y dos de los mejores goles de la historia del club ante el Real Madrid y el Estrella Roja de Belgrado, eclipsados completamente, ahora, por el mejor gol de la historia del club. El gol de Leo, el gol de Diego.

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